La Escudería Santafesina de Autos Antiguos, el Museo Municipal César López Claro, Abraxas Centro Cultural, la basílica de Guadalupe y la Escuela Técnica Paula Albarracín de Sarmiento participaron de la Noche de los Museos en barrio Guadalupe.
La Noche de los Museos se llevó a cabo en diversos espacios de la ciudad de Santa Fe, incluyendo barrio Guadalupe. En esa zona, abrieron sus puertas la Escudería Santafesina de Autos Antiguos, el Museo Municipal César López Claro, Abraxas Centro Cultural, la basílica de Guadalupe y la Escuela Técnica Paula Albarracín de Sarmiento.
Escudería Santafesina de Autos Antiguos
La Escudería Santafesina de Automóviles Antiguos (ESAA), ubicada en Llerena 912, expuso vehículos de sus socios en la vereda y cercanías de la sede. Roberto Bounous, integrante de la entidad, declaró: “La Escudería siempre está trabajando junto a la Municipalidad y al gobierno, siempre tratamos de colaborar en lo que se pueda. Hacemos la muestra de Estación Belgrano siempre con fines de colaboración, donación para el Banco de Alimentos. Esto nos pareció muy interesante, este es el segundo año que lo hacemos”. Agregó: “Tenemos esta sede que está en construcción aún, pero granito a granito va sumando. Es todo un grupo de amigos, simplemente pasión por los fierros y tratamos de colaborar socialmente también. Lástima se suspendió lo de la Casa de Gobierno: íbamos a hacer un desfile ahí, pero por condiciones climáticas obviamente se suspendió”.
Carlos Occhi y Andrés Vigil representaron a Amyc (Amigos del Modelismo y Coleccionismo). Occhi explicó: “Hay plastimodelistas, modelistas, coleccionistas. El coleccionismo es cuando comprás los autos armados. A algunos los intervengo: lo hago de carrera, patrulleros, este que es el móvil de LT10. La mayoría de lo mío es autos nacionales, pilotos argentinos del mundo, principalmente Jorge Raúl Recalde y el Lole (Carlos) Reutemann”. Y añadió: “El plastimodelismo son autos para armar: se compra el kit y se arma. Somos todos fanáticos y claro, y cada uno tiene su temática”. También agradeció a la Escudería por la oportunidad de mostrar el trabajo debido a que, dada la fragilidad de las piezas, la mayoría de los encuentros de modelismo son cerrados.
Museo Municipal César López Claro
El Museo Municipal César López Claro (Piedras 7352) presentó la muestra “De hilos y trapos”, con bordados y esculturas de Alva Soratti, curaduría de Lucila Fosco y textos de María Teresa Serralunga. La animación musical estuvo a cargo de Los Caracoles Band en el patio de la casona. En el texto de la muestra, Serralunga escribe: “Alva Soratti rescata retazos de tela sobrantes de anteriores costuras y los transforma en refugio de pequeñas historias dibujadas con hilos: una abeja traza su vuelo entre las flores; una rana vigila su charco entre alineados huevos de caracol; mariposas y reptiles comparten el espacio en la placidez de los árboles. Los seres serpenteantes, lagartos, teyúes o dragones, avanzan como Anaconda, la boa defensora del río de Horacio Quiroga”. También destaca que el “impulso por avanzar sobre el vacío aparece en sus esculturas de polifan, cubiertas en algunas partes de transparencias y estampados, bajo los dibujos realizados con pincel y pinturas que generan otras capas de encaje”.
Abraxas Centro Cultural
Abraxas Centro Cultural (Regimiento 12 de Infantería 783) abrió sus puertas con la murga Rezonga la Ronca, que convocó público a la salida de la misa en la basílica de Guadalupe para su espectáculo “Teramurgapia”. Su fundador, José “Pepe” Pereyra, contó: “El espacio esto era una casa habitación común que se incendió y la deshabitaron. A partir de allí vimos la posibilidad de adquirirla, e hicimos lo que toda la vida hemos querido: tener algo relacionado al arte”. Y agregó: “La casa se tuvo que derrumbar y se hizo todo de cero. Un poco en honor a quien era mi señora, que era artista plástica, Alcira Esteban: ella tenía un taller que se llamaba Abraxas. Nos gusta mucho la literatura, Hermann Hesse escribió Demian, donde aparece Abraxas como una deidad de los opuestos”.
Sobre el patrimonio pictórico de Abraxas, que incluye piezas de Juan Carlos Castagnino y Carlos Alonso, Pereyra comentó: “Teníamos esto que se ve, alrededor de 30 o 32 cuadros, 33 obras, que nunca habíamos mostrado. La idea era exponer nuestro patrimonio, que empezó como una colección muy personal y sigue siendo eso. Ahora la transferí al espacio, para que todos lo disfrutemos”. Hubo un espacio reservado para las obras de Alcira Esteban. José Luis “Pepe” Volpogni, especialista en artes visuales, afirmó: “Es parte de su última producción; ella fue alumna de (Álvaro) Gatti, siempre tuvo una tendencia a la abstracción. Y esta me pareció que es lo más logrado, lo más vistoso. Hay monocromía y policromía”. También señaló que Esteban “se anticipó al dron, hacía vistas aéreas. Una de estas está usada por (Maximiliano) Maignien en una obra que está abajo, en una serie que se llama ‘Idénticos y parecidos’. Él tomó cuadros de artistas santafesinos y los reversionó”.
