Seguidores del músico se concentraron desde la noche del 22 de octubre en la esquina de Coronel Díaz y Santa Fe, bautizada oficialmente como ‘la esquina Charly García’, para celebrar el cumpleaños número 75 del artista. La convocatoria, organizada por el proyecto El hombre de la tapa con Renata, incluyó música en vivo, ferias y un homenaje a las 00 del 23 de octubre.
Charly García cumplió 75 años este viernes 23 de octubre. En la ciudad de Buenos Aires, donde nació y desarrolló su carrera, se organizaron actividades culturales durante la semana. La puerta de su edificio en Palermo, en la esquina de Coronel Díaz y Santa Fe, fue el punto de encuentro de una vigilia que se extendió desde las 20 del 22 de octubre hasta la madrugada del día siguiente.
El espacio, decorado con una guitarra y grafitis, fue bautizado oficialmente como «la esquina Charly García». La convocatoria, que hasta 2024 se realizaba de manera espontánea, a partir de 2025 es organizada por El hombre de la tapa con Renata, un proyecto de dos productores culturales que difunden el evento a través de redes sociales.
«Esto ya se venía haciendo hace mucho tiempo, pero lo que hicimos fue ordenar: poner un día, una hora y una consigna. Por ejemplo, traer el brazalete del disco Say No More (1996) y la guitarra», relató Nadia Artero, una de las organizadoras. Asimismo, señaló que «el año pasado vinieron unas 300 personas y este año llegaron personas de Ecuador, Colombia y otros países de Latinoamérica».
Artero, artista visual y comunicadora, sigue la obra de García desde la infancia gracias a sus padres. «No hay que naturalizar que Charly sigue vivo. Los homenajes se hacen en vida, y estamos contentos de que esto pase ahora y que él lo pueda ver», sostuvo.
Lucas Galiano (27), el otro organizador del encuentro, contó que conoció a Nadia en el bar de Juan José Quaranta, el histórico iluminador de Charly, y que «pegaron buena onda» desde un principio. «Tenemos varios proyectos juntos, como Rockeritos, nuestro libro para colorear que forma parte de los regalos que le trajimos a Charly. También diseñamos un juego de cartas, hacemos prensa para bandas, organizamos eventos y producimos merchandising», detalló.
La dupla mantiene contacto con el entorno privado del músico. Durante la vigilia, conversaron por mensajes de Whatsapp con Tato, el asistente de García, quien les avisó con antelación que el artista iba a salir a saludar por el balcón en un momento de la noche. «A Charly no lo conocemos personalmente más allá de haberlo visto y sacarnos una foto. Nunca charlamos con él, pero nos encantaría que llegue ese momento, y si ocurre o no, el respeto y la admiración van a ser los mismos por todo lo que representa para la música y la historia de nuestro país», agregó Lucas.
La convocatoria incluyó músicos invitados que interpretaron clásicos del artista, puestos de feriantes con pines, stickers y láminas, y carteles con mensajes. También estuvo presente el taxi que aparece en el videoclip de «In the City», la colaboración entre García y el británico Sting.
Sobre la cuadra donde reside el artista, la policía colocó un vallado perimetral que no alcanzó para contener a la multitud; parte del público ocupó la vereda opuesta sobre Santa Fe. Muchos asistentes lucían el brazalete de Say No More, remeras alusivas y el clásico bigote bicolor pintado con maquillaje negro y blanco sobre la piel, imitando el vitíligo del músico.
Al pie del edificio, distintos grupos corearon con una banda canciones como «Bancate ese defecto», «Cerca de la revolución», «Demoliendo hoteles», «Rasguña las piedras», «No voy en tren» y «El fantasma de Canterville», convirtiendo la esquina en un recital improvisado.
Cerca de las 22:30, García se asomó brevemente por la ventana de su departamento en el séptimo piso para arrojar flores a la multitud. Desde entonces, los fans permanecieron en el lugar cantando y coreando «esta es la banda de Say No More» con la expectativa de que a las 12 el músico volviera a aparecer. Ni el pronóstico de lluvia ni el fenómeno de El Niño dispersaron a los presentes.
Entre el público estaba Nancy (60), vecina de Bella Vista, San Miguel, que había comenzado su jornada a las cuatro de la mañana como trabajadora de la salud. Tras finalizar su guardia, se reunió con su hijo adolescente para celebrar. «Si yo lo tuviera enfrente a Charly le agradecería por toda la música que nos hizo disfrutar a mí y a toda mi familia. Lamentablemente, mucha gente no valora a los ídolos que tenemos acá. Para mí, él es uno de los grandes», expresó.
También había jóvenes con el estilo setentero de Sui Generis: rulos hasta los hombros, flequillos, camisas abiertas y jeans anchos, con un instrumento en mano. Asimismo, se paseaban imitadores de Charly con los manierismos del músico, fumando un cigarrillo y copiando su voz.
Gastón (35), vecino de la zona y docente de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires (UBA), llegó casi de casualidad y terminó con un bigote bicolor pintado en la cara. «Conocí a Charly ya siendo grande. El primer vinilo que compré fue Vida (1972) de Sui Generis. Después hice la evolución a Serú ya en la secundaria y por una novia se me empezó a despertar la religión por él», relató. También destacó la presencia de «mucha gente joven. Hay como un revival del fanatismo por Charly y los ídolos en general. Charly es como Maradona».
Ana Clara, de 20 años, artista visual y estudiante de inglés, fue quien se ofreció a maquillar bigotes entre los asistentes. «Me hice fan de Charly de chiquita. Me acuerdo de que mi viejo me mostraba el video en el que se ponía en cuero en el Cosquín, que decía: ‘No llueve, escupen'», contó mientras pintaba a una niña. Y recordó entre risas: «Mi papá le decía a mi mamá ‘Pará, pará, pausalo porque no sé si no se pone en pelotas’. Yo lo miraba y no lo podía creer».
Al llegar la medianoche, los fans corearon el feliz cumpleaños con la variante «que los cumplas, García, que los cumplas feliz». Luego entonaron el Himno Nacional, como ya es tradición. Al detectar movimiento en una de las ventanas de la casa, la multitud despejó el perímetro ante la presencia de policías y gendarmes. Un grupo de fans se cruzó de vereda para ver si el cantautor se asomaba, pero esto no ocurrió.
Pasada la medianoche, a medida que la calle se despejaba, la música continuaba y el público seguía cantando a coro las canciones de su ídolo.
