domingo, octubre 11, 2026

Carla Deiana: «Acá se derrota a la ultraderecha con los trabajadores en la calle y haciendo una huelga general»

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La dirigente del Partido Obrero y excandidata del FIT se refirió a la estrategia de la izquierda, la situación provincial y las medidas que propone. Fue durante su participación en el stream Política de El Ciudadano.

Carla Deiana es socióloga recibida en la UBA, nacida en San Juan, profesora en escuelas secundarias de Rosario y militante del Partido Obrero, uno de los espacios integrantes del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT). Fue candidata a gobernadora por el FIT en 2023, primera candidata a la Convención Constituyente en abril de 2025 y segunda candidata a diputada nacional en octubre del mismo año. En su paso por el stream Política de El Ciudadano, Deiana sostuvo que la izquierda no está discutiendo candidaturas sino «cómo impulsar la lucha para derrotar» al gobierno de Milei, denunció que detrás del presidente «está el imperialismo norteamericano que digita la Justicia argentina», y advirtió que en Santa Fe «hay un régimen proscriptivo, antidemocrático». También habló del crecimiento en las encuestas a nivel nacional de Myriam Bregman, integrante del FIT, aunque originaria del PTS (Partido de los Trabajadores Socialistas).

—¿Cómo se está preparando el Frente de Izquierda en la provincia para la disputa electoral del año que viene?

—Nosotros no estamos discutiendo elecciones desde el Frente de Izquierda. Creo que las elecciones de Brasil nos han dejado una lección muy grande. Acá se derrota a la ultraderecha con las masas en la calle, con los trabajadores haciendo una huelga general. Si nosotros empezamos a estrechar el problema político a las elecciones un año antes, yo no sé cuál es el destino final de nuestro país.

El 15 tenemos el desafío gigante de hacer una enorme movilización de los universitarios, discapacidad, Garraham y obviamente para tirar por tierra el DNU 70/23, que ha cambiado muchísimos aspectos de manera regresiva para la vida cotidiana de la población. Por lo tanto, hoy el Frente de Izquierda se postula como el canal político para que los trabajadores, la juventud, salgamos a la calle, en la opinión del Partido Obrero, para echar a Milei.

—¿Creés que el camino, más que la pelea electoral, es una huelga general?

—Nosotros hoy tenemos una perspectiva que no es discutir candidaturas, mucho menos juntarnos a discutir si estamos de acuerdo con las Paso o en contra de las Paso como grandes definiciones políticas. Tampoco nos queremos mostrar como un frente político de gestión, que es lo que está haciendo, por ejemplo, el peronismo: hacen mesas de gestión para tratar de mostrar qué harían con este desastre libertario.

Nosotros en este punto somos muy claros, hay que echar por tierra todo lo que hizo Milei y para eso hay que ir a la huelga general, porque acá detrás de Milei está el imperialismo norteamericano que digita la Justicia argentina. Y están los capitalistas, que son los que tienen terminales en todos los bloques políticos del Congreso, a excepción de la izquierda, que son los que están pugnando, por ejemplo, por defender el DNU. Tenés a (Claudio) Belocopitt, por todo el tema de regulación de prepagas, a Peter Thiel, que es el interesado en instalar data center en la Patagonia Argentina, tenemos a las grandes constructoras y a las inmobiliarias defendiendo el DNU 70, porque tiró por tierra la ley de alquileres. O sea, acá tenemos intereses capitalistas muy de fondo que no se van a resolver por una buena candidatura.

Por supuesto que Myriam Bregman es una compañera muy valiosa, este giro a la izquierda en la opinión pública, este ascenso en la consideración popular, pero acá tenemos que construir una fuerza social capaz de enfrentar todo esto y nosotros entendemos que por eso es importante organizar la huelga general. Pensamos que simplemente convocando a votar bien esto no se resuelve. Tenemos que aprender de Brasil. Me parece que la izquierda tiene que estar concentrada en convocar a luchar.

—¿Creés que hay disposición para salir a luchar?

—Bueno, cuando hubo convocatorias, hubo enormes movilizaciones populares. Hemos tenido cuatro marchas universitarias muy importantes. Cuando al inicio del gobierno de Milei hubo paros y hubo convocatorias, las marchas fueron realmente gigantescas. Entonces, me parece que la predisposición a luchar está, pero cuestan los canales porque las direcciones tradicionales en general son del peronismo, y no están jugados a esa convocatoria. La reforma laboral pasó sin pena ni gloria. Dos marchitas de nada y acá nos han establecido un retroceso de 200 años en la legislación argentina. Entonces, realmente creo que acá de lo que se trata es de abrir esa convocatoria.

