viernes, octubre 9, 2026

Lluvias de El Niño impulsan al trigo en Santa Fe

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Las precipitaciones de esta semana marcaron un cambio en la condición de los cultivos de trigo en la región, según reportes de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Las lluvias registradas esta semana marcaron un cambio en la condición de los cultivos de trigo en distintas zonas productivas, según informó la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Las precipitaciones ocurrieron durante el período crítico de definición de rendimiento del cereal.

«Donde llovió más de 40 milímetros hay recuperación de los potenciales», afirmó Cristián Russo, jefe de la GEA de la BCR.

«Esta lluvia llegó justo, como el gol de Enzo Fernández a los ingleses. Si al trigo no lo agarra el fusarium, va a terminar siendo un muy buen año», declararon los ingenieros informantes de la BCR de la localidad de Aldao, en el sur de Santa Fe.

A principios de semana, los técnicos indicaban que se observaba daño por falta de agua en los cultivos y por las heladas de comienzos de septiembre, especialmente en el oeste de la zona núcleo, con expectativas de producción en descenso en toda la región.

Los cultivos de trigo transitan su período crítico. Según la GEA, el 3% está en floración, el 17% en espigazón, el 25% en espiga embuchada, el 30% en hoja bandera y el 25% en encañazón. Las lluvias permiten frenar el deterioro del potencial de rinde causado por la escasez de humedad.

De acuerdo con registros de la BCR, la región recibió en promedio 48 milímetros de agua. Los mayores acumulados se registraron en el sur: Ramallo 102,8 milímetros; Pujato 97; Zavalla 85; Rosario 83; Montes de Oca 80,4.

Según la GEA, con la recomposición de las reservas de agua útil en el suelo, los lotes de trigo regulares disminuyeron un 5% y ahora representan el 2% del área. El 10% se encuentra en condición excelente, el 53% muy buena y el 35% buena.

«Si bien se descarta repetir los rindes excepcionales de la campaña pasada, las lluvias permiten sostener buenas expectativas de rendimiento, y en gran parte de la región vuelve a hablarse de una cosecha que superaría los 40 quintales por hectárea», sostuvo Russo.

Reportes desde el lote

En Carlos Pellegrini, los técnicos informantes de la GEA expresaron que «las lluvias fueron oportunas para que el cultivo pueda aún recuperar parte de su potencial afectado por sequía y frío». Proyectan rendimientos un 20% inferiores a los del año pasado, con expectativa de alcanzar los 40 quintales por hectárea.

En Cañada de Gómez, apuntan a lograr más de 50 quintales por hectárea. En María Susana, pese a la merma por falta de agua, mantienen estimaciones de 40 a 50 quintales, valores compartidos por ingenieros de zonas cercanas como Casilda y Sanford.

En Bigand, las precipitaciones favorecieron la recuperación del cultivo, especialmente en sectores con más de 30 milímetros, donde el potencial se ubica en torno a 40 quintales por hectárea. No obstante, «persisten daños por las heladas, con pérdida de macollos y plantas en algunos lotes, que se suman al efecto de la falta de agua», señalaron los técnicos. En los lotes más afectados, se estiman pérdidas de rinde de hasta un 20%.

En los partidos de Pergamino y Rojas, los ingenieros explicaron que «las condiciones de días nublados y temperaturas moderadas de las últimas semanas no favorecieron tanto el cociente fototermal como el año pasado y a esto se suma la presencia de mancha amarilla». En este escenario, indicaron: «estamos lejos de los excepcionales 80 a 90 quintales por hectárea de la campaña pasada». Estimaron que se podría obtener entre 60 y 65 quintales.

En el sudeste de Córdoba, el agua caída permitirá completar el llenado de granos y lograr una buena calidad. «Todos se ilusionan con un cambio en la pluviometría y nuevos aportes de lluvias», indicaron desde la zona.

El Niño entró en acción en la región central

«La primera semana de octubre se convierte en el punto de inflexión para dejar atrás el comportamiento esquivo que las precipitaciones venían teniendo sobre el centro de la región pampeana», manifestó el consultor de la GEA Alfredo Elorriaga.

«Desde el primer día del mes las condiciones atmosféricas fueron más propicias para el desarrollo de lluvias y tormentas derivadas del avance de los sistemas frontales. Lentamente, comenzó a consolidarse una circulación más propia de primavera, con mayor carga de humedad, favorecida por aire cálido y húmedo proveniente del norte y noreste, fundamental para un desempeño pluvial más amplio y generoso», explicó el especialista en climatología agrícola.

Según anticipó Elorriaga, a corto plazo se anticipan lluvias y tormentas de amplia cobertura sobre el centro y noreste del país que se irán desarrollando alternadas con intervalos de estabilidad, hasta el final de la primera quincena de octubre.

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