La planta, ocupada por empleados desde el abandono patronal en enero, sufre constantes hurtos de cables, caños y maquinaria. El martes, una trabajadora fue agredida con un hierro y luego los mismos ladrones ingresaron dos veces en el mismo día.
La situación en el Frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez se vuelve cada vez más compleja. Desde que los dueños se retiraron intempestivamente en enero pasado, trece familias viven en el lugar al no poder pagar alquileres. A la incertidumbre laboral se suma la inseguridad: los trabajadores denuncian robos constantes de cables, caños de bronce, muebles y piezas de máquinas.
El martes por la tarde, Fabiana Carabajal, empleada del frigorífico, fue sorprendida por un ladrón mientras tomaba fotos de las ventanas para reforzarlas. “Nos acorraló e intentó dar varias puñaladas. Esquivé dos puntazos y, al no poder lastimarme, agarró un fierro y me pegó en el hombro”, relató. Tras el ataque, el delincuente huyó por un ventiluz.
Horas más tarde, el mismo ladrón o un cómplice regresó junto a otro sujeto. Fueron retenidos por los trabajadores hasta que llegó la policía. “Cuando volví a mi casa, me avisaron que los mismos ladrones habían ingresado otra vez”, agregó Carabajal.
Los empleados reclaman mayor presencia policial en la zona, especialmente en el sector trasero del edificio, donde un terraplén con pastos altos facilita la fuga. “Hasta ahora no obtuvimos respuestas”, señaló la trabajadora.
Además, denuncian que hace seis meses no cobran sueldos y que los dueños no presentan quiebra. “Tenemos todo listo para empezar a trabajar mañana mismo, pero nadie da una respuesta. Queremos que el Ministerio de Trabajo se ponga más firme”, reclamó Carabajal.
El viernes se realizó una peña solidaria para recolectar alimentos para las trece familias que viven en la planta. “No obtuvimos ninguna ayuda de la provincia ni de la municipalidad”, concluyó.
