jueves, octubre 22, 2026

Máximo Huerta presenta ‘Mamá está dormida’, su undécima novela

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El escritor valenciano Máximo Huerta presentó su nueva novela, ‘Mamá está dormida’, en la que aborda la pérdida de memoria y el cuidado de su madre. La obra, publicada por Planeta, combina ficción y vivencias personales.

Máximo Huerta presentó su undécima novela, Mamá está dormida (Planeta), en un acto al que llegó desde Buñol, el pueblo valenciano donde cuida a su madre desde hace tres años. El escritor, de 55 años, explicó que el libro parte de una frase que su madre pronunció un día preguntando por su hermano, a pesar de que Huerta es hijo único desde hace cincuenta y tres años.

La novela, aunque no autobiográfica, incorpora vivencias personales. Los protagonistas, Aurora y Federico, emprenden un viaje en autocaravana junto a su perra hasta Vera de Bidasoa, donde Aurora creció bajo la Sección Femenina de la Falange Española. Huerta señaló que los nombres no son casuales: Aurora por la luz que a veces desprende la demencia, y Federico por Lorca, cuya obra ensalzaba a las mujeres.

El autor sostuvo que la elección de la pérdida de memoria como eje narrativo también responde a una lectura colectiva. «Muchos países están perdiendo la memoria porque están repitiendo cosas que pensamos que ya no pasarían», afirmó. «Los países también están teniendo alzhéimer. Vivimos en un tiempo de mucho alzhéimer y se nos olvida de dónde venimos».

Respecto a los debates sobre vejez, cuidado y dependencia, Huerta consideró que no tienen lugar en la agenda política. «Como estos temas no dan titulares ni hacen ruido, parece que no existen», declaró.

El escritor, cuidador único de su madre, Clara, describió el desgaste que implica esa tarea: «Estoy muchas veces cansado. Y con mucha impotencia, porque hay muchas cosas que no puedo cambiar». Añadió que no tiene pareja y que se apoya en amigos, en su perra, en la lectura y en la librería del pueblo. También mencionó que las redes sociales le hacen daño al ver cómo otros viajan y disfrutan mientras él no puede.

Sobre la novela, dijo que no le resultó terapéutica: «Me habría gustado no escribirla, sino leerla, para encontrar el apoyo que no siempre encuentro como cuidador. La gente que cuida se siente muy sola. No hay épica en la labor de cuidador».

La obra también es un homenaje a su padre, camionero fallecido en 2017 por alzhéimer. Huerta recordó que la relación fue distante, pero que el final trajo un perdón que describió como un regalo inesperado. «Los bares de carretera me recuerdan mucho a él», contó. «Recuerdo ir tumbado en la cabina de atrás del camión. Mi padre siempre decía: ‘Si hay camiones, paramos’. Por eso quise que mis personajes solo pararan en esos bares».

Su madre, Clara, fue siempre su primera lectora. Aunque ya no puede leer, en sus lagunas vuelve a nombrar libros. El último que mencionó fue Viento del Este, viento del Oeste, de Pearl S. Buck. «Es muy bonito», dijo Huerta.

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