La edición 2026 de la FILRos se realizó en el Cultural Fontanarrosa durante once días, con más de 350 actividades y 150 autores locales. Organizadores y libreros reportaron alta concurrencia y buenas ventas.
La Feria Internacional del Libro de Rosario (FILRos) cerró su edición 2026 en el Cultural Fontanarrosa tras once días de actividad, con un balance que los organizadores calificaron como récord en público y ventas. El evento fue organizado por la Municipalidad de Rosario, el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, la Universidad Nacional de Rosario y la Fundación El Libro.
Declaraciones oficiales
El secretario de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, Federico Valentini, afirmó: “Hemos vivido una gran feria, la más convocante de todas sus ediciones, con una calidad y una diversidad de presentaciones que la posiciona como uno de los eventos culturales más importantes. Vino público de todos los barrios, de todas las edades y eso es a lo que nosotros apuntamos con esta propuesta. Reafirma la decisión política de la Municipalidad de Rosario y su intendente de por qué invertir en estos eventos”.
La ministra de Cultura de la provincia de Santa Fe, Susana Rueda, sostuvo: “Al igual que los Juegos Suramericanos, la Feria del Libro fue un maravilloso lugar de encuentro para rosarinos, santafesinos y todos los visitantes que pudieron recorrer los pasillos del Cultural Fontanarrosa. Para nosotros, como Ministerio de Cultura, es un orgullo poder organizar, junto con la Municipalidad de Rosario, esta, que es la feria más importante después de la de CABA, y que tiene un gran impacto en la cultura y en la identidad santafesina”.
Respecto a las ventas, Valentini declaró: “Para un sector que sabíamos que viene en una situación difícil, han sido buenas las ventas en relación a la feria anterior. Así que el balance es sumamente positivo, porque la ciudad la disfrutó, porque el sector de editoriales y de libreros han tenido la posibilidad de vender y eso es muy importante, porque fue una feria de toda la ciudad”.
Rueda, por su parte, expresó: “Estamos muy felices de poder desatar los afectos y las pasiones por el libro que se demostraron en esta feria, donde se vendieron cifras inéditas, en un momento muy difícil. Así que vamos a seguir apostando por la cultura que nos rescata y nos promueve los mejores espacios de encuentro”.
Actividades y participación
El evento contó con más de 350 actividades programadas y la presentación de más de 150 autores locales, además de escritores nacionales. La agenda incluyó propuestas para bebés de 0 a 3 años en el marco del Plan Mil 65, más de 60 presentaciones y lecturas en el espacio de infancias, y actividades específicas para mayores de 65 años, como una edición especial de Circuitos Culturales. También se desarrollaron presentaciones de novelas juveniles con alta concurrencia de adolescentes y jóvenes.
La escritora Gabriela Stringa, quien presentó su primer libro Eso que siempre estuvo ahí, dijo: “Mi experiencia en la feria fue alucinante. Para alguien que recién arranca, ser parte de una grilla en la que figuran escritores top level te hace sentir orgullosa, feliz y también tenida en cuenta. Sólo puedo agradecer haber sido parte”.
Dahiana Belfiori, autora de No es posible ordenar el fuego (Mal de archivo), afirmó: “La Feria es una ocasión privilegiada de encuentros. Suceden muchas cosas al mismo tiempo y eso, que a primera vista puede resultar apabullante, es la condición necesaria para abrazarnos entre amigas y amigos y celebrar los hallazgos literarios”. Y agregó: “Hay un clima de alegría que revivo cada año y que se teje en las recomendaciones lectoras de la mano de libreras y libreros. Hay novedades que las editoriales rosarinas editan con pasión y excelencia acompañando a sus autoras y autores y hay una variedad de presentaciones de libros y conversaciones que resulta imposible no sentirse convocada por unas cuantas propuestas”.
Balance del sector editorial
El evento reunió más de 50 stands de librerías y editoriales de todo el país. Libreros destacaron la mayor convocatoria durante los fines de semana, impulsada por el fin de semana largo y el Día de la Madre.
Pablo Pérez, de Homo Sapiens, señaló: “La feria está muy instalada, eso está claro. Hay mucha gente que viene a visitarla y más de una vez. El fin de semana largo ayudó mucho, vino gente de afuera, de Córdoba, Buenos Aires, de otras localidades de Santa Fe, me parece importante resaltarlo. La venta también ha sido buena, no sólo la visita, fue acompañada también de buenas ventas, así que el balance es más que positivo”.
