sábado, mayo 30, 2026

Diego Nannini, el cardiólogo rosarino que sufrió un ACV en pandemia: su historia de recuperación

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El médico con 38 años de trayectoria relató cómo un accidente cerebrovascular lo llevó a estar 100 días en silla de ruedas y a reaprender habilidades básicas, en el marco de la pandemia de COVID-19.

Diego Nannini, médico cardiólogo de Rosario con 38 años de trayectoria, compartió en el programa «Más Cerca», conducido por Florencia O’Keeffe, detalles de su vida personal y profesional, y la experiencia que vivió tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) en plena pandemia. Pasó 100 días en silla de ruedas y tuvo que volver a aprender a hablar, caminar y cortar la comida, entre otras actividades cotidianas.

Hijo y hermano de médicos, Nannini realizó sus estudios en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y su residencia en la Fundación Favaloro. A pesar de una carrera en Buenos Aires, decidió regresar a Rosario priorizando la vida familiar. «Lo que más me tiró fue la vida familiar, donde estaban mis hermanos. Ya estaba casado, tenía mi primera hija, y decidimos volver: primó lo familiar», sostuvo.

Su familia incluye a sus cuatro hermanos (tres médicos y uno sacerdote), cinco hijos (una médica y otro estudiando medicina en la UNR) y tres nietas.

El 8 de agosto de 2020, en el pico de la pandemia de COVID-19, sufrió un ACV isquémico. «A las 4 y media de la mañana sentí un malestar, me fui del dormitorio para no molestar a mi mujer, y ahí caí hemipléjico: tenía un ACV de mi lado izquierdo», relató. La situación fue crítica durante una semana. El médico reconoció que, a pesar de su rol de cardiólogo y sus conocimientos en prevención, no se priorizó: «Tanto cuidar a los demás me olvidé de cuidarme a mí mismo y a mi cuerpo», reflexionó. La carga emocional y sus responsabilidades al frente de la Sociedad de Cardiología en un momento crítico y la dirección de una clínica fueron, a su juicio, las principales causas de su cuadro.

La recuperación de Nannini lo llevó a una experiencia de rehabilitación de 100 días en un centro especializado, completamente aislado debido a las restricciones por el COVID-19. «A mi mujer la vi cinco veces en esos tres meses y pico que estuve en San Gerónimo, a través de un vidrio de 4 milímetros», detalló. Este período fue fundamental para reaprender a caminar, usar su mano izquierda y hablar con el apoyo de fonoaudiólogas y terapistas ocupacionales. «Me dormí médico y me desperté paciente», describió. El especialista destacó el trabajo de los kinesiólogos, las terapistas ocupacionales y las fonoaudiólogas, quienes lo ayudaron a recuperar «casi el 98%» de su capacidad funcional, permitiéndole caminar, manejar el auto y volver a ejercer la cardiología.

El cardiólogo identificó el estrés y el exceso de trabajo como factores clave en su enfermedad. «Trabajaba de lunes hasta los sábados 12 horas con mucha carga», afirmó. Pese a la gravedad de lo ocurrido, Nannini nunca estuvo deprimido. Atribuye su fortaleza al apoyo familiar y a su fe. «Rezaba y rezaban muchos, muchas personas», sostuvo, y añadió que «ese es el milagro de la fe que a uno lo sostiene desde afuera».

Tras cuatro meses de recuperación, Nannini volvió a su consultorio. Su experiencia cambió su enfoque profesional, pasando de ser un «trabajador desmedido y muy obsesivo» a una «persona más compasiva». Actualmente dedica más tiempo a cada consulta y a escuchar al paciente. Su mensaje para quienes atraviesan una situación similar es: «Que la peleen muy fuerte y que no se dejen vencer por el pesimismo. Que le den batalla porque es una batalla que se gana finalmente». El médico remarcó la importancia de la «docilidad, esa humildad que muchas veces a los médicos nos falta para dejarnos guiar, dejarnos acompañar, dejarnos llevar».

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