El equipo de Río Cuarto atraviesa una racha de ocho partidos sin victorias y se encuentra en zona de descenso. Dirigentes y periodistas locales analizan las causas institucionales y deportivas.
El presente de Estudiantes de Río Cuarto en la Liga Profesional de Fútbol atraviesa horas decisivas en su permanencia en la Primera División. El elenco del ‘Imperio del Sur’ jugará este domingo ante Belgrano, en el Gigante de Alberdi, sumido en una crisis futbolística e institucional que compromete su continuidad en la elite del fútbol nacional.
La lucha por conservar la plaza se convirtió en un recorrido a contrarreloj. Al ‘León’ le restan siete fechas en el calendario oficial y permanece obligado a cosechar la mayor cantidad de unidades posibles a fin de depender exclusivamente de sus propios méritos. Matemáticamente tiene chances: prácticamente debe ganar todos los partidos. La lógica indica que parece imposible si se repasa el recorrido de Estudiantes en esta experiencia en la Liga Profesional.
La cosecha reciente refleja una racha adversa de ocho compromisos sin victorias. En el torneo en curso, el registro contempla apenas seis puntos cosechados, producto de un triunfo, tres empates y cinco caídas. Dicho panorama se acopla al deficitario desempeño del Torneo Apertura, etapa donde el plantel sumó únicamente cinco unidades, tras contabilizar una victoria, dos pardas y trece tropiezos. De esta manera, para el fanático Celeste es muy difícil tener argumentos para creer.
¿Qué pasó?
Días atrás Marcelino Gasseuy escribió una columna para el portal ‘Al Toque Deportes’ de Río Cuarto, bajo el título: ‘¿Ascender para esto?’. Allí escribió: ‘No estamos hablando solamente de un equipo que perdió partidos o de una mala campaña. Eso puede pasar. El problema es mucho más profundo. El momento de Estudiantes habla de falta de gestión, de una pérdida de rumbo y, sobre todo, de una dificultad para comprender el lugar que ocupa el club en la historia de Río Cuarto. Y el problema no es sólo futbolístico. Se dejó pasar la oportunidad de transformar ese logro en algo que trascendiera la cancha’.
Se nota en la pluma del autor una pena grande que va más allá del juego. Tan es así, que luego afirmó: ‘El dolor de hoy va más allá de una categoría. Lo que duele es pensar en todo lo que pudo haber sido y no fue’. El análisis sobre el difícil momento excede la mera acumulación de resultados adversos.
Por su parte, Sergio Tatta, periodista de Acción Deportiva y Radio Rivadavia Río Cuarto, describió el impacto emotivo y social en la comunidad local. ‘En Río Cuarto se vive con mucha desazón. Hablo en términos de los hinchas, simpatizantes, allegados, de los curiosos del mundo Estudiantes, porque fue una oportunidad por la cual se trabajó muchísimo tiempo’, explicó. Tatta remarcó los desaciertos en la conformación del plantel profesional: ‘La institución, si falló, fue en la jerarquía del material contratado para afrontar una primera división’.
Además, el aspecto dirigencial y el contexto en el cual se produjo el salto de división resultaron determinantes. Explicó: ‘El ascenso le llega a Estudiantes en el momento más complicado en la vida personal de su entonces presidente, Alicio Dagati’. A causa de esa coyuntura y las limitaciones presupuestarias, la masa de seguidores tampoco acompañó en las proporciones esperadas.
‘Esa expectativa que había por ver a Estudiantes una vez más jugando en primera división, me atrevo a decir que por primera vez jugando temporada completa en primera división, tampoco se trasladó en la masa societaria del club, a la compra de abonos’, puntualizó el comunicador.
La combinación de factores adversos desencadenó un desenlace previsible para la entidad del sur provincial. Tatta concluyó su diagnóstico con extrema contundencia: ‘Se alinearon negativamente tres, cuatro, cinco circunstancias que seguramente van a terminar con el descenso de Estudiantes’.
Falencias estructurales
La mirada periodística local coincide en señalar falencias estructurales en la conducción. Iván Ortega, analista de Al Toque Deportes, brindó precisiones sobre las raíces del complejo estado actual. ‘El problema de Estudiantes es de estructura, es de base’, afirmó.
En esa línea, detalló las consecuencias del personalismo en la toma de decisiones durante la etapa previa: ‘Creo que esta nueva dirigencia, en este nuevo semestre, está intentando enmendar errores que se cometieron en el inicio. En cuatro meses tiró por la borda todo lo bueno que había hecho en 11 años de la gestión de Dagatti’.
Y describió: ‘Cuando se corrió un poco Dagatti, presidente en ese momento del club, por sus problemas judiciales —incluso estuvo preso—, por debajo de él no hubo mucha gente capacitada en cuanto a gestión deportiva e institucional. Los 11 años de su gestión fueron unipersonal y al correrse, quedó un club casi vacío en cuanto a decisiones fuertes. No quiere decir que no había gente trabajando en el día a día, pero en cuanto a decisiones fuertes, la salida de Dagati y de la diaria dejó un vacío enorme’.
Las improvisaciones en la infraestructura también quedaron en evidencia durante los primeros pasos en el certamen superior. Respecto de aquellos episodios, Ortega rememoró: ‘Dos horas antes de jugar el primer partido de local ante Argentinos Junior, que fue la segunda fecha, en Estudiantes estaban soldando hierros para que las cabinas de la transmisión televisiva quedaran acordes. Lo estaban haciendo dos horas antes y eso también es una responsabilidad institucional y de estructura’.
De igual modo, el periodista remarcó las deudas organizativas: ‘Creo que había que profesionalizar diferentes áreas para llegar de la mejor manera a la Liga Profesional’.
Ante Belgrano, este fin de semana, Estudiantes jugará una de sus últimas cartas en pos de intentar revertir una historia que parece juzgada.