Basílica de Guadalupe
La Basílica (Javier de la Rosa 623) organizó una exhibición especial. El párroco Marcelo Blanche explicó: “Considerando lo que es Guadalupe, la historia que tiene la Basílica y lo que genera, fuimos eligiendo por una parte la figura de (Juan Agustín) Boneo, que fue el primer obispo de Santa Fe; el que le dio a Santa Fe que la Virgen sea la patrona e hizo que estuviera todo esto”. Detalló: “Entonces, hay toda una serie de objetos religiosos que pertenecen a Boneo, objetos episcopales. Por otro lado, tenemos todo lo que son medallas, recordatorios, afiches de lo que significaban las fiestas patronales de la Virgen en sus inicios. Después, hay donaciones que fueron haciendo determinadas personas a la Virgen. Tenemos la camiseta de un campeón del mundo, Leopoldo Jacinto Luque, que era de Santa Fe: donó su camiseta con la cual salió campeón. Y un evento muy importante que tiene la Basílica, que es el Festival de Guadalupe”.
María Milagros Vigil, decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica de Santa Fe, también participó. Contó: “El padre Marcelo quería participar con algo más que simplemente abrir la Basílica fuera de sus horarios habituales o de hacer visitas guiadas, porque tienen mucho material histórico guardado; incluso hay un proyecto para hacer un museo: estamos buscando ideas y sponsors para poder sostenerlo”. Sobre las donaciones, dijo: “Es la parte más anecdótica si se quiere de la muestra, porque hay desde tiara de novia hasta equipos de fútbol, pasando por medallas, llaves. Nos llamó la atención que hubo una época en que era una tradición regalar llaves”.
Según Vigil, “lo más valioso” son “los objetos históricos que tienen que ver con el origen de la devoción. Está ‘El libro del ermitaño’ de Javier de la Rosa, está un angelito que es lo único que sobrevivió del retablo original que hizo el mismo Javier de la Rosa cuando construyó el primer oratorio: de un incendio fue lo único que se rescató; hay una baldosa que formaba parte del oratorio”. También se recreó “un escritorio que tiene muchos objetos que pertenecían al obispo Boneo. Incluso están las bulas papales que llegaban cuando había algún nombramiento, en pergamino. Y el sillón de Boneo”.
Agregó: “Y después tenemos un poco contado qué fue lo que pasó con la coronación. Están las cintas antiguas que se recuperaron de cuando fue la coronación de la Virgen que se filmó: es uno de los materiales fílmicos más antiguos que tenemos de la ciudad. Y después está la historia del policial: la anécdota del robo de la corona, que no se sabe dónde está todavía”. Como aporte de la UCSF se sumó “un documental que cuenta la historia de la Virgen, que está hecho con muchas fotografías. Después hay una versión contada para niños, que el arquitecto Hugo Lazzarini hizo todos los dibujos, todas las acuarelas. Y después están las cintas digitalizadas de la coronación: se encontraron esas cintas en un sótano, nadie sabía que estaban ahí”. También se expuso el cuadro “El ermitaño”, de Lazzarini, que suma las imágenes de la primera capilla con las palmeras, la Basílica y la primera estampa que inició la devoción.
Escuela Técnica Paula Albarracín de Sarmiento
La Escuela Técnica Profesional Paula Albarracín de Sarmiento N° 655 participó por segundo año consecutivo para mostrar la evolución de la casa de verano de la familia de José Beleno a escuela. Silvia Guarise contó: “En 1934 fue una escuela de oficios para mujeres, y hoy es una escuela técnica con dos terminalidades: Técnico en Administración y Gestión y Técnico en Informática personal y Profesional; y por la tarde una escuela media en artes audiovisuales”. Y añadió: “Lo que queremos mostrar la escuela, su valor histórico, la casa, el valor patrimonial y también revalorizar el barrio Guadalupe”.
Su compañera Silvia Resek acotó: “Además a través de la fotografía queremos contar cómo estaba emplazado Guadalupe en esa época, de dónde viene nuestro barrio. Este año nos dedicamos más a la parte informática también haciendo partícipes a los alumnos, con QR y demás, donde se cuenta cómo fue desde Setúbal hasta nuestros días”. Guarise aportó: “A cada uno que viene le vamos contando lo que nosotros sabemos, la historia, lo que venimos recopilando desde hace unos años atrás, porque fuimos encontrando muchos testimonios orales. Yo soy Guadalupe, mi papá es de Guadalupe, así que de todos lados vamos obteniendo diferentes informaciones y de esa forma podemos reconstruir la historia”.
Resek recordó que “José Beleno, el dueño de esta propiedad, fue uno de los primeros fotógrafos. Fotografió cómo se hizo el Puerto y además fue un testigo privilegiado de la Basílica, de cómo pasó de capilla a basílica”. Esas imágenes también fueron exhibidas. La muestra incluyó la reconstrucción de una mesa de los tiempos en que era casa de verano, con objetos prestados, y un sillón hamaca que perteneció al padre Miguel Genesio. También elementos de la escuela de oficios femeninos (plancha de carbón, máquina de coser, registros de alumnas) y objetos del museo informático de la escuela. Hubo un espacio cedido a la Escuela N° 38, que cumple 147 años, donde se pudieron ver pupitres de madera antiguos, el banco de la maestra con el tintero y un frasco de tinta china original, imágenes de la antigua «escuela rancho» y el mural pintado por López Claro.
Guarise relató: “Toda casona tiene sus fantasmas y este es uno. Está el mito de ‘la novia’: se dice que una de las chicas que vivía acá, en el día de su casamiento, cae por las escaleras y se muere. Entonces su fantasma anda por acá”. Y concluyó: “Ayer que montamos la muestra pasaron cosas. Dejalo ahí”, cerró Resek.
