El consultor especializado en empresas familiares brindó una charla en Santa Fe organizada por la Asociación Dirigentes de Empresa (ADE), donde analizó los principales desafíos de este modelo empresarial, como la sucesión, la armonía societaria y los conflictos emocionales.
Las empresas familiares representan una parte significativa del entramado productivo argentino. Muchas nacieron hace décadas, atravesaron crisis económicas, cambios políticos y transformaciones sociales, pero continúan sosteniendo empleo, producción y desarrollo regional. Sin embargo, detrás de esa permanencia, existe una trama donde los vínculos personales muchas veces pesan tanto como los balances.
Durante una charla organizada en la Asociación Dirigentes de Empresa (ADE) en Santa Fe, el consultor Martín Quirós abordó los desafíos que enfrentan las firmas familiares al momento de profesionalizarse, atravesar sucesiones y sostener relaciones dentro del negocio. El encuentro se tituló “De empresa familiar a familia empresaria”.
“Las empresas familiares tienen tres grandes desafíos”, explicó Quirós. El primero es sostener el negocio en un contexto económico complejo como el argentino. El segundo, mantener la armonía familiar y societaria. Y el tercero, lograr que aparezcan nuevos liderazgos capaces de continuar el proyecto empresarial en el tiempo.
Según describió, muchas compañías fracasan no por problemas financieros sino por conflictos internos. “Las empresas familiares no se pelean por plata. La plata es la moneda de cambio. En realidad, se discute por reconocimiento, por poder, por espacio profesional o afectivo”, sostuvo.
Uno de los puntos más sensibles aparece al momento de la sucesión. Quirós señaló que muchas veces los líderes históricos tienen dificultades para delegar porque sienten a la empresa como una extensión de su propia vida. “La empresa es como un hijo, y encima es el único hijo que hace caso”, ironizó. También advirtió que las nuevas generaciones buscan equilibrio, desarrollo personal y sentido de pertenencia dentro del negocio familiar, a diferencia de los fundadores que construyeron su identidad alrededor del sacrificio permanente.
“El techo de los padres termina siendo el piso de los hijos”, definió el consultor, al indicar que las nuevas generaciones parten de condiciones diferentes y necesitan espacios propios para desarrollarse. En cuanto a cómo ganar lugar cuando los fundadores concentran las decisiones, Quirós afirmó: “Si alguien decide quedarse en la empresa familiar tiene que hacerlo porque realmente quiere estar ahí. Y si quiere crecer, tiene que generar poder, involucrarse y construir confianza dentro de la organización”.
A diferencia de otros modelos empresariales orientados al corto plazo, las empresas familiares suelen trabajar con horizontes temporales más extensos. “Mientras otras empresas piensan a cinco o diez años, las empresas familiares piensan a veinte”, afirmó Quirós. Destacó que esa proyección obliga a diseñar estrategias que integren tanto las necesidades económicas como las dinámicas familiares.
Insistió en la necesidad de construir armonía societaria y generar reglas claras. “Si los socios dejan de quererse como socios, la empresa no sigue”, resumió. También señaló que pedir ayuda profesional sigue siendo una dificultad frecuente, aunque reconoció que cada vez aparecen más espacios de acompañamiento.
En ese punto, remarcó el rol que suelen asumir las mujeres dentro de los conflictos familiares empresariales. “Muchas veces son las que se animan a decir que algo no está funcionando y buscan soluciones antes de que el problema explote”, indicó.
Finalmente, Quirós dejó una reflexión sobre el empresariado argentino: “Cuando uno ve empresas de 50, 80 o 100 años entiende todo lo que atravesaron. Por eso hay que tenerle mucho respeto al empresario argentino”, concluyó.