—¿Cómo creés que juega una huelga general en un contexto de desempleo y cierre de empresas?

Bueno, la situación de empleo y desocupación es gravísima. Gran Rosario marcó récord de desocupación nacional. Luego salió el dato del Gran Santa Fe, de récord de pobreza, o sea, que estamos en una provincia arrasada por la crisis industrial, que es un problema internacional, está pasando en todo el mundo: Alemania, Francia, Argentina, producto de la nueva relación de China con el mercado mundial. Y esto establece enormes desafíos que, por supuesto, Milei no piensa afrontar.

Está el caso de Fate, que me parece que es muy importante, hace 7 meses que los obreros junto a su sindicato están ocupando la fábrica. Kicillof todavía no los recibe, así que me parece que eso también es para señalarlo. Luego, bueno, hay todo un sector de la población trabajadora que es asalariada, que labura en escuelas, labura en fábricas, labura en hospitales, me parece que ahí se resuelve fácil. En Argentina tenemos una creación maravillosa histórica que es el movimiento piquetero. Sabemos cómo hacer para recomponer las filas de la clase obrera en los 90.

Y bueno, me parece que por supuesto cuando uno habla de la huelga general se refiere también un planteo político, ¿no? No solamente un paro por tiempo indefinido, sino un desafío político al poder, a partir de tomar todas las medidas de lucha de la clase obrera.

—¿No tenés miedo de que te escuchen y digan «yo estoy por perder el laburo y encima con una huelga general capaz que me quedo sin nada»?

—Mira, no hubo huelgas y tenemos una desocupación terrible en la Argentina. Me parece que no. El razonamiento tiene que ser al revés. Si nosotros no salimos a defendernos, acá no queda nada en pie. El dato económico de julio da una caída de 2,9% de la actividad económica mensual. Argentina está entre los cuatro países del mundo con mayor destrucción de su entramado industrial.

—Yendo a lo provincial, ¿cómo ves la gestión de Pullaro?

—Mira, yo creo que Pullaro juega en Santa Fe el papel que Milei juega a nivel nacional. Él es un peón del imperialismo norteamericano. El otro día fueron estas prácticas militares en la vera del río Paraná y él ahí dio un mensaje muy claro, apoyó la idea de que el Ejército puede intervenir en las tareas de represión interna. En la misma semana estuvo Monteoliva, ministra de Seguridad, diciendo que habían requisado a 690.000 rosarinos cuando iban al hospital, al trabajo, a la escuela. Y esa misma semana allanaron la casa dos compañeros de Izquierda Socialista para buscarle libros referidos a la cuestión palestina. Con lo cual creo que en este punto Pullaro está alineado en la idea de ver como la hidrovía se convierte en un coto del imperialismo yankee, lo cual es un gran problema porque actualmente está la disputa con China, con Francia, con todos los pulpos ojeros que dominan la Vera del Paraná. Y entonces creo que está de alguna manera transitando esas tensiones, pero dando señales muy claras de que Santa Fe se alinea con esta política exterior de Milei y bueno, representa claramente los intereses del capital sojero. Entonces, cuando él se delimita, cuando marca cierta distancia del gobierno nacional, lo hace para pedir la devaluación de la moneda, lo hace para pedir que se eliminen las retenciones, que sería un masazo de aumento de precios de los alimentos en la mesa del trabajador, de la trabajadora argentina. Con lo cual yo veo un gobierno realmente muy reaccionario, muy derechista.

Las cifras de Santa Fe son realmente alarmantes. La desocupación en Gran Rosario, que llega hasta el cordón industrial, hoy es la capital de la desocupación. Y cuando ves Gran Santa Fe y los alrededores, ves que tampoco se está capturando a partir de las rentas del Estado la riqueza agroexportadora de la provincia, que es el principal polo exportador del mundo.

—¿Cómo analizás la reforma electoral y el nuevo piso para acceder a una banca en Diputados? ¿Creés que se abre un tiempo para buscar alianzas?

—Yo creo que la reforma constitucional y la reforma electoral fueron dos capítulos de un reforzamiento reaccionario del Estado de Santa Fe. Se han dado los mecanismos para darle más poder al poder. Dijeron que la reforma constitucional era modernizar algo viejo y el único punto que trasciende de todo eso es la reelección de Pullaro. Y ahora con esta reforma electoral, bueno, se establecen mecanismos para, por un lado, permitir que los senadores sigan atornillados un mandato más en la Cámara alta de la provincia. Y se dijo que se democratizaba la Cámara de Diputados a partir de repartir con sistema D’Hondt el conjunto de las bancas, pero se sube el piso a un piso, digamos, porcentual, que no tiene nada que ver con la participación electoral que se está viendo en Santa Fe. El año pasado en esta provincia uno de cada dos santafesinos no votó. Entonces es impresionante. No tiene legitimidad.

