Emprendedores locales invierten en centros de entretenimiento inmersivo con cascos VR y simuladores de manejo, en un mercado que aún tiene espacio para crecer.
En los 80 y 90, el escenario de los lugares de entretenimiento estaba claro: pistas de bowling, pools y salones de arcades eran los puntos de recreación para los más jóvenes y los no tanto. En la primera década de 2000 aparecieron en escena los cibercafés, con su oferta distintiva de navegación por internet y juegos online. Sin embargo, queda muy poco de aquellos tiempos y el avance tecnológico trae nuevas propuestas que empiezan a ganar terreno en el escenario local. Se trata de la realidad virtual y los simuladores de conducción que, si bien son un fenómeno incipiente en la ciudad, comienzan a tener más oferta. En este informe, emprendedores que apostaron por estas tecnologías dan detalles acerca de los desafíos de invertir en este particular negocio.
Los cascos de realidad virtual se utilizan en ese espacio libre al que llaman «arena».
Los juegos que pueden desarrollarse en el espacio se dividen en varias categorías, desde los típicos party games (pesca, búsqueda del tesoro, baile y juegos familiares), hasta opciones más competitivas, como juegos de disparos o experiencias de terror y suspenso en las que el grupo de participantes debe resolver desafíos para avanzar.
Mientras se desarrolla la actividad, cada participante encarna un avatar virtual que imita sus movimientos de la vida real. “Todo lo que ocurre en la realidad se replica exactamente dentro del juego. Las distancias también son reales. Nunca te chocás porque ves exactamente dónde se encuentran los otros participantes o las paredes”, explica Despontin.
Marcos Zencich y César Ferrari, por otro lado, apostaron por los simuladores de conducción. Amparados en la franquicia argentina ARacing, comenzaron su emprendimiento a fines de 2024 con un local de 35 metros de fondo, ubicado en Córdoba al 2900, y 12 simuladores que pueden utilizarse en simultáneo e interactuar entre sí. A poco más de un año de la apertura, la cantidad de dispositivos se extendió a 20 y sumaron algunas otras opciones de entretenimiento, como gafas de realidad virtual y consolas PlayStation 5.
La dinámica puertas adentro se organiza por turnos, con opciones de una hora o promociones especiales de dos horas con rebajas en el precio. La propuesta está pensada tanto para jugadores que deseen asistir solos como para grupos de hasta veinte integrantes.
Cada cabina mide aproximadamente 1,50 metros de largo por 1,50 de ancho, lo cual permite contar con espacio suficiente para albergar monitores de 43 pulgadas, volantes Logitech G29 y una PC que cumple con los requisitos para correr el software de simulación. “La estructura está 100% diseñada por la franquicia y está pensada para ser de fácil acceso, es decir, que no tengas que agacharte demasiado para ingresar. Es para sentirse cómodo, como si estuvieses en un auto de carrera, y cuenta con su propia butaca de competición”, agrega Zencich.
Invertir en entretenimiento
Aventurarse en este tipo de negocios de entretenimiento modernos tiene como principal variable, más allá de conseguir un inmueble apto, la inversión en hardware y la obtención del software apropiado. La inversión inicial para Liminal Play fue superior a 150.000 dólares. Dentro de ese total, la compra de los equipos de realidad virtual ocupó entre el 10% y el 20%. A estos se sumó recientemente una erogación adicional destinada a ampliar las instalaciones en otros 800 metros cuadrados utilizables, donde se ubicarán una segunda arena de juegos y otras prestaciones, lo que elevó la inversión total a 200.000 dólares.
ARacing fabrica sus propios simuladores desde cero y cuenta con más de 16 sucursales distribuidas en todo el país.
En lo que respecta al software utilizado en las gafas, Liminal no emplea juegos de venta libre al público. “Luego de un extenso proceso de entrevistas y reuniones, conseguimos un proveedor internacional. Es un software específico que contempla todas nuestras alternativas de juego”, detalla Despontin. Sin embargo, adelanta que uno de los objetivos de la empresa es desarrollar sus propios juegos y lograr cierta autonomía en ese aspecto.
Por otro lado, desarrollar la propuesta de ARacing en Rosario implicó un pago inicial aproximado de 50.000 dólares que incluyó la compra de diez simuladores y parte del mobiliario para la sala de espera y el local. “Más allá de esa inversión, luego compramos más simuladores, dos computadoras, dos consolas PlayStation 5, cascos de realidad virtual y también estamos desarrollando un estudio de streaming. Con todo eso, a un año y medio de haber abierto, nuestra recuperación se encuentra en un 50% aproximadamente”, explica Zencich.
