El primer ministro Mark Carney analiza una integración informal con el bloque europeo en sectores como energía, inteligencia artificial, minerales críticos, semiconductores y defensa, sin buscar una adhesión formal.
Canadá analiza una transformación en su estrategia económica internacional orientada a establecer una alianza con la Unión Europea, según informó The Wall Street Journal. El primer ministro Mark Carney explora fórmulas para que el país funcione como un «miembro asociado», sin solicitar una adhesión formal al bloque.
La iniciativa responde al deterioro de las relaciones comerciales con Estados Unidos, destino de aproximadamente dos tercios de las exportaciones canadienses. Carney sostiene que esa dependencia representa una vulnerabilidad y busca diversificar el comercio, la inversión y la seguridad.
El detalle del posible acuerdo
Representantes de Canadá y de la Unión Europea negocian una integración informal para acceder a segmentos estratégicos del mercado único europeo, valuado en u$s21 billones. Las conversaciones abarcan sectores clave como energía, inteligencia artificial, minerales críticos, semiconductores y defensa.
De concretarse, esta alianza profundizaría el flujo bilateral de bienes, servicios y fuerza laboral. Se ha evaluado con Francia la posibilidad de que los ciudadanos canadienses puedan residir y trabajar en territorio europeo sin requerir visado.
La agenda podría incluir también conectar ambos territorios mediante cables submarinos y desarrollar de manera conjunta centros de datos, infraestructura en la nube y redes satelitales, con el objetivo de reducir la dependencia tecnológica respecto de las compañías estadounidenses.
Los objetivos de Canadá
Carney busca incrementar las exportaciones energéticas hacia Europa mediante el desarrollo de nueva infraestructura para redirigir el gas hoy destinado a Estados Unidos. Asimismo, Ottawa evalúa habilitar rutas marítimas en el Ártico para el envío de fertilizantes y proyecta ampliar la cooperación en los ámbitos científico y universitario.
El área militar representa otro pilar central de la nueva estrategia. Canadá negocia la adquisición de submarinos alemanes por un valor estimado de u$s25.000 millones, en una movida coordinada por diplomáticos de ambas partes para limitar la dependencia del equipamiento bélico provisto por Estados Unidos.
«Canadá está pasando de considerarse una nación norteamericana a una nación transatlántica», declaró públicamente un alto funcionario del gobierno canadiense.
¿Cuáles podrían ser los obstáculos?
El plan enfrenta obstáculos políticos y económicos. El acuerdo de libre comercio firmado hace una década entre Canadá y la UE todavía espera la ratificación definitiva de diez Estados miembros de la Unión Europea.
El estrechamiento de lazos demandará concesiones complejas por parte de Canadá, como la adopción de normativas comunitarias, aperturas migratorias y probables aportes al presupuesto europeo. Estos compromisos involucran a la administración federal y a los gobiernos provinciales de Alberta y Quebec.
Además, Europa difícilmente pueda reemplazar en el corto plazo la magnitud del comercio que Canadá mantiene con Estados Unidos. Se necesitarían varios años para que semejante impacto empiece a tomar forma.
