viernes, abril 24, 2026

El biólogo rosarino que dejó la ciudad para investigar las ballenas del mar Argentino

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Lucas Beltramino, nacido en Rosario, se mudó a Puerto Madryn hace 17 años y hoy integra el proyecto Patagonia Azul, dedicado a la creación de áreas marinas protegidas en Chubut.

Lucas Beltramino nació en Rosario, pero redireccionó su vida hacia Puerto Madryn, donde dejó atrás su formación técnica para investigar el ecosistema de la Patagonia Azul. Aún atesora los mediodías en las escalinatas frente al río Paraná, donde aprendió a navegar. También tiene presente los documentales que veía de chico en su casa del barrio Hospitales y las vacaciones en Puerto Madryn. Todo ese bagaje fue la base para decidir su futuro, siendo uno de los biólogos que estudia las ballenas del mar Argentino.

En mayo, Lucas Beltramino cumplirá 38 años, 17 de los cuales transcurrieron en Puerto Madryn y la Patagonia. Cuando tenía 21 y a pesar de contar con una formación profesional, decidió mudar su destino hacia el sur y transformarse en “biólogo, timonel, buzo y padre de familia, un rol que muchas veces parece incompatible con mi profesión”, reconoció.

Beltramino participa desde 2019 en el proyecto Patagonia Azul de Rewilding Argentina, una ONG cuyo objetivo es revertir la crisis de extinción de diversas especies en peligro dentro del país. En este caso, el rosarino es uno de los encargados de “ampliar o crear áreas marinas protegidas” en el mar Argentino, en jurisdicción de Chubut.

Dejó atrás una gran urbe para enfrentar una ciudad como Madryn, con algo más de 100 mil habitantes, para perseguir su pasión. Se motivó por estudiar animales que lejos están de la pampa húmeda y formó una familia que lo acompaña hasta los confines del mar.

Desde pequeño, Lucas Beltramino se interesó por la naturaleza. Por decisión familiar no contaban con el servicio de cable y apenas podía ver las transmisiones de Canal 3, Canal 5 y ATC (que con el tiempo se transformó en TV Pública). “Cuando iba a la casa de mi abuela, que sí tenía cable, veía Natgeo o National Geographic”, recordó.

Hijo de santafesinos, su familia llegó a Rosario por cuestiones laborales. Se asentaron en el comienzo de la zona sur de la ciudad. Cursó la primaria en el colegio Padre Claret y la secundaria en el San José, donde se recibió de técnico electrónico y luego se especializó en técnico digital. La biología y la naturaleza aún estaban en los documentales que su padre grababa en VHS y parecían más un escape que una salida laboral.

Con su familia visitó por primera vez Puerto Madryn a los 7 años y quedó obnubilado. Se llevó de esa visita un souvenir de una ballena jorobada. No fue la única vez, y cada vez que tenía que regresar a Rosario se quedaba pensando en esas tierras y el mar. Reconoce que las grandes ciudades lo “intimidan” y que la ciudad de Chubut está lejos de eso, a pesar de sus atracciones turísticas.

En Rosario, además de la televisión y el río Paraná, Lucas rememoró las tardes en el ex zoológico municipal del Parque Independencia. Aunque reconoció que fue de suma importancia para sostener su pasión por la naturaleza, sostuvo: “Me alegro que haya cerrado. Hoy no llevaría a mis hijas a un lugar así”.

Dos o tres veces al año, Beltramino regresa a Rosario, los rincones donde caminaba se transformaron en recuerdos y Puerto Madryn en su ciudad. No realizó el viaje de egresados a Bariloche; con un grupo de amigos decidieron hacer un cierre de ciclo por la ruta 3 hasta Ushuaia. “Fue increíble”, definió. Algo estaba emergiendo y hasta él mismo lo planteó: “Elegí Puerto Madryn antes que la carrera de biología”.

Lo cierto es que estudió para ser biólogo y hoy se desempeña en la base del Proyecto Patagonia Azul de Rewilding Argentina, ubicada a 12 kilómetros de la localidad de Camarones. El proyecto comenzó en 2019 para ampliar o crear áreas marinas protegidas. La zona que estudia el equipo de Lucas Beltramino comprende unas 60 islas, “distinto al resto de la costa”, que sirven como apostaderos, zonas de reproducción o de paso de lobos marinos y aves. Debido a las corrientes marinas y el choque con las islas, en el lugar emergen nutrientes que generan una cadena alimenticia de suma importancia para los animales del mar argentino.

Un año más tarde, Beltramino y el equipo investigaban la zona y se toparon con una imagen que no podrá olvidar: “Nos introducimos en el mar y una ballena saca la cola y se va. Es algo que te regala la naturaleza. Recién al año pudimos ver una ballena completa”. El experto contó que el avistaje de ballenas se da por estacionalidad y año tras año crece la cantidad de ballenas que llegan a Patagonia Azul; aún estudian por qué se acercan a la zona de Chubut. Mediante el cruzamiento de datos pueden determinar que las especies que pasan por el mar Argentino también transitan el norte de Brasil.

Luego de seis temporadas sobre el terreno, o el mar, Beltramino remarcó que no se trata de una llegada “ocasional” de las ballenas, sino que se suele dar entre noviembre y marzo y “puede ser una reconquista del agua” porque “como toda población se mueven en busca de alimento”.

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