El filósofo estoico Massimo Pigliucci sostiene en su nuevo libro que la felicidad no depende de la fama, la riqueza o el poder, sino de la virtud y el control de las propias acciones.
El éxito suele medirse por la acumulación: más dinero, más seguidores, más propiedades, más logros. La felicidad, entonces, parece estar siempre un poco más allá, en el siguiente ascenso, la próxima compra o el viaje pendiente. Massimo Pigliucci, filósofo ítalo-estadounidense y divulgador del estoicismo moderno, aborda esta cuestión en su libro ‘Guía práctica para el estoicismo’.
Pigliucci sostiene que las únicas cosas buenas son las que dependen de uno mismo y que no tiene sentido envidiar a otros. En ese contexto, afirmó: “Cuando veamos a alguien que es famoso o poderoso, no demos por sentado que es feliz”.
Para los estoicos, el bienestar se encuentra junto a cuatro virtudes: sabiduría, templanza, justicia y valor. Según el filósofo, “no tiene sentido desear la fama, la riqueza o el poder, sino ser libre”.
Pigliucci explicó que no tiene sentido intentar tener más dinero, ser famoso o tener más méritos que otros. En su libro escribió: “La única manera de serlo es no asociar nuestro bienestar y nuestra autoestima a ser famosos, ricos o poderosos, algo que no está en nuestras manos”.
Para ilustrar su punto, comparó la vida con una partida de póker: “No decidimos qué mano jugar, eso depende del azar, que es ciego. Podemos conseguir una escalera de color o solo una pareja. O algo intermedio, como un trío. No importa, lo que cuenta es cómo jugamos la mano que nos ha tocado”.
El filósofo concluyó: “No depende de nosotros nacer ricos o pobres, listos o un poco tontos, feos o guapos. Lo que sí depende de nosotros, y mucho, es sacar lo mejor de ello. Esa es la medida de nuestra excelencia como seres humanos”.
