viernes, agosto 7, 2026

Demanda de franquicias: las low cost son las más solicitadas

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Las franquicias de bajo costo concentran más del 70% de la demanda en el segmento emprendedor argentino, según especialistas del sector.

La prolongada crisis económica argentina, con la caída en el consumo y la inflación que complica el poder adquisitivo del salario, también tiene efectos en el sector emprendedor. En el último tiempo, las franquicias “low-cost” han ganado protagonismo, hasta cubrir una cuota de mercado superior al 70% de este segmento de negocios. Según los especialistas, muchos pequeños ahorristas deciden virar a este tipo de emprendimientos con el objetivo de mantener ciertos ingresos y preservar su nivel de vida.

El escenario para los emprendedores argentinos no es precisamente optimista: según el último informe de la consultora Scentia, la caída del consumo acumulada en el año es del 2,9%, mientras que la inflación del primer semestre informada por el INDEC alcanzó el 16,8%. Sin embargo, muchos encuentran resguardo en franquicias de bajo costo, con inversiones que oscilan entre los 20.000 y los 50.000 dólares para su instalación.

Gastronomía y estética personal en auge

Daniel Arce, especialista en expansión de franquicias, detalla: “Las marcas famosas en este segmento son las gastronómicas. Big Pizza, Sabores Express, Central de Pizzas y Empanadas, Olivia, por nombrar algunas”. Esta última, destacó, sumó 100 locales en los últimos dos años, mientras que Big Pizza ya lleva unos 260 a nivel nacional.

Ambas responden al mismo tipo de emprendimiento, uno de los modelos que mejor rinden en la actualidad: comercios pequeños de entre 30 y 50 metros cuadrados, equipados con mostradores y calentadores para exhibir los productos que se venden al paso. Por lo general, las empanadas y pizzas son las más vendidas. Entre las grandes ventajas de esta tipología se destaca la facilidad de trabajar con un único producto y un solo proveedor. “Vos tenés una fábrica que te manda el pedido y la factura. No tiene mayor complicación”, dice Arce.

Sin embargo, las gastronómicas no son las únicas protagonistas entre las franquicias low-cost. De acuerdo con el especialista, las marcas relacionadas con servicios de estética personal, como manicura, maquillaje o pestañas, ganan cada vez más terreno.

Otro caso llamativo es el de la marca Lavatería, una lavandería con autoservicio que funciona sin empleados ni complejidad operativa. Esta firma se originó en Brasil en 2017 y ya construyó una red de más de 600 unidades distribuidas en su país natal y en Europa. “Pusimos una en Lugano y fue un éxito. Ahora, ya instalamos una segunda en Palermo. Estos locales suelen tener unos 15 servicios por día, pero acá hemos llegado a tener 45. Ahora estamos buscando abrir en Rosario”, comenta.

Un refugio para la clase media

En líneas generales, explica Arce, este tipo de negocios funcionan como “un refugio para mantenerse como clase media”. Las inversiones iniciales suelen generar una ganancia de bolsillo de entre 2000 y 3000 dólares, con un tiempo de recupero de la inversión de entre 18 y 20 meses. Claro que estos valores solamente son posibles en casos de autoempleo.

Esta situación representa tanto una oportunidad como un conflicto para los emprendedores. Según el especialista, para algunas familias es una posibilidad de contar con actividad laboral en un contexto en el que el desempleo roza el 8% (INDEC) y la informalidad laboral se ubica en el 44%. Por otro lado, plantea un desafío en cuanto a moderar la carga horaria y no dejarse absorber: “Desde la asesoría, siempre recomendamos no dedicarle más que ocho horas al negocio. El resto está en armar equipos y saber delegar”.

Administrar una franquicia suele demandar atención, particularmente para evitar que las ganancias se pierdan en costos ocultos o en pérdidas por maltrato del producto. De acuerdo con el asesor, lo ideal es que alguien esté siempre encargado de la relación con los clientes y de la calidad de la experiencia de compra.

La clave de este negocio

Para Arce, la labor principal de los franquiciados está en la comunicación, en el marketing territorial y en la atención. Si bien las marcas son las encargadas del diseño general para redes y de los acuerdos con aplicaciones de delivery, las vidrieras, la folletería y la cobertura local corren por cuenta del emprendedor: “Les recomendamos que estén siempre en comunicación con el franquiciante y que les exijan elementos para trabajar y recomendaciones”.

Por otro lado, el asesor hace hincapié en la atención al cliente. “Todo el mundo cree que atender bien es querer hacerlo, lo que es un buen inicio, pero con actitud no alcanza. Hay que capacitarse junto a las empresas y, si los franquiciantes no te ofrecen esa posibilidad, hay que buscar cursos y estudiar”, explica.

Fuera de los desafíos, Arce confía en que el sector de franquicias seguirá creciendo en el corto plazo por su carácter de refugio de valor. “Poner un negocio es algo difícil. De cada diez nuevos emprendimientos, casi nueve cierran en el primer año. En cambio, con las franquicias, pasados cinco años hay nueve de cada diez en pie”, concluye.

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