El Gobierno nacional definió una agenda de temas prioritarios en el Congreso y ratificó su apoyo al ministro Federico Sturzenegger, mientras referentes industriales alertaron sobre el impacto electoral de las medidas económicas.
El Poder Ejecutivo nacional, encabezado por Javier Milei, reordenó sus prioridades legislativas tras los recientes tropiezos parlamentarios y buscó evitar una nueva interna dentro del oficialismo. En ese contexto, los principales referentes de la administración libertaria expresaron su respaldo al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, a pesar de las dificultades que algunas de sus iniciativas generaron para conseguir votos en el Congreso.
El Presidente defendió al funcionario en redes sociales y el vocero presidencial, Adrián Ravier, hizo lo propio durante una conferencia de prensa. Sturzenegger, sin embargo, no participó de una foto junto a la mesa política, a la que asistió por pedido de Karina Milei.
Uno de los últimos reveses fue el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que obtuvo media sanción en el Senado con modificaciones consideradas como una derrota para el oficialismo. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aceptó eliminar los artículos vinculados con la venta de tierras a extranjeros y el régimen de manejo del fuego para evitar el rechazo total del proyecto.
En la Casa Rosada, algunas fuentes vinculan las dificultades parlamentarias con la falta de acuerdos electorales. Según esa lectura, agosto ya está en curso y varias provincias aún deben definir sus calendarios electorales. Los gobernadores buscan saber si La Libertad Avanza competirá junto a ellos, en contra o mediante algún acuerdo. Dentro del oficialismo se cuestiona el trabajo de los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem, encargados de cerrar esos entendimientos.
En la Cámara de Diputados, Martín Menem evaluaba postergar el debate sobre la Ley de Propiedad Privada si no estaba asegurado el respaldo de otros bloques. El objetivo del oficialismo es incluir el proyecto en la sesión de finales de agosto, aunque las prioridades son la Carta Orgánica del Banco Central y las modificaciones en Inocencia Fiscal.
Al mismo tiempo, el sector industrial manifestó malestar por el rumbo económico. Aunque su principal interlocutor es el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, varios empresarios también se reúnen con Sturzenegger para plantear sus reclamos. Desde una cámara industrial se lo definió como “el más extremo de todos los que hay” dentro del Gobierno. El sector reclama una fuerte baja de impuestos y propone un “RIGI Industrial”, con beneficios fiscales y un piso de inversión menor al actual.
“Acá nadie está pidiendo protección, ese discurso ya no está. Incluso somos muy aperturistas, queremos competir, pero en igualdad de condiciones”, declaró un industrial, quien pidió reducir la carga estatal para poder competir con productos importados, incluidos los provenientes de China.
Los empresarios también advirtieron sobre el costo electoral de la política económica. “La mayoría de las personas que trabajan lo hacen en una industria, y esos son votos que el Ejecutivo está descuidando al pelearse con nosotros”, argumentaron.
De todos modos, reconocieron avances como la reforma laboral y los acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea, aunque insistieron en que la elevada presión impositiva, combinada con la apertura comercial, puede derivar en cierres de fábricas y pérdida de puestos de trabajo.
Por su parte, la mesa política decidió priorizar también la Ley de Sociedades y la Ley del Mercado de Capitales, que incluye cambios en el corretaje, el sector agroindustrial, la logística portuaria y la comercialización farmacéutica.
Pese a los reclamos empresarios y las dificultades para reunir apoyos legislativos, la Casa Rosada mantiene su respaldo a Sturzenegger y Milei ya advirtió que sostendrá el rumbo de su gestión incluso si eso implica perder votos en la próxima elección.
