La disputa entre Estados Unidos y China, el precio de la energía y el acceso a recursos estratégicos tienen consecuencias concretas en Argentina y Santa Fe. La licenciada en Relaciones Internacionales Natalia Pettinari explicó cómo leer esos movimientos y qué lugar ocupa el país frente a las grandes potencias.
Las tensiones entre las grandes potencias mundiales pueden parecer discusiones lejanas, pero muchas de sus decisiones terminan teniendo consecuencias concretas en el precio de los combustibles, en los costos de producción, en los productos que llegan a los comercios y en la tecnología de uso diario.
Para entender esa relación, Natalia Pettinari, licenciada en Relaciones Internacionales (UNR), explicó el concepto de geopolítica: «‘Geo’ viene de geografía, de territorio, y política es el poder. La geopolítica es cómo el Estado adquiere poder a través del territorio, cómo los Estados nación fueron logrando esa dinámica. Tiene que ver con su ubicación. No es lo mismo ser Brasil en Latinoamérica que una isla como Haití; o China, que limita con 14 países, que España».
La conexión entre las disputas internacionales y la economía personal de los santafesinos es directa. Factores como los recursos energéticos o el flujo de materias primas repercuten en la estructura de costos de los bienes de consumo diario. Pettinari ejemplificó: «Argentina cuenta con Vaca Muerta y empezó a explotar ese recurso a través de YPF. Se trata de shale oil y shale gas, recursos no convencionales para cuya extracción hay que romper la roca».
También advirtió sobre el peso de las cotizaciones externas en el mercado interno: «Cuando Argentina produce mucho petróleo, puede venderlo a Chile o Brasil. Además, existe un valor internacional. El Estado decide qué hacer hacia adentro con los precios, pero hay un costo de oportunidad. El combustible influye directamente en los costos de lo que consumimos».
Un ejemplo de impacto global: «En el estrecho de Ormuz se bloqueó el paso por donde circulaba alrededor del 20% del petróleo global. Al haber menor oferta en circulación, el precio aumenta», puntualizó la analista.
El teléfono celular es otro ejemplo de geopolítica. Pettinari explicó que las baterías requieren minerales como el litio, presente en Argentina y Chile, y cobalto, cuya producción tiene como uno de sus principales actores a la República Democrática del Congo. La fabricación y el ensamblado tienen una fuerte presencia china, mientras que el desarrollo de software y las empresas tecnológicas más importantes se concentran en Estados Unidos. «En nuestro bolsillo tenemos una muestra muy clara de lo que representa la geopolítica», sintetizó.
En la disputa entre Estados Unidos y China, Pettinari señaló que «Donald Trump volvió a instalar en América Latina la Doctrina Monroe, de ‘América para los americanos’, un postulado de 1823». Según la especialista, «antes era el comunismo y ahora es China. La lógica vuelve a aparecer sobre a quién no quieren en el continente, y esto resulta determinante para la región».
La disputa también alcanza sectores estratégicos como la energía y las telecomunicaciones. Pettinari mencionó las advertencias del embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, sobre la utilización de tecnología china en proyectos vinculados con Vaca Muerta.
Respecto a la política exterior argentina, Pettinari afirmó: «Tenemos al presidente Javier Milei alineado con Estados Unidos. Pero, al mismo tiempo, Argentina mantiene un acuerdo con China renovado por cinco años. Existe un equilibrio necesario que sostener». Y puso como ejemplo a Brasil, que «busca desarrollar infraestructura propia de inteligencia artificial y, al mismo tiempo, mantiene vínculos comerciales y tecnológicos tanto con empresas chinas como estadounidenses. Eso es capacidad de negociación y búsqueda de autonomía para tener poder de decisión».
En cuanto a la soberanía tecnológica, la analista afirmó: «En el siglo XXI aparece una nueva soberanía: la tecnológica. Es la capacidad de poder elegir frente a las grandes potencias». Y destacó el rol del sistema científico argentino: «La investigación biotecnológica del INTA y el CONICET resulta estratégica para la agroindustria local: es clave determinar cómo hacer que las semillas crezcan con menos agua, hacerlas más resistentes a plagas y producir más y mejor».
Finalmente, Pettinari señaló que para los santafesinos «habrá que observar la relación que la gestión nacional mantiene con Estados Unidos y otros actores globales». También recomendó «mirar a los gobernadores, porque los estados provinciales tienen competencias para entablar acuerdos con empresas u organismos internacionales. Resulta fundamental seguir de cerca los vínculos geopolíticos de los mandatarios».
