viernes, octubre 16, 2026

Nuria Bueno presentó ANTEA, su colección de alta costura primavera-verano 2027, en Buenos Aires

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La diseñadora argentina Nuria Bueno presentó ANTEA, su colección de alta costura primavera-verano 2027, en el Hotel Casa Lucía de Buenos Aires. La propuesta se centra en la construcción de las prendas y el trabajo artesanal, con flores realizadas a mano y una paleta de tonos suaves, acentos metálicos y negro.

La diseñadora argentina Nuria Bueno presentó ANTEA, su colección de alta costura primavera-verano 2027, en el Hotel Casa Lucía de Buenos Aires. La propuesta parte de un jardín imaginario y traslada las formas de la naturaleza a prendas centradas en la construcción y el trabajo artesanal.

El florecer atraviesa el concepto de la colección. Raíces, nervaduras y pétalos integran un repertorio de referencias que vincula el cuerpo con la textura y el movimiento. La propuesta utiliza ese universo botánico para explorar cómo se pliega, se modela y adquiere volumen una tela, una búsqueda que también se extendió a la ambientación del desfile.

En ANTEA, la referencia floral participa de la construcción de las siluetas. La colección propone pensar el vestido desde sus formas y superficies, con una mirada que acerca la indumentaria a la escultura textil. El interés está puesto en las posibilidades de los materiales y en su transformación mediante el oficio.

Organzas tornasoladas, sedas, terciopelo, jacquard, tul y encajes componen el repertorio textil. En el taller, fueron plegados y modelados para dar forma a las piezas. La convivencia de estos géneros ofrece distintas densidades, transparencias y acabados, recursos que permiten desarrollar el diálogo entre estructura y movimiento planteado por la colección.

La paleta reúne tonos suaves, acentos metálicos y negro. Esa combinación amplía las posibilidades del imaginario floral, que encuentra expresión tanto en los matices delicados como en superficies de mayor intensidad. El color acompaña así una propuesta cuyo principal desarrollo pasa por la textura y el volumen.

Todas las flores de ANTEA fueron realizadas a mano. El dato permite entender el lugar que ocupa la elaboración artesanal dentro de la colección: cada elemento botánico requiere un proceso de construcción que transforma la referencia natural en una pieza textil.

El trabajo sobre los materiales conecta con la formación de Bueno en patronaje, moldería y moulage. Estas herramientas técnicas permiten desarrollar las formas de una prenda y estudiar su relación con el cuerpo, una preocupación que atraviesa la propuesta.

En ese cruce entre conocimiento técnico e interpretación de la naturaleza se define el romanticismo de ANTEA. Las flores, los pliegues y las texturas articulan un lenguaje en el que la sensibilidad estética depende también de decisiones concretas de confección.

Según la información difundida por la firma, el proceso creativo comenzó meses atrás, durante un viaje por París, Londres y Nueva York. Las visitas a exposiciones de Schiaparelli, Iris van Herpen, Dior y Alaïa enriquecieron la mirada de la diseñadora sobre los tejidos, el volumen y las posibilidades escultóricas de la moda.

El recorrido aportó referencias que luego se trasladaron a la exploración en el taller. La colección sitúa esa relación entre mirar y hacer en el centro de su relato: observar otras expresiones de la moda y ensayar, a partir de ellas, nuevas maneras de trabajar la materia.

“El arte se nutre del ojo del otro”, expresa la diseñadora. La frase acompaña una propuesta que entiende la creación como un intercambio entre la diseñadora, quienes realizan las piezas y quienes las observan.

La presentación en el Hotel Casa Lucía extendió el concepto de ANTEA al espacio. Una instalación de amapolas y peonías a gran escala envolvió la pasarela y convirtió el lugar en un jardín imaginario. Las flores monumentales retomaron la exploración del volumen y reforzaron el vínculo entre escenografía e indumentaria.

Fotos: Mr Flaqui

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