La Justicia de San Lorenzo desestimó la causa penal por extorsión iniciada por el futbolista Jonatan Gómez contra un grupo de acreedores. En una entrevista televisiva, el exvolante de Central, Racing y Argentinos Juniors reconoció ser ludópata y relató el origen del conflicto.
La Justicia de San Lorenzo desestimó la causa penal por extorsión que había iniciado el futbolista Jonatan Gómez contra un grupo de acreedores. Tras conocerse la decisión judicial, el jugador rompió el silencio y brindó una entrevista en el programa de Marga TV, donde confesó ser víctima de una adicción al juego clandestino.
“Lo primero que quiero aceptar y contar es que me asumo como ludópata. Lo mío arrancó en 2020 cuando volví de Brasil y pasé a Argentinos Juniors. En la pandemia explotó todo el tema de las plataformas online en el celular. Nunca me gustó exponerme en un casino físico por mi imagen pública, pero el teléfono te permite jugar en cualquier lado. Esto es como una droga, pero mucho más silenciosa: podés estar hablando con alguien, decir que le mandás un mensaje a tu mamá y en realidad estás tirando un tiro a la ruleta”, relató el futbolista.
Gómez indicó que la deuda que originó el conflicto judicial rondaba los 50.000 dólares en una plataforma de apuestas clandestinas. “Llegó un momento en que no pude pagar más. Estaba mi familia y mi trabajo en juego, tenía miedo de dar la cara con mi mujer y terror de que esta gente fuera a mi casa a hacernos daño. Denuncié a tres personas concretas de Rosario”, afirmó.
En relación a la firma de pagarés en una escribanía de Junín mientras concentraba con el plantel de Sarmiento, el futbolista sostuvo que lo hizo bajo coacción: “Vinieron a buscarme al entrenamiento. Cuando me subí al auto hubo una conversación muy fea. Me dijeron que si no firmaba podían pasar muchísimas cosas. Sentí un temor tremendo por mi vida y la de mis hijos. La ludopatía te anula la cabeza: en ese momento pensé ‘firmo estos pagarés, los dejo tranquilos y después veo cómo hago’. Hice cosas por pánico y hoy estoy pagando las consecuencias”.
El jugador expresó temor por su integridad física: “Tuve miedo a perder el trabajo, a que me maten, a todo. De hecho, hoy perdí todo. Mi carrera profesional está en pausa porque me destrozaron la imagen y no sé si algún club volverá a confiar en mí. Pero lo más doloroso es mi familia: cuando voy a ver a mis nenes y me voy de la casa, lloran y me preguntan ‘¿Por qué papá se va?’. Cambiaría toda la plata, mi carrera y todo lo que tengo por tener paz y que mis hijos me vuelvan a ver feliz”.
Actualmente, Gómez lleva cuatro meses sin apostar, se encuentra bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico con medicación diaria, y mantiene su teléfono celular bajo supervisión familiar. “Es una lucha de todos los días. Le pido a la gente que está atrapada en el juego que se deje ayudar antes de tocar fondo, porque la ludopatía es un pozo ciego que te destruye la vida”, concluyó.
