En el panel de cierre del simposio «Estado, Trabajo y Tecnologías Digitales» del XVII Congreso Nacional y X Internacional sobre Democracia de la UNR, el cosecretario general de la CGT nacional se refirió a la controversia por la invitación de Marcelo Sain y defendió la universidad pública. Participaron también Kelly Olmos y Mariano Ferrazzini.
En el marco del XVII Congreso Nacional y X Internacional sobre Democracia, organizado por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario, se desarrolló el panel de cierre del simposio «Estado, Trabajo y Tecnologías Digitales», una actividad impulsada desde la Tecnicatura en Relaciones del Trabajo de la UNR.
El encuentro reunió a Jorge Sola, cosecretario general de la CGT nacional; Kelly Olmos, diputada nacional y ex ministra de Trabajo de la Nación; y Mariano Ferrazzini, tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), quienes debatieron sobre los desafíos del desarrollo productivo y las transformaciones del mundo laboral.
Uno de los momentos más destacados de la jornada llegó con la intervención de Jorge Sola, quien respondió a las críticas del gobernador Maximiliano Pullaro contra las autoridades de la Facultad de Ciencia Política por la invitación de Marcelo Sain al Congreso sobre Democracia. La controversia escaló cuando el gobierno provincial decidió retirar a sus funcionarios de una de las mesas académicas programadas.
«Yo, a diferencia de Pullaro, estoy profundamente orgulloso de estar en este Congreso sobre Democracia, en la universidad donde me formé. Soy hijo de trabajadores y, siendo yo mismo trabajador, pude estudiar acá gracias a la universidad pública. Por eso, volver hoy a la UNR y compartir este espacio con estudiantes tiene para mí un significado muy especial: es una oportunidad que yo tuve y que debemos garantizar como un derecho para las generaciones que vienen. En un momento tan difícil para la educación pública y gratuita, lejos de avergonzarme, estar acá me genera una enorme felicidad», expresó Jorge Sola.
El dirigente llevó así la discusión más allá de la polémica por la invitación a Sain y puso el acento en el significado de la universidad pública a partir de su propia experiencia como estudiante y trabajador. Sus palabras vincularon el debate sobre el financiamiento universitario con una cuestión de fondo: garantizar que las próximas generaciones tengan las mismas oportunidades de acceder a la educación superior, independientemente de su origen social.
En el inicio del encuentro, Lucía Kaplan, licenciada en Ciencia Política y coordinadora de la Tecnicatura en Relaciones del Trabajo, celebró la importante convocatoria y expresó su alegría por la posibilidad de participar del Congreso sobre Democracia con una propuesta que vincula la formación académica con los principales debates del mundo laboral.
El intercambio fue moderado por Brian Tieppo, licenciado en Ciencia Política, y Paula Seminara, licenciada en Sociología, quienes propusieron reflexionar sobre los desafíos del desarrollo argentino a partir de las distintas perspectivas de los sectores representados en el panel.
«Nos llena de orgullo reunir a representantes de la industria, la política y el sindicalismo para discutir qué Argentina podemos construir. Pero el diálogo no debe ser una simple puesta en escena de coincidencias. Tenemos que animarnos a debatir, a reconocer las diferencias y a sostener la controversia, porque es precisamente desde esas posiciones distintas que podemos construir acuerdos», expresó Tieppo.
Por su parte, Seminara puso el acento en la formación académica: «Desde la Tecnicatura promovemos una mirada tripartita de las relaciones laborales, donde el Estado, los empleadores y los trabajadores son actores fundamentales. Que nuestros estudiantes puedan escuchar directamente sus perspectivas es especialmente importante en un momento en el que el mundo del trabajo atraviesa profundas transformaciones», señaló.
El debate sobre el modelo de desarrollo argentino
En relación con la situación nacional, Sola puso en el centro de la discusión la necesidad de recuperar un proyecto de desarrollo industrial que genere empleo de calidad y amplíe las oportunidades para los argentinos. Su planteo estuvo en sintonía con una de las definiciones que viene sosteniendo desde la conducción de la CGT: la Argentina necesita un modelo económico, social y productivo que tenga «puño y letra de los trabajadores», con participación efectiva del movimiento obrero en las decisiones estratégicas del país.
Por su parte, Kelly Olmos realizó un fuerte cuestionamiento al modelo económico del Gobierno nacional. «El modelo que impulsa Javier Milei está pensado para una minoría y deja afuera a la mitad de los argentinos. No existe interés por fortalecer el entramado productivo ni por desarrollar la industria nacional. Por el contrario, nos empuja hacia una economía cada vez más primarizada, dependiente y basada en la entrega de nuestros recursos. Es un proyecto profundamente regresivo y de saqueo, frente al cual debemos construir una alternativa de desarrollo nacional que vuelva a poner en el centro la producción, el trabajo y la inclusión social», sostuvo la exministra.
En ese sentido, Olmos planteó la necesidad de construir una institucionalidad capaz de sostener un proceso de transformación económica y social. Recuperando una expresión que atribuyó a Juan Domingo Perón, llamó a «ensillar la evolución», para acompañar los cambios productivos y tecnológicos desde un proyecto nacional que incluya a los trabajadores y fortalezca las capacidades industriales del país.
Desde la representación empresarial, Mariano Ferrazzini, tesorero de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE), planteó la necesidad de alcanzar acuerdos que permitan construir políticas de Estado.
«Si queremos pensar la Argentina de los próximos veinte años, tenemos que dejar de empezar de cero cada cuatro. La industria, los trabajadores y la dirigencia política tenemos la responsabilidad de sentarnos a discutir qué país queremos construir. No se trata de pensar todos igual, sino de encontrar los puntos en común y transformarlos en políticas de Estado que puedan sostenerse en el tiempo. No podemos volver a perder esta oportunidad», sostuvo Ferrazzini.
La jornada también dejó una imagen inédita para el movimiento sindical rosarino. Entre el público estuvieron presentes Miguel Vivas, secretario general de la CGT Regional Rosario; Paulo Juncos, secretario general de la CTA de los Trabajadores de Rosario; y Edgardo Arrieta, secretario general de la CATT Regional Rosario. La participación conjunta de los tres dirigentes otorgó una relevancia institucional especial al encuentro, reflejando la voluntad de los distintos espacios sindicales de participar en la discusión sobre el futuro productivo y laboral del país.
Con una importante participación de estudiantes, docentes y representantes de distintas organizaciones, el simposio permitió poner en diálogo perspectivas que habitualmente transitan ámbitos diferentes. Las discusiones sobre producción, empleo, nuevas tecnologías y políticas públicas confluyeron en una preocupación compartida: la necesidad de construir acuerdos de largo plazo que permitan pensar un proyecto de desarrollo para la Argentina.
De esta manera, la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales volvió a consolidarse como un espacio de encuentro entre el conocimiento académico y los principales protagonistas de la vida económica, política y sindical, reafirmando el papel de la universidad pública en la construcción democrática.
