sábado, octubre 17, 2026

La psicología describe rasgos de las personas nacidas en los años 90

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Según distintos estudios, quienes nacieron en esa década atravesaron una transformación tecnológica que modificó sus formas de comunicarse, estudiar y trabajar. Especialistas señalan diferencias en habilidades cognitivas y sociales respecto de generaciones posteriores.

Las personas nacidas durante la década de 1990 vivieron una infancia marcada por el mundo analógico y una adolescencia y adultez atravesadas por el auge de internet y las nuevas tecnologías, de acuerdo con distintos estudios en psicología.

Especialistas en cognición sostienen que quienes tuvieron su niñez antes de la llegada masiva de celulares y redes sociales tuvieron más oportunidades de fortalecer la concentración y la resolución autónoma de problemas. Durante esos años, muchas actividades cotidianas requerían buscar soluciones sin la ayuda inmediata de internet, lo que favorecía la creatividad, el pensamiento independiente y la capacidad de enfrentar desafíos sin respuestas inmediatas.

Uno de los rasgos mencionados es la llamada orientación hacia la privacidad, un concepto descrito por el investigador Alan F. Westin como la necesidad psicológica de controlar la información personal y regular cuánto se muestra a los demás. Frente a la cultura digital basada en la visibilidad constante, muchas personas formadas en los noventa no sienten la misma necesidad de compartir cada aspecto de su vida. La psicología social vincula esta actitud con niveles más altos de validación interna: el valor personal no depende tanto de la aprobación externa. Investigaciones sobre bienestar digital señalan que quienes reducen la exposición social online suelen experimentar menos ansiedad social y menor dependencia emocional del reconocimiento público.

Otro elemento es la claridad del autoconcepto, estudiada por la psicóloga Jennifer D. Campbell, que describe hasta qué punto una persona tiene una visión coherente y estable de sí misma. Quienes crecieron antes del auge de las redes sociales desarrollaron su identidad en espacios menos condicionados por la comparación permanente. Las amistades, los conflictos o la popularidad se gestionaban cara a cara, sin métricas visibles como seguidores o “likes”.

Para sociólogos y psicólogos, los nacidos en los 90 son una generación puente: crecieron en un mundo analógico, pero se adaptaron rápidamente al entorno digital. Esto les permitió desarrollar habilidades tradicionales y, al mismo tiempo, aprender a manejar herramientas tecnológicas modernas. Según la teoría de la autodeterminación de Edward Deci y Richard Ryan, la motivación basada en intereses internos, y no en recompensas externas, favorece la autonomía psicológica, la resiliencia y la sensación de autenticidad.

La psicología cognitiva aporta otra pista. El premio Nobel Daniel Kahneman describió dos sistemas de pensamiento: uno rápido e intuitivo y otro lento y reflexivo. La generación noventera creció en un entorno donde la espera era habitual: llamadas telefónicas, cartas, citas acordadas sin mensajería instantánea. Esa experiencia cotidiana entrenó con mayor frecuencia el pensamiento deliberado, asociado a la planificación, la introspección y la toma de decisiones menos impulsiva. Estudios recientes sobre fatiga digital señalan que la sobreestimulación informativa aumenta el estrés cognitivo, mientras que la pausa y la atención sostenida actúan como factores protectores.

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