Creo que esto es importante registrarlo: el Movimiento Evita votó la reforma del código electoral de Pullaro. A mí realmente me sorprende. Me parece que cuando se establecen normas proscriptivas para sacar a fuerzas minoritarias, cuando se permite que haya senadores que hace ¡30 años, 30 años! que están en el Senado de Santa Fe, cuando se habilita que este tipo pueda tener una reelección con todo lo que nos está haciendo a los trabajadores que sostenemos el Estado, bueno, creo que hay que sacar algunas conclusiones de a qué intereses responden y a qué intereses representan, y por qué no estamos teniendo ningún paro provincial. Ahora, para superar un piso proscriptivo, aliarse a sectores que durante todo este tiempo han jugado este papel político, nosotros desde el Frente de Izquierda, desde el Partido Obrero, no lo vemos ni ahí.

Yo entiendo la preocupación, yo por lo menos la tengo todos los días, de ver cómo hacemos para superar todo este régimen proscriptivo. Cuando decimos esas palabras tan rimbombantes, no son términos elegidos para un efecto. Realmente hay un régimen proscriptivo en Santa Fe, antidemocrático. Y bueno, creo que el desafío que tenemos como trabajadores es romper esas compuertas a partir de nuestra lucha porque, bueno, las alianzas tácticas terminaron en Traferri. No me parece que hayan servido demasiado.

—Miriam Bregman crece en las encuestas: ¿cuánto creés que hay de valoración de su imagen personal y cuánto de adhesión a las ideas de la izquierda?

—Mira, hasta ahora lo que se ha registrado en la opinión pública es imagen. Y la imagen positiva es algo muy importante, porque primero significa conocimiento y luego una valoración de que lo que estás haciendo está bien. Yo creo que esa valoración hoy pasa por que somos una fuerza política coherente, que en el Congreso se ha plantado contra los libertarios, que ha luchado y ha hecho un esfuerzo para que la lucha crezca en la Argentina. Me parece que esa valoración positiva tiene que ver con el reconocimiento del papel del Frente de Izquierda en las luchas obreras y populares de nuestro país. Eso es positivísimo. ¿Hasta qué punto eso se traduce en una adhesión programática? Y bueno, lo vamos a tener que ir viendo.

—Si tuvieras que elegir las primeras medidas de la izquierda en un hipotético gobierno, ¿cuáles serían?

—Aumento de salarios y jubilaciones, nacionalización de la banca y el comercio exterior, nacionalización de los puertos de Santa Fe. Y para esto claramente lo que hay que hacer es romper con el FMI, no pagar la deuda externa. El programa histórico del Frente de Izquierda, que lo tenemos que desarrollar, por supuesto. Tal vez hay un sector de la población que no termina de entender cómo sería la mecánica de todo esto y sobre todo la propaganda reaccionaria patronal en torno a que esto desataría mil problemas en el país, deslindado del problema de que nosotros estamos viviendo en un mundo que va a la tercera guerra mundial. Y creo que en este punto tenemos que poder discutir Argentina en una perspectiva internacional. Nosotros tenemos una guerra en Ucrania, un genocidio del siglo XXI documentado, que es el genocidio palestino. Tenemos una rebelión en Europa terrible. Hay que prestar atención en Taiwán, en el mar de China. Vivimos en un mundo que realmente está muy tensionado y en una América Latina que ha vuelto a estar en el centro del objetivo del imperialismo norteamericano.

Entonces, bueno, cuando uno ve todos estos elementos de lo que está ocurriendo en América Latina, de lo que está ocurriendo a nivel internacional, cuando nosotros planteamos ruptura con el FMI, no pago de la deuda externa, estamos planteando algo que realmente son medidas elementales para poder, por ejemplo, pensar en aumentar salarios y jubilaciones en el país, que hoy son el gran punto de crisis que tiene la población, y que se expresa luego en morosidad, suicidio, angustias, problemas de todo orden. Así que bueno, la tarea de esta explicación programática es la tarea de la militancia, y mucho de esto se aprende en la lucha, en las asambleas, en los plenarios, en los debates entre compañeros, en los debates entre trabajadores.

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