lunes, abril 27, 2026

La inversión necesaria para abrir un restobar en Pichincha

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Con aperturas y oferta de locales en reconversión, Pichincha reafirma su liderazgo gastronómico en Rosario. Conocé los costos actuales para ingresar al rubro.

El barrio Pichincha, que durante el siglo pasado fue un punto de encuentro de marineros e inmigrantes, ganó protagonismo a partir del año 2000 hasta consolidarse como uno de los principales polos gastronómicos de la ciudad de Rosario.

Tras el impacto de la pandemia y un recambio sostenido de locales, la zona atraviesa una nueva etapa, con propuestas más diversas y una lógica de negocio cada vez más profesionalizada y exigente. En ese contexto, los costos para abrir un emprendimiento se reconfiguraron y marcan hoy un piso más alto para ingresar al sector.

Empresarios del rubro analizan cuánto cuesta hoy abrir un local según el formato elegido: bodegón, bar o food truck, la ubicación dentro del barrio, las características del espacio y otros gastos asociados.

Un dato que aporta Martín Miglietta, dueño de bares en la zona, es que mientras en Buenos Aires la inversión para abrir un restaurante en zonas como Palermo se calcula en torno a los u$s 3.000 por metro cuadrado, en Rosario es posible montar un bar en Pichincha con alrededor del 10% o el 20% de ese presupuesto. “En Buenos Aires, hablamos de un presupuesto de entre $300 millones y los $400 millones. En Rosario, en cambio, montar un bodegón o bar mediano, de alrededor de 50 cubiertos, puede requerir una inversión de base de $40 millones en adelante, depende del gasto en equipamiento de cocina, muebles, decoración y otros costos de su puesta en marcha, pero sin dudas la diferencia de números de un lugar a otro es muy grande”, sostuvo el empresario.

El precio de los locales en Pichincha varía según factores como los metros cuadrados, la ubicación y las características del inmueble. No es lo mismo un espacio chico en una calle secundaria que una esquina o un local sobre el Boulevard Oroño, donde los valores suben considerablemente. En ese marco, los alquileres van desde alrededor de $1 millón para espacios pequeños hasta más de $4 millones en los mejor ubicados, con picos que pueden acercarse a los $6 ó $7 millones mensuales.

Miglietta y sus socios están al frente del bar Jimmy Wheelwright, ubicado en Brown y Ricchieri, el comedor Chamuyo, en Callao y Salta y La Cuchara Colorada, bodegón que acaban de inaugurar en la esquina de Suipacha y Brown. Para la apertura de este último, remodelaron una antigua casona del barrio donde antes funcionaba una vermutería y centraron la experiencia en una propuesta gastronómica con foco en la alta cocina, la calidad de la materia prima y la atención.

“Tenemos tres locales en Pichincha, todos en esquinas, y los alquileres son bastante similares entre sí. Hoy estamos en un rango de entre $1 millón y $2 millones mensuales. Lo que vemos es que las inmobiliarias buscan inquilinos que cumplan y se puedan sostener en el tiempo, entonces están dispuestas a negociar”, explicó el gastronómico, quien además remarcó que el barrio tiene potencial de crecimiento por su fisonomía urbana, habiendo conservado numerosas casas antiguas con capacidad para reconvertirse en locales gastronómicos.

Por su parte, Santiago Cenitagoya, al frente de la pizzería napolitana Chichilo’s, estimó que un local promedio cuesta entre $2,5 millones y $4 millones, sin considerar espacios premium o de gran escala como Rock & Feller’s o Lehonor. A la vez, comparó el perfil de Pichincha con otras zonas donde tiene presencia, como Refinería y Funes. “Son públicos muy distintos. En Refinería el cliente es más relajado y fiel, busca una experiencia distendida, sin apuro. En Pichincha hay mayor planificación y reservas anticipadas y la gente está más dispuesta a probar cosas nuevas, mientras que en Funes predomina un público más familiar o de mesas con grupos grandes”, explicó.

Otro empresario del rubro que prefirió mantenerse en reserva confió que por un local en una de las esquinas más transitadas del barrio y a pocos metros de Oroño paga un alquiler cercano a los $4 millones y explicó que, por otro espacio mucho más pequeño, con capacidad para unos veinte cubiertos y en un corredor del barrio no tan transitado, el valor rondaría los $800 mil mensuales, llegando hasta un millón.

Frente a los altos costos de encarar un proyecto de este tipo, los formatos más chicos aparecen como una alternativa para inversores o grupos que buscan dar sus primeros pasos en el rubro. En Pichincha, uno de los ejemplos es el complejo Gorostiaga, un espacio ubicado entre las calles Güemes, Ricchieri, Ovidio Lagos y Avenida del Valle, que combina canchas de pádel con locales gastronómicos de escala reducida y propuestas orientadas principalmente al consumo informal y al delivery. Allí, montar un puesto puede requerir una inversión considerablemente menor, según Darío Vilches, dueño del complejo.

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