Según el último informe de Mercado de Trabajo del INDEC, correspondiente al segundo trimestre de 2026, la proporción de desocupados que busca empleo desde hace más de medio año subió del 38,1% en 2024 al 45,4% actual. El dato se conoce tras la sanción de la Ley 27.802 de Modernización Laboral, promulgada el 6 de marzo por Javier Milei.
El último informe de Mercado de Trabajo del INDEC, correspondiente al segundo trimestre de 2026, registró una tasa de desocupación del 7,9%. Dentro de ese universo, el 45,4% de quienes están sin trabajo lleva más de seis meses intentando conseguirlo. Un 14,5% acumula entre seis meses y un año y otro 30,9% superó los doce meses de búsqueda.
La secuencia viene creciendo. En igual período de 2024, el 38,1% de los desocupados llevaba más de medio año buscando —11,9% entre seis y doce meses y 26,2% por encima del año—. En 2025 había escalado hasta 41,4%, para alcanzar ahora el 45,4%.
Aplicado a la cantidad total de desocupados relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), son aproximadamente 528 mil personas con búsquedas superiores a seis meses, frente a unas 415 mil dos años atrás. Dentro de ese universo, alrededor de 360 mil llevan más de un año intentando reinsertarse, contra unas 285 mil en 2024. Son cálculos realizados sobre las participaciones redondeadas que publica el organismo, por lo que deben tomarse como órdenes de magnitud.
La foto del empleo retrata los primeros meses posteriores a la aprobación de la Ley 27.802 de Modernización Laboral, sancionada en febrero y promulgada el pasado 6 de marzo por Javier Milei. Así, los próximos trimestres permitirán empezar a observar si el nuevo marco legal habilita una recomposición del empleo formal o si continúa ganando espacio el cuentapropismo, aplazando la porción creciente de quienes quieren regresar al mercado formal.
Masa laboral en transformación
La prolongación de la búsqueda ayuda a mirar el mercado desde otro ángulo. La tasa de empleo prácticamente no cambió entre los segundos trimestres de 2024 y 2026: pasó de 44,8% a 45%. Sin embargo, la presión sobre el mercado laboral —que incorpora también a quienes tienen una ocupación pero buscan otra o están disponibles para trabajar más— aumentó desde 29,7% hasta 30,8% de la población económicamente activa.
Tampoco permaneció igual la composición del empleo. En esos dos años, los 31 aglomerados relevados por el INDEC sumaron alrededor de 271 mil ocupados, mientras que la cantidad de trabajadores informales aumentó en aproximadamente 574 mil. Los asalariados bajaron de representar 73,8% a 70,5% de los ocupados y el cuentapropismo avanzó de 23% a 25,5%.
El último componente exhibe datos adicionales sobre la masa laboral: mientras la informalidad entre asalariados se mantuvo prácticamente sin cambios entre 2025 y 2026, en torno al 38%, entre los cuentapropistas pasó de 62,4% a 65,8%. El empleo independiente informal ganó así peso dentro de un mercado que mantiene casi estable su cantidad total de ocupados.
Federico Pastrana, economista de C-P Consultora, calculó que sólo durante el último año se incorporaron alrededor de 330 mil cuentapropistas informales. En un posteo de X dio a conocer que calculando que si desde 2024 el cuentapropismo hubiera crecido al ritmo de la población, la desocupación habría alcanzado 9,8%, en lugar del 7,9% registrado, posibilitando medir la dimensión de absorción del autoempleo ante las dificultades para encontrar trabajo asalariado.
Las mujeres ganan en los márgenes
El movimiento tampoco fue uniforme entre varones y mujeres. La tasa de empleo femenina pasó de 48,3% en 2024 a 48,7% ahora; la masculina hizo el camino inverso, desde 65,3% hasta 64,4%. La desocupación de las mujeres prácticamente no cambió —8,4% en ambos extremos—, mientras entre los varones aumentó de 6,9% a 7,5%.
Pero la edad modifica nuevamente la fotografía. Entre las mujeres de 30 a 64 años, el empleo subió de 67,6% a 68,6%; entre las menores de 30 retrocedió de 35,5% a 34,2%. Entre los varones cayó en los dos grupos: de 87,7% a 86,3% para los adultos y de 44,8% a 44% para los jóvenes. Estos últimos siguen además concentrando las tasas de desocupación más altas: 17,1% entre mujeres de hasta 29 años y 14,1% entre los varones de esa edad.
Los datos no entrecruzan cómo se relaciona la evolución de trabajo según sexo y categoría ocupacional, para saber cuánto de la inserción femenina está ocurriendo mediante empleos asalariados y cuánto por cuenta propia. Pero una hipótesis que se percibe en el día a día es que, mientras el autoempleo masculinizado crece en conductores de aplicaciones y repartidores de plataformas, las mujeres lideran emprendimientos comerciales de indumentaria y gastronomía con ventas desde el hogar a través de redes sociales, servicios de estética como peluquería o uñas a domicilio y tareas profesionales contables, de marketing o de abogacía en formato freelance.
El mapa cambió por sectores
El lugar donde se genera el trabajo también muestra desplazamientos. La industria manufacturera concentraba 10,8% de los ocupados en el segundo trimestre de 2024 y ahora reúne 9,8%. Comercio hizo el recorrido contrario, de 18,7% a 19,4%; hoteles y restaurantes avanzaron con mayor intensidad, desde 3,8% hasta 5,8%; y los otros servicios comunitarios, sociales y personales pasaron de 6,2% a 6,7%. La construcción permaneció casi estable, de 8,6% a 8,5%.
Como aproximación sobre los porcentajes redondeados del INDEC, la industria tendría actualmente alrededor de 100 mil ocupados menos que hace dos años, mientras hoteles y restaurantes sumarían unos 280 mil y comercio cerca de 145 mil. La comparación no implica que los trabajadores hayan migrado directamente de una rama hacia otra, pero sí muestra una estructura de ocupación con menor peso relativo de la fábrica y mayor presencia del comercio, la gastronomía y distintos servicios.
El fenómeno admite, además, algunos contrapesos. No todos los indicadores muestran una degradación simultánea. Entre los ocupados, la subocupación pasó de 12,8% en 2024 a 12,4% ahora, mientras la proporción de trabajadores con una ocupación plena quedó prácticamente estable —58,3% contra 58%—. La sobreocupación sí aumentó, de 26,3% a 27,6%.
Por eso, al analizar el conjunto de los datos de esta última publicación del mercado de trabajo del INDEC para el segundo trimestre de 2026, la transformación laboral aparece de manera más clara en la modalidad de inserción y en la distribución sectorial del empleo que en la intensidad horaria del trabajo: más cuenta propia, mayor informalidad entre independientes y una economía donde los servicios ganaron espacio relativo frente a la actividad manufacturera.
