Especialistas en psicología y sexología analizaron los efectos en la salud mental de creadores y consumidores de plataformas como OnlyFans y DivasPlay, señalando impactos en la autoestima, los vínculos y la percepción corporal.
El estreno de la tercera temporada de la serie Euphoria reavivó el debate sobre la exhibición de contenido sexual a cambio de dinero en plataformas digitales. En ese contexto, la Lic. Ana Blanc (M.P 1305), psicoterapeuta especializada en Sexología Clínica Vincular y Terapia de Pareja, y la Lic. Estefanela Brignone (M.P 2220), psicóloga y sexóloga especialista en Psiconutrición, dialogaron con El Litoral sobre los riesgos psicológicos asociados a este fenómeno.
Ambas profesionales coincidieron en que, si bien el ingreso a estas plataformas puede percibirse inicialmente como una experiencia de libertad y empoderamiento, el peligro radica en la sostenibilidad de ese bienestar. «El riesgo es que, al estar la autoestima monetizada o validada constantemente por likes, aparece un chequeo constante, una hipervigilancia. Si no tenés el ingreso que estabas teniendo o la cantidad de ‘me gusta’, seguidores o clientes, ahí empieza a haber un deterioro», afirmó Brignone.
Las especialistas señalaron que la búsqueda de ingresos puede llevar a los creadores a realizar acciones no deseadas. «Por querer seguir viendo que la cuenta va en ascenso, terminan haciendo cosas que no quieren. Muchos creadores cuentan que llegan a alcoholizarse o a ingerir sustancias para hacer cosas que no desean», agregó Brignone. Por su parte, Blanc explicó que «un corazoncito, un like, el dinero; psicológicamente representa un refuerzo positivo y las personas nos movemos mucho por refuerzos. Entonces, eso que sentimos que podemos controlar termina controlándonos».
En cuanto a la distorsión de la intimidad, las psicólogas mencionaron casos de parejas que generaban contenido juntas y tenían dificultades para disfrutar de la sexualidad fuera de la pantalla. «Les costaba mucho disfrutar de la sexualidad sin estar vendiendo contenido. Había una cuestión de performance de no poder relajarse», indicaron. Blanc agregó que «si usás el mismo espacio físico donde vivís y tenés tu intimidad para filmar, es súper difícil».
Sobre los consumidores, las expertas observaron que el consumo compulsivo de estas plataformas puede funcionar como un refugio frente a la complejidad de los lazos afectivos reales. «Tener sexo con otra persona es complejo. Hay comunicación, expectativas, inseguridades», sostuvo Blanc. Brignone añadió que «muchas personas que consumen este contenido tienen dificultades a nivel social o vincular. Vivir en la fantasía es más simple».
Respecto a los ingresos, Brignone reveló que el promedio general de recaudación ronda los 200 dólares mensuales. Cuando los números bajan, «aparece la pregunta: ‘¿Qué tengo malo? ¿Qué tiene de malo mi cuerpo?’. Y ahí empiezan las cirugías, los retoques y la ansiedad estética», describió.
Finalmente, Blanc concluyó: «Hay que preguntarse: ‘¿hasta dónde?, ¿cuánto?, ¿desde dónde?’ Que realmente sea una decisión propia, porque cuando una decisión se toma desde el propio deseo y no desde presiones externas, también se puede dejar de tomar».
