La ex judoca argentina Carolina Mariani, abanderada en Atlanta 1996, recorrió escenarios de Rosario durante los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y destacó la vinculación entre deporte, cultura y comunidad, así como la presencia de escuelas en las tribunas.
Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 se desarrollan en canchas, tribunas, calles y espacios dispuestos por la ciudad. Carolina Mariani, ex judoca argentina y referente del alto rendimiento, recorrió distintos escenarios de Rosario y destacó la vinculación entre el deporte y otras propuestas de la ciudad.
«Rosario está hermosa. Tuve la posibilidad de recorrer varios escenarios, no solo desde lo deportivo, que están increíbles, sino todo lo que tiene que ver con el Fan Fest, con la organización cultural», declaró Mariani, abanderada de la delegación argentina en Atlanta 1996 y séptima en Barcelona 1992 y Atlanta 1996.
La ex judoca también se refirió a la conexión entre diferentes espacios de la ciudad: «Ayer pasamos también por el museo. Está todo súper conectado y se ve un trabajo y una organización muy buena, destacada».
Para Mariani, esa mirada integral resulta fundamental: «Los Juegos no solamente son la parte deportiva, que obvio que es la más importante para nosotros que estamos dentro del deporte, pero veo una gran relación entre lo cultural y el disfrute pensado para toda la comunidad, que creo que es lo más importante de esto».
El deporte empieza en las tribunas
Durante sus recorridas por los escenarios rosarinos, Mariani observó la presencia de estudiantes de escuelas en las tribunas: «Me parece una muy buena iniciativa ver colegios y escuelas todo el tiempo en las tribunas. Lo vimos ayer cuando fuimos a fútbol, lo vemos ahora a la mañana temprano en judo completo, lo vimos en patín artístico. La verdad es que creo que eso es lo más importante».
La reflexión apunta a uno de los posibles legados de los Juegos: que el espectáculo deportivo despierte nuevas vocaciones y acerque a las nuevas generaciones a la práctica deportiva. «El deporte de élite, el deporte que estamos viendo, es la punta de la pirámide», explicó.
Y planteó el desafío: «Lo más interesante es conseguir que más chicas y chicos y adolescentes se involucren y que sus padres tomen esa decisión de introducirlos y acompañarlos en lo que es el mundo del deporte».
Mucho más que una medalla
Desde su experiencia como deportista de alto rendimiento, Mariani sostuvo que una medalla representa una parte del recorrido que puede construir una persona a través del deporte.
«Porque el deporte va más allá de la salud física: trae salud mental, trae disciplina, trae un montón de beneficios para el futuro de esa niña, niño o adolescente que decida transitar los logros de la medalla. Es algo anecdótico», afirmó.
Su mirada sobre el legado de los Juegos pone el foco en la permanencia y no solamente en el resultado: «Lo más importante es que pueda transcurrir la mayor cantidad de chicos durante todo el tiempo posible y permanecer en el deporte, porque es lo que le va a servir después para el resto de su vida».
Las competencias duran unos días, las medallas quedan en la historia, pero el vínculo de una chica o un chico con el deporte puede acompañarlos durante toda su vida. En Rosario, donde los clubes, las escuelas y los espacios deportivos forman parte de la vida cotidiana, esa mirada adquiere fuerza.
