Jason Arday, el profesor negro más joven en la historia de la Universidad de Cambridge, falleció el viernes pasado a los 41 años. Su muerte ocurre semanas después de su renuncia, en medio de acusaciones de plagio y una campaña de escrutinio público.
Jason Arday, sociólogo y profesor de Sociología de la Educación, falleció el viernes pasado a los 41 años. Arday había renunciado a principios de agosto a su cargo en la Universidad de Cambridge, donde había sido designado en marzo de 2023 como el profesor negro más joven en la historia de esa institución, a los 37 años.
La renuncia se produjo después de que la universidad iniciara una investigación interna sobre acusaciones de plagio en su tesis doctoral, obtenida en la Universidad John Moores de Liverpool en 2015. El 24 de julio, el diario The Times publicó un análisis que señalaba múltiples pasajes de la tesis que eran «idénticos o casi idénticos» a un artículo anterior de la investigadora Paula Zwozdiak-Myers, de la Universidad Brunel de Londres. The Telegraph informó que el análisis encontró más de 100 pasajes similares.
La Universidad de Cambridge defendió inicialmente a Arday, pero luego abrió una investigación. La vicedirectora de Cambridge, Deborah Prentice, informó que la universidad estudia las circunstancias del nombramiento de Arday por la Facultad de Educación en 2022. Las universidades de Durham y Glasgow también investigan los otros puestos académicos de Arday en esas instituciones.
Una investigación anterior de la Universidad John Moores de Liverpool no confirmó los cargos de plagio, pero afirmó que probablemente fueron causados por «error honesto y razonable».
Arday también fue objeto de cuestionamientos sobre su trayectoria y afirmaciones públicas. Medios británicos pusieron en duda su relato de haber recaudado 5,5 millones de libras para caridad, así como aspectos de su historia de vida, incluyendo su afirmación de no haber hablado hasta los 11 años. Arday declaró que el dinero se recaudó con ayuda de otros durante 20 años y que acuerdos de confidencialidad le impedían nombrarlos. También afirmó haber sido profesor visitante en la Universidad Estatal de Ohio y en la Universidad de Glasgow, pero ambas instituciones lo negaron. La Universidad de Londres dijo no tener registros de su paso por un máster en prácticas psicodinámicas.
En su carta de renuncia, publicada a través de Good Law Project, Arday escribió: «Lamentablemente, los años desde mi nombramiento también han estado marcados por un nivel implacable de escrutinio público y ataques personales». Añadió que «las acusaciones implacables, las especulaciones y los comentarios públicos me han pasado factura profundamente a mí y a quienes amo».
La familia de Arday atribuyó su muerte a una «campaña de desinformación» y denunció «acoso continuado durante más de tres años». El rector de Cambridge, Chris Smith, declaró a la BBC que las acusaciones de plagio desataron una «vorágine racista» y consideró importante «negarse a participar» en ella. El secretario general del Sindicato Nacional de Educación del Reino Unido, Daniel Kebede, dijo que Arday fue objeto de «un escarnio público y brutal que desató discursos de racismo».
El lunes, unas 53.000 personas firmaron una petición de Good Law Project para reclamar una investigación pública sobre el «acoso sufrido por este hombre autista». Se abrió una colecta en GoFundMe que recaudó 203.410 dólares, y se realizó una concentración en Londres en su memoria.
El primer ministro británico Andy Burnham describió la muerte de Arday como «una tragedia en muchos niveles» y dijo que «no es momento para juzgar precipitadamente».
Arday nació en mayo de 1985 en Londres, hijo de padres ghaneses. En su autobiografía, publicada el 11 de agosto en EE.UU., relataba que los médicos le diagnosticaron autismo y retraso global del desarrollo. Su madre, enfermera especializada en salud mental, usó la música para estimular su lenguaje. Arday se formó en el ámbito deportivo y fue profesor de educación física antes de obtener su doctorado.
