Un informe de la Fundación Apertura señala que la Nación eliminó el Fondo Compensador del Transporte del Interior en 2024, mientras que Santa Fe aportó $706.761 millones en impuestos a los combustibles y solo recibió $133.147 millones en subsidios.
El Impuesto a los Combustibles Líquidos, que se aplica a cada litro de nafta o gasoil, financia parte del sistema de transporte público a nivel nacional. Sin embargo, según un informe de la Fundación Apertura, en Rosario esos recursos se recaudan pero no se redistribuyen hacia la ciudad. Tras la eliminación del Fondo Compensador del Transporte del Interior en 2024, la Nación dejó de aportar aproximadamente $1.300 millones mensuales al sistema de transporte urbano de pasajeros (TUP) de Rosario, según estimaciones del municipio.
El informe detalla que, entre enero de 2024 y marzo de 2026, Santa Fe aportó $706.761 millones mediante el impuesto a los combustibles y recibió $133.147 millones en subsidios al transporte, lo que representa una recuperación de 19 pesos por cada 100 generados. En el mismo período, el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) concentró más de $1,6 billones en subsidios a la oferta, sin que Santa Fe percibiera fondos directos por ese concepto.
La composición del precio de los combustibles indica que el 66% corresponde al costo del producto, el 33% a impuestos nacionales y el 1% a la tasa vial local. Del total de impuestos, el Impuesto a los Combustibles Líquidos y al dióxido de carbono representa un 19%, del cual un 2,55% se destina a compensaciones para el transporte público, pero con una concentración en el AMBA.
El cambio en los subsidios se produjo a comienzos de 2024, cuando el gobierno nacional eliminó el Fondo de Compensación al Transporte del Interior, que asistía a las empresas para cubrir costos operativos. En 2024, el 92,3% de los subsidios nacionales al transporte quedó en el AMBA, mientras que el 7,5% se distribuyó entre las 23 provincias del interior, frente al 18,3% del año anterior.
En Rosario, el municipio aporta el 65% de los subsidios (unos $2.500 millones) y la provincia el 35% ($1.400 millones), para sostener un sistema que cuesta aproximadamente $4.000 millones por mes. El informe señala que los boletos en Rosario y Santa Fe pueden ser hasta un 77% más caros que en el AMBA, debido a la persistencia de subsidios nacionales a la oferta y la demanda en esa región.
El presidente de la Fundación Apertura, Cristian Bergmann, afirmó: «Los argentinos financiamos el sistema con los mismos impuestos, pero el esquema actual consolida una desigualdad que castiga a las ciudades del interior. Recuperar criterios de federalismo en la distribución de los subsidios no es un privilegio: es una condición básica de justicia y desarrollo para todo el país».
El secretario de Gobierno municipal, Sebastián Chale, declaró: «No hay ningún tipo de visión sobre el sistema. En este momento Rosario está en una etapa de renovar flota, cambiando la matriz de combustible, yendo a GNC para hacer el sistema más eficiente. La verdad es que Nación como política podría tener alguna línea de financiamiento con créditos del Banco Nación. Eso cambiaría mucho la ecuación y bajaría los costos». Agregó: «La verdad es que se va haciendo muy cuesta arriba, porque la actualización de tarifa hoy, con la caída de ingresos que ha habido, está en un punto donde cada suba, por menor que sea, genera baja de pasajeros. Entonces el sistema está muy crítico. Vamos a seguir peleándolo y hay distintas alternativas, más allá de la judicialización, como el planteo legislativo con varias propuestas que hizo la red de intendentes».
