Un informe del Banco Central reveló un aumento del 122% en los deudores de créditos otorgados por plataformas de delivery durante 2025, con tasas de interés que, según el sindicato del sector, pueden alcanzar el 700% anual.
Los trabajadores de aplicaciones de delivery incrementaron su nivel de endeudamiento con esas plataformas, cuyas tasas de interés pueden llegar al 700 por ciento anual, según el Sindicato de Trabajadores de Reparto de Argentina (Sitrarepa).
Belén D’Ambrosio, secretaria general del gremio, afirmó que las tasas alcanzan ese nivel y que los créditos son selectivos, dirigidos a quienes trabajan muchas horas para las aplicaciones. También existen préstamos para comercios adheridos a los servicios de esas plataformas, que funcionan como dadores de crédito no bancarios.
La mayoría de los préstamos se destina a la compra o reparación de bicicletas o motos, vehículos necesarios para que los repartidores cumplan con los pedidos. Sin acceso al circuito bancario tradicional por falta de scoring crediticio, este tipo de créditos ganó espacio entre los trabajadores de delivery.
Las empresas sostienen que estos préstamos buscan abrir el financiamiento a un sector que no tiene lugar en las carpetas de crédito de los bancos.
En un informe reciente sobre entidades no bancarias que otorgan crédito —entre ellas, billeteras virtuales y fintech—, el Banco Central (BCRA) dedicó un apartado a lo que denominó «economía gig», es decir, la economía de plataformas. La definió como el ecosistema de servicios «de corto plazo», como cadetería o transporte de pasajeros, y señaló tres elementos diferenciadores: flexibilidad horaria, relación laboral alejada de los «modelos de contrato tradicional» y digitalización de flujos de dinero. También la caracterizó como una alternativa para sumar ingresos adicionales para personas que ya tienen trabajo.
Dado que los pagos a través de estas plataformas son mayoritariamente virtuales, el BCRA indicó que la información financiera acumulada por cada trabajador funciona como un esquema alternativo al típico scoring bancario para otorgar crédito. Según el estudio del Central, el puntaje para ser elegible depende de «métricas de desempeño», como antigüedad, tasa de aceptación de viajes y calificación de usuarios.
En números, el BCRA reportó un crecimiento del 122% en la cantidad de deudores de este tipo durante 2025. Entre 2023 y 2024 ya se había registrado una expansión del 177%. Además de trabajadores, las plataformas otorgan préstamos a comercios adheridos que utilizan servicios de delivery.
El cálculo de los técnicos de la autoridad monetaria indicó que la deuda promedio para los monotributistas que trabajan para esas plataformas era de 900 mil pesos per cápita a fines de 2025. Para los comercios, estimó un promedio siete veces superior a ese monto.
Los que el Central consideró como «trabajadores independientes» representan el 54% de los tomadores de este tipo de préstamos y más del 62% del saldo otorgado. «Las plataformas están financiando a su propia base de trabajadores», fue una de las conclusiones del BCRA.
Banco Galicia informó que firmó la semana pasada un convenio con Rappi para ofrecer a repartidores y comercios «soluciones de pago, financiamiento y bancarización». Pedidos Ya, por su lado, explicó que abrió la posibilidad de préstamos a comercios en 2022 y a repartidores en 2024. «Se trata de iniciativas que apuntan a la inclusión financiera y crecimiento de ambos actores», señalaron.
La plataforma aseguró que otorgó 57 mil créditos por 84 millones de dólares en total, el 54% de ellos a comercios adheridos al servicio. Para el caso de créditos a repartidores, son líneas a seis meses que no pueden superar el 30% de sus ingresos.
«Tenemos situaciones de compañeros que extienden su jornada laboral para devolver los préstamos», declaró D’Ambrosio. «Trabajamos entre 10 y 12 horas solo para gastos fijos. La situación es la de una dependencia muy grande hacia las empresas, estos préstamos deberían estar regulados por el Estado», agregó.
También explicó que para otorgar crédito la plataforma mide los niveles de productividad, es decir, que el repartidor tenga altos índices de aceptación de pedidos y trabaje en horas de más alta demanda. «Estamos cobrando $1.500, $2.000 o $3.000. La comisión es independiente del precio del pedido», mencionó D’Ambrosio.
