martes, octubre 20, 2026

Juicio por jurados: segunda jornada por el crimen de «Pelusa» Farías

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Este martes se desarrolla la segunda jornada del juicio por jurados por el homicidio del cambista Carlos Alberto «Pelusa» Farías, ocurrido el 19 de febrero de 2024 en un local de la peatonal santafesina. La fiscalía y la querella solicitan prisión perpetua para Augusto Monzón, mientras que la defensa sostiene que se trató de un homicidio simple preterintencional.

Este martes se desarrolla la segunda jornada del juicio por jurados que busca determinar qué ocurrió la siesta del 19 de febrero de 2024 en el local de la peatonal santafesina donde el cambista Carlos Alberto «Pelusa» Farías fue asesinado y, según la acusación, despojado de unos 20.000 dólares.

El debate oral se lleva a cabo en la Sala 1 del anexo de tribunales, ante el juez técnico Pablo Spekuljak. Se espera que el jurado popular, integrado por 12 ciudadanos santafesinos anónimos, dé a conocer su veredicto este martes por la tarde.

El fiscal Estanislao Giavedoni y el querellante Martín Risso Patrón solicitan la pena de prisión perpetua, mientras que los defensores Gabriel Martín y Gustavo Abraham plantean una figura penal con una pena significativamente menor.

Análisis del teléfono celular

Una perito que declaró este martes ante el jurado popular detalló el contenido de las comunicaciones extraídas del teléfono IPhone 11 secuestrado al momento de la detención de Augusto Joaquín Monzón (25). Según el análisis, Monzón se presentaba ante terceros como comprador y vendedor de mercadería y ofrecía préstamos informales. Para dar un marco de legalidad a su accionar, afirmaba ser policía o prefecto.

El sistema de «inversiones» que ofrecía consistía en recibir dinero de terceros, que luego prestaba a otros con intereses superiores al 100%. Al recuperar el capital, se quedaba con una «comisión» y devolvía al «inversor» el doble del monto original.

Del teléfono surgió que en febrero de 2024 Monzón comenzó a tener problemas financieros. No recuperaba el dinero prestado con la velocidad prevista y quienes le habían proporcionado el capital comenzaban a exigir su devolución. En los mensajes manifestaba su «preocupación por no poder sostener el negocio». Dos días antes del crimen, escribió: «Esta semana voy a tener que tomar una medida importante», «cerrar con ustedes lo que les debo y dejar de hacer negocios».

La testigo, llevada a juicio por la fiscalía, explicó que Monzón tenía un kiosco en la peatonal de la ciudad de Santa Fe, frente al local de ropa California Bay, donde fue asesinado Farías.

Figuras contrapuestas

La fiscalía sostiene que Monzón se apoderó del dinero que llevaba consigo Farías, unos 20.000 dólares, y lo asesinó para asegurar su impunidad. El cambista fue hallado sin vida en el depósito de California Bay, oculto entre bolsas de ropa, el 21 de febrero.

Monzón llegó a juicio acusado como autor de «homicidio criminis causa», delito que prevé la imposición de la pena única de prisión perpetua.

La defensa planteó en el debate otra teoría del caso: una pelea. Sostienen que hubo un enfrentamiento que derivó en la muerte de Farías, y que el caso debería encuadrarse en un «homicidio simple preterintencional» porque no hubo voluntad de matar.

Será el jurado el encargado de dirimir esta cuestión.

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