Tras la victoria frente a Inglaterra, un grupo de futbolistas de la Selección argentina desplegó una bandera con la leyenda ‘Las Malvinas son argentinas’ en el campo de juego, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
El 9 de julio de 2026, la Selección argentina venció 2 a 1 a Inglaterra en Atlanta, obteniendo el pase a la final del Mundial. Inmediatamente después del partido, varios jugadores argentinos desplegaron sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium una bandera blanca con letras negras que decía: «Las Malvinas son argentinas».
El mediocampista Giovani Lo Celso fue uno de los principales encargados de colocar la bandera en una de las áreas, acompañado por otros compañeros. Este gesto ocurrió a pesar de que en los días previos el director técnico, Lionel Scaloni, había declarado ante la prensa que consideraba el encuentro como «un partido de fútbol», en un intento por reducir la tensión.
El partido había sido catalogado como de «alto riesgo» por las autoridades estadounidenses. El lunes anterior, en una reunión en Virginia, la FIFA junto con agencias federales y estatales de seguridad diseñaron un operativo con más de 1.600 efectivos y advirtieron que no se permitiría ninguna manifestación política o mensaje de odio dentro del estadio.
La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, había señalado previamente a los hinchas argentinos que estaría «prohibido el ingreso de elementos que tengan algún tipo de mensaje provocativo, ya sea de contenido político o racial», y aclaró que quienes intentaran ingresar con banderas o remeras alusivas a las Islas Malvinas no superarían los controles de acceso. No obstante, la restricción aplicada al público general fue vulnerada en el campo de juego por los futbolistas.
