Cuatro delincuentes armados ingresaron a una vivienda en Fisherton, maniataron y golpearon a cinco integrantes de una familia, y huyeron con un botín de 2,5 millones de pesos.
Este viernes a las 6 de la mañana, una familia fue víctima de una entradera en una vivienda ubicada en calle Micheletti 7856, en el barrio Fisherton de la ciudad de Santa Fe. El propietario, que se disponía a retirar su vehículo para ir a trabajar, fue interceptado por cuatro delincuentes armados que descendieron de un Toyota Corolla. Según las primeras informaciones, el vehículo había merodeado la zona en tres oportunidades.
Los agresores golpearon al hombre y luego ingresaron a la propiedad, donde se encontraban su esposa de 51 años, su hija de 21 años, el novio de la joven y una menor de 14 años. Los cinco fueron maniatados y agredidos físicamente. La menor intentó llamar a la policía, pero fue golpeada por los delincuentes, quienes le quitaron el teléfono.
El sistema de cámaras y alarmas de la vivienda envió una alerta remota a la central de monitoreo. Los operadores detectaron la situación de peligro a través de las imágenes y convocaron a las fuerzas policiales.
Como consecuencia de la golpiza, cuatro de los cinco integrantes de la familia —los padres, la joven de 21 años y su pareja— sufrieron traumatismos en la cabeza y fueron derivados de urgencia al Sanatorio Parque, ubicado en la intersección de las calles Córdoba y bulevar Oroño, donde permanecen internados en observación.
Los delincuentes sustrajeron un maletín que contenía 2,5 millones de pesos en efectivo, la escritura de un domicilio, documentación de un comercio y una chequera. No se llevaron otros objetos de valor presentes en la casa, como televisores, consolas de videojuegos ni celulares de alta gama.
En la escena trabajó personal de la Policía de Investigaciones (PDI), que realizó el levantamiento de rastros y analiza las cámaras de seguridad de la zona para reconstruir la ruta de escape del vehículo y determinar si el ataque respondió a tareas previas de inteligencia sobre las rutinas de las víctimas.
