Tras el caso en la Escuela Modelo de Lomas de Zamora, donde alumnos alteraron imágenes de compañeras con inteligencia artificial, profesionales del derecho y la educación tecnológica detallaron los pasos a seguir y los recursos disponibles. Señalaron que los protocolos provinciales son escuetos y que falta un abordaje integral.
Luego del episodio en la Escuela Modelo de Lomas de Zamora, donde un grupo de alumnos alteró imágenes de sus compañeras con inteligencia artificial (IA) para desnudarlas y venderlas, profesionales del derecho y la educación tecnológica consultados por Ámbito detallaron los pasos a seguir y los recursos existentes para acompañar a las víctimas de deepfakes. Asimismo, señalaron que las instituciones carecen de protocolos claros para un abordaje integral.
Abordaje y prevención: el trabajo de defensorías y organizaciones
La Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires interviene mediante acompañamiento, asesoramiento jurídico y presentaciones administrativas y judiciales, a través de figuras como el amicus curiae. Su directora de Políticas de Igualdad, María Alejandra López, informó que reciben denuncias de violencia de género, incluidas las digitales.
Desde hace más de ocho años, la Defensoría trabaja en prevención con el taller «Cortá a Tiempo», dictado en escuelas y entidades deportivas para personas de entre 15 y 21 años. Su objetivo es que los participantes puedan «comprender el origen de estas formas de violencia machista y sus consecuencias», sostuvo López. Hasta el momento, más de 35.000 adolescentes bonaerenses fueron capacitados en una propuesta pedagógica, participativa y lúdica que, debido a la demanda, también se desarrolló en teatros. Los talleres abordan el origen y desarrollo de las violencias, estrategias de prevención, la legislación vigente (Ley Olimpia) y proyectos legislativos en tratamiento en la provincia orientados a la protección de los adolescentes (Ley Ema).
La organización Kaleidos, dedicada a la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes, realiza talleres en escuelas, organizaciones y equipos de trabajo. Una de sus coordinadoras, Romina Rodríguez, afirmó que la creación de estas imágenes «vulnera la intimidad y la dignidad» de las víctimas porque, aunque «sean falsas, el daño es real». En este sentido, reiteró la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) para generar «espacios de reflexión sobre el consentimiento, la intimidad, el respeto, los vínculos y las formas de relacionarnos», tanto dentro como fuera de las pantallas. «Es fundamental no limitar la conversación al uso de la tecnología, sino cuestionar los mandatos, revisar las prácticas grupales y construir vínculos basados en el consentimiento, el respeto y la responsabilidad», enfatizó.
Herramientas legales y acompañamiento a las víctimas: qué hay y qué falta
En cuanto a las herramientas legales, existe la Ley Olimpia, que contempla medidas cautelares frente a determinadas formas de violencia digital. Sin embargo, López advirtió que «estas medidas no implican por sí mismas una sanción penal». «Para que exista, la conducta debe encuadrarse en un delito previsto por la legislación vigente», detalló la abogada, y contrastó con figuras reconocidas como delictivas, como la pornografía infantil o el grooming. En este contexto, señaló que se encuentra en tratamiento el proyecto de Ley Ema, que propone «sanciones para la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento».
Al momento de acompañar a una víctima, las escuelas y los padres cuentan con protocolos y lineamientos provinciales, aunque en algunos casos resultan «muy escuetos o prácticamente inexistentes», según la especialista en crianza y miembro de Bienestar Digital, Lucía Fainboim. Así, si bien estos hechos ocurren fuera de las instituciones, «repercuten en las dinámicas escolares y son casi la inmensa minoría las que tienen claro el paso a paso». «Quienes trabajamos con escuelas intentamos construir estos lineamientos respecto de las primeras 48 horas, que son las más importantes. Las instituciones suelen actuar con buena intención, pero en la mayoría de los casos igualmente revictimizan a la víctima», sintetizó. En ese sentido, manifestó la necesidad de construir protocolos claros donde los colegios «se sientan respaldados» para un sostén en el mediano y largo plazo para tratar con la víctima, el victimario y los testigos.