Martina Mainelli, de la librería El Cuco no existe, compartió: “El balance es positivo con respecto a años anteriores. Vino gente de afuera, de la provincia de Buenos Aires, de Entre Ríos, de pueblos de Santa Fe. En ese sentido, favoreció muchísimo el feriado con respecto al primer fin de semana de años anteriores”.
Desde Librería Paradoxa indicaron: “Mucha gente de todos los rangos etarios, mucha gente del interior. Creo que el fin de semana largo acompañó y ayudó a que eso sucediera, también el clima ayudó. Las presentaciones traccionaron mucha venta. Hubo muy buenas presentaciones, muy buena agenda de autores y autoras, así que eso acompañó mucho a diferencia de otras ediciones de la feria”.
Desde el stand de las editoriales Beatriz Viterbo y bajolaluna afirmaron: “Estamos muy contentos con la cantidad de gente que se acercó a conversar con interés sobre nuestros libros. También con las ventas, que crecieron un 18% respecto del año pasado y fueron las más altas de los últimos tres años. En un contexto tan difícil para las editoriales independientes, es muy valioso propiciar el encuentro cara a cara y la conversación con los lectores, aunque también es un gran esfuerzo”.
Yanina, de Puerto Libros, agregó: “Creo que fue una de las más concurridas de las ferias. Podría decir que fue una fiesta del libro, de darle una revalorización al libro y a la lectura, porque vino mucha gente y mucha gente joven”.
Programación y participación de librerías
La agenda de la FILRos se abrió a propuestas de librerías y editoriales locales, con el objetivo de diversificar y democratizar la programación. Desde Paradoxa afirmaron: “La experiencia es muy buena. A nosotros nos encanta, hay una comunidad de autores y autoras que visitan nuestra librería, que acompañamos y decidimos también visibilizar su trabajo acá en la feria”.
El Cuco no existe impulsó más de 20 presentaciones y lecturas. Mainelli destacó: “Es un momento agradable de compartir con los autores. También lo importante es que quizás una persona no puede comprar el libro, pero al tener un acceso gratuito, puede acceder a una presentación y encontrarse con un autor, conocer un proyecto editorial o de autor, de autora, de lectura”. Y relató: “Nos pasó con Chanti, por ejemplo, que después de la presentación estuvo dos horas y media firmando ejemplares. Se acercó un chico de 30 años, que lo leyó toda su vida, que fue un referente de su infancia, le llevó un cuernito y Chanti le hizo unos dibujos, una dedicatoria. El pibe, ahora joven, conoció a su ídolo de la infancia. Eso es invaluable, y eso se genera acá, en estos espacios, es cultura”.
Germán Abbet, de El Maltés, expresó: “Es un poco pensar el libro no solamente como una transmisión de información, sino también en lo vincular que tiene el libro. Lo lindo que es cuando encontrás a alguien que leyó el mismo libro y poder charlarlo. Justamente, en las ferias te das cuenta de lo compartido, de la experiencia compartida”.
Libros más solicitados
Entre los títulos más pedidos, varias librerías coincidieron en mencionar obras de Claudia Piñeiro, Viviana Rivero, Selva Almada, Marcela Ternavasio, Eduardo Sacheri, Mariana Enríquez, Gabriel Rolón, Samanta Schweblin y Leila Guerriero.
Desde Puerto Libros afirmaron: “De las novedades editoriales, Claudia Piñeiro fue la estrella. Después Leila Guerriero, Mariana Enríquez, Selva Almada, Eduardo Sacheri, Montoneros de María O´Donnell, algo de María Teresa Andruetto”. Respecto al público joven, mencionaron: “Vendimos muchos clásicos que teníamos en oferta, como Orgullo y prejuicio, Drácula, Frankenstein, 1984, Rebelión en la granja, La Ilíada y La Odisea, y después todo lo que es Dostoievsky. También se vendió mucho La hipótesis del amor, de Ali Hazelwood y Harry Potter”.
Desde Beatriz Viterbo mencionaron entre los más vendidos sus novedades Las tierras, de Marcos Crotto, ganador del Premio Juan Rulfo por su libro anterior, y Bishop, de Juan Vitulli, primer premio del Premio Literario Fundación El Libro 2026, además de los clásicos. De bajolaluna se destacaron Las ilusiones, de Agustín de Luca, y El diluvio de origen, primera novela de Alisa Lein, junto con los libros de poesía El hada que no invitaron, de Estela Figueroa, y El árbol de palabras, de Mirta Rosenberg.
