Con Argentina y España listas para disputar la final del Mundial 2026, el trofeo de la Copa del Mundo concentra la atención. Su historia, diseño y simbolismo esconden datos poco conocidos.
Con Argentina y España listas para disputar la final del Mundial 2026, todas las miradas estarán puestas en un objeto que representa el máximo sueño de cualquier futbolista: el trofeo de la Copa del Mundo.
Más allá del partido que definirá al nuevo campeón, la copa tiene una historia cargada de simbolismo, cambios y curiosidades que la convirtieron en uno de los premios deportivos más reconocidos del planeta.
El seleccionado argentino defiende el título obtenido en Qatar 2022 y busca convertirse en el primero desde Brasil en 1962 en conquistar dos Copas del Mundo consecutivas. Del otro lado estará España, que intentará volver a lo más alto después de su histórica consagración en Sudáfrica 2010.
Sin embargo, el premio que levantará el capitán del equipo campeón también tiene su propia historia.
De la Jules Rimet al trofeo actual
El trofeo que hoy entrega la FIFA no siempre fue el mismo. Hasta el Mundial de México 1970, el campeón recibía la Copa Jules Rimet, bautizada en honor al dirigente francés que impulsó la creación del campeonato mundial.
Ese trofeo dejó de utilizarse luego de que Brasil conquistara su tercer título mundial en 1970. Según el reglamento vigente en ese momento, la selección que lograra tres campeonatos obtenía la posesión definitiva de la copa, por lo que la FIFA debió diseñar un nuevo premio para las siguientes ediciones.
Así nació el trofeo que debutó oficialmente en el Mundial de Alemania Federal 1974 y que desde entonces acompaña cada definición de la máxima competencia del fútbol.
El diseño elegido fue obra del escultor italiano Silvio Gazzaniga, quien buscó representar la fuerza, la emoción y el carácter universal del deporte. Su creación fue seleccionada entre decenas de propuestas presentadas por artistas de distintos países.
La escultura muestra a dos figuras humanas elevando el planeta Tierra hacia el cielo, una imagen que simboliza el esfuerzo colectivo, la gloria deportiva y la unión de los pueblos a través del fútbol.
Cinco datos que pocos conocen
Aunque millones de personas la observan cada cuatro años, existen detalles del trofeo que suelen pasar desapercibidos.
El primero es que mide exactamente 36 centímetros de altura, una dimensión relativamente pequeña para el enorme significado que posee dentro del deporte.
El segundo dato es que está fabricado en oro macizo de 18 quilates, un material que le otorga su característico brillo y un enorme valor económico y simbólico.
La tercera curiosidad es su peso. La copa pesa 6,142 kilogramos, una cifra que muchos futbolistas descubren recién cuando tienen el privilegio de sostenerla durante los festejos.
Otro aspecto llamativo es que el trofeo no pertenece definitivamente al campeón. A diferencia de la antigua Jules Rimet, la selección ganadora recibe el original únicamente durante la ceremonia de premiación y las celebraciones oficiales. Luego debe devolverlo a la FIFA y conserva una réplica autorizada.
Por último, el diseño ideado por Gazzaniga se mantiene prácticamente intacto desde 1974. A pesar de los avances tecnológicos y de los cambios que experimentó el fútbol durante más de cinco décadas, la imagen de las dos figuras levantando el planeta continúa siendo el símbolo máximo del deporte.
Este domingo, cuando concluya la final entre Argentina y España, una vez más el trofeo volverá a ocupar el centro de la escena. Será levantado por el capitán del nuevo campeón y sumará un nuevo capítulo a una historia que comenzó hace más de medio siglo.
