Victoria Rosso, de 26 años, se recibió en la Licenciatura en Biodiversidad de la Universidad Nacional del Litoral y viajó a Sudáfrica para trabajar en proyectos de conservación de animales salvajes.
Victoria Rosso, de 26 años, oriunda de Santa Fe, se recibió en junio en la Licenciatura en Biodiversidad de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y viajó a Sudáfrica para trabajar en proyectos vinculados con parques nacionales y conservación de fauna salvaje.
Desde niña, Rosso miraba documentales de animales salvajes con su padre, lo que despertó su interés por los grandes mamíferos africanos. En una entrevista, recordó: “Yo le decía a mi papá: ‘Yo quiero hacer eso. Quiero ir ahí, quiero estar ahí. ¿Cómo hago para hacer lo que hacen ellos?’”.
Inició la carrera en 2018. Durante la pandemia, cursó en modalidad virtual, lo que, según dijo, afectó su motivación. Realizó una pasantía docente en Genética y participó en un proyecto de investigación genética con ADN ambiental. También obtuvo una beca de intercambio para estudiar en Chetumal, México, durante seis meses.
Al regresar, se incorporó a un proyecto científico que derivó en su tesina de grado sobre virus que infectan bacterias y su posible aplicación frente a enfermedades con resistencia a antibióticos. Se recibió en junio de este año.
En noviembre de 2024, viajó como turista a Sudáfrica con su madre. Durante ese viaje, el organizador de la experiencia, dueño de la empresa Mantis, le propuso trabajar con él. En marzo de 2025 recibió una propuesta para recorrer centros, parques y reservas, conocer proyectos de voluntariado y evaluar cuáles podrían incorporarse a futuras experiencias.
El 2 de julio, menos de un mes después de recibir su título, viajó nuevamente a Sudáfrica para comenzar a trabajar. Su primer voluntariado fue en un centro de rescate y rehabilitación de pingüinos africanos en Ciudad del Cabo. Luego trabajó en un centro cerca del Parque Nacional Kruger con rinocerontes y chitas.
Rosso explicó que los pingüinos africanos son endémicos del sur de África y Namibia. Participó en la liberación de animales rehabilitados en la playa. “Ver cómo los pingüinos que habían estado con nosotros volvían a su hábitat natural fue muy emotivo”, afirmó.
Actualmente, participa en un proyecto sustentable con comunidades locales y niños. Su próximo destino será un voluntariado de Educación Ambiental para chicos de comunidades vulnerables. Según dijo, su objetivo es continuar trabajando en Sudáfrica y ayudar a que otras personas puedan vivir experiencias similares.
Rosso señaló que antes de recomendar un proyecto, investiga que el trabajo sea ético y que los animales no sean utilizados únicamente como atractivo turístico. “Quiero que la gente pueda hacer posible lo que cree imposible”, sostuvo.
En noviembre regresará a la Argentina por unos meses y luego volverá a Sudáfrica para continuar con la temporada.
