Durante las décadas de alta inflación, los negocios en Argentina operaban bajo una lógica financiera que hoy desapareció. Un economista explicó en Rosario cómo la productividad se volvió central y qué sectores liderarán la generación de empleo.
El economista Fernando Marengo, chief economist de BlackTORO, expuso en el marco de Experiencia Idea, en la Bolsa de Comercio de Rosario, un análisis sobre el cambio de paradigma económico en Argentina. Según Marengo, durante los últimos 20 años, la dinámica empresarial estuvo basada en una lógica financiera que permitía a empresas ineficientes obtener ganancias extraordinarias mediante el impuesto inflacionario.
Marengo explicó que, en un contexto de alta inflación, las empresas podían licuar costos nominados en pesos, como salarios, intereses de deudas, bienes no transables y pagos a proveedores. «Licué salarios, licué los intereses, licué los no transables, licué a los proveedores. Y cuando hay más inflación y más brecha, gano más plata», ejemplificó.
Con la desaceleración de la inflación, el modelo se invirtió y ahora las empresas deben enfocarse en la productividad. Marengo agrupó al entramado empresarial en tres categorías: las que son productivas y rentables, las que podrían ser rentables si invierten en productividad, y las que nunca fueron productivas y dependían del impuesto inflacionario.
El economista también se refirió a la recuperación económica «altamente dispar». Provincias con sectores dominantes de energía y minería, como Neuquén y Río Negro, lideran la creación de empleo registrado, mientras que distritos dependientes de esquemas tradicionales, como La Rioja, Catamarca y Tierra del Fuego, registraron pérdida de puestos de trabajo.
Marengo proyectó que la oferta de divisas aumentará entre 10.000 y 12.000 millones de dólares el año próximo, y 18.000 millones para 2027, impulsada por el agro, la energía y la minería. Además, rebatió el argumento de que la minería no genera empleo, citando el caso de Chile, donde el sector emplea a 300.000 personas de forma directa y 700.000 indirectas.
En cuanto a Rosario, Marengo destacó su potencial para convertirse en proveedor clave de insumos para los sectores de energía y minería, debido a su densidad agroindustrial y de servicios.