El software utilizado mayormente es Assetto Corsa, un videojuego de venta libre desarrollado por el estudio italiano Kunos Simulazioni, especializado en la creación de simuladores de conducción. En la plataforma Steam puede conseguirse por 18,99 dólares en su edición básica. Además, en el local cuentan con opciones adicionales como el conocido simulador de conducción de camiones Euro Truck Simulator o iRacing Motorsport Simulations, donde pueden recrear carreras en circuitos oficiales con reglamentos de conducta modelados sobre los eventos de competición reales.
La dinámica puertas adentro
El modelo de negocios para recuperar la inversión varía entre la rotación de público mediante turnos individuales o grupales y la organización de eventos especiales.
“Nuestro fuerte son los eventos”, afirma Despontin. Más de la mitad de los ingresos de Liminal Play provienen de reservas para cumpleaños de todas las edades y eventos corporativos. El resto proviene de las reservas por hora. “Ofrecemos la posibilidad de reservar la arena completa o de jugar de manera individual con otros participantes”, explica. La otra rama de la actividad consiste en aprovechar la portabilidad del hardware para llevar una experiencia adaptada a salones de fiestas y eventos.
El segmento etario es amplio. “Vienen muchas familias. Incluso vemos jugar juntos a abuelos, padres y nietos. También tenemos muchos chicos de entre nueve y doce años. Es una actividad muy buena para generar integración, por eso la usan tanto grupos familiares como equipos de trabajo”, detalla Despontin. Los precios de viernes a domingo para un turno individual de una hora rondan los 22.000 pesos, mientras que durante el resto de la semana se reducen a 18.000 pesos.
En ARacing, la dinámica es similar, con turnos de una o dos horas y precios que parten desde los 9.000 pesos hasta 16.000 pesos respectivamente. La curva de aprendizaje para quienes desean usar el simulador puede ser algo empinada, por lo que hay personal capacitado tanto para ayudar a abordar la cabina como para introducir algunas nociones de manejo.
En cuanto a los eventos, Zencich explica: “Ofrecemos la posibilidad de que vengan a festejar cumpleaños, pero no damos la posibilidad de cerrar por completo el local. Más allá de venir a jugar, estamos formando una linda comunidad que viene acá a encontrarse, charlar y que también juega”.
Lo que se viene
El terreno para este tipo de centros de entretenimiento en Rosario todavía está bastante despoblado y eso abre la puerta a la expansión. Desde Liminal Play afirman que el próximo paso es crecer todavía más en los eventos corporativos. Además, destaca Despontin, buscan “llevar la experiencia a propuestas educativas para colegios, con recorridos virtuales, historia, ciencia y exploración del cuerpo humano”.
Mientras tanto, la empresa avanza en la expansión de su local y en el desarrollo de un software propio, con el objetivo final de proyectar un plan de franquicias. “Ya estamos hablando con una empresa desarrolladora. Tenemos la idea de crear nuestro propio juego. Eso sería muy importante para nuestro crecimiento, ya que dejaríamos de depender de licencias externas”, subraya.
En ARacing apuestan por consolidar su propuesta, apoyándose en el fuerte crecimiento del interés de los argentinos por la Fórmula 1 a partir de la figura de Franco Colapinto. Además, la marca empieza a tomar vuelo en redes sociales de la mano de acciones como torneos internos y la reciente visita del técnico de la Selección Argentina, Lionel Scaloni. “Sacamos una foto para nuestras redes, pero como fue con su familia no quisimos molestarlo con videos. La gente pensaba que era una imagen de inteligencia artificial, pero lo pudimos recibir con todo nuestro equipo”, cuenta Zencich.
Más allá de que todavía se trate de un segmento reducido dentro de la oferta de entretenimiento rosarina, la aparición de este tipo de emprendimientos deja entrever cómo las nuevas tecnologías empiezan a trasladarse del consumo doméstico hacia experiencias presenciales. Tal como explica Zencich, “tener un simulador de carreras doméstico puede costar más de 3 millones de pesos. Además, a mucha gente le parece más atractivo verse a la cara con los demás corredores, en lugar de estar sola en su casa”.
En un contexto donde diferenciarse resulta cada vez más complejo, la combinación entre innovación tecnológica y entretenimiento inmersivo aparece como una apuesta que busca abrirse camino en un mercado local que, por ahora, todavía tiene margen para crecer.
