miércoles, septiembre 2, 2026

El “malapportionment” y el “voto fantasma” en la representación de la Cámara de Diputados

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La distribución de bancas en la Cámara de Diputados de la Nación se mantiene sin actualizar desde 1983, según datos oficiales. Un decreto de la dictadura militar regula la cantidad de representantes por distrito, lo que genera una desigualdad en el valor del voto entre provincias.

La Cámara de Diputados de la Nación Argentina mantiene una distribución de bancas sin actualizar desde 1983, según consta en el decreto ley 22.487, firmado por el entonces presidente de facto Reynaldo Bignone el 12 de julio de 1983. Dicha norma estableció que se elegiría un diputado por cada 161.000 habitantes o fracción no menor de 80.500, sumando tres diputados por distrito y un piso de cinco bancas por provincia.

De acuerdo con la Cámara Nacional Electoral (CNE), consultada por Noticias Argentinas, en Tierra del Fuego se requieren 38.000 votos para elegir un diputado, mientras que en la provincia de Buenos Aires se necesitan 250.000, lo que representa una diferencia del 650%. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el voto para diputados nacionales pesa el doble que en la provincia de Buenos Aires.

La población argentina pasó de 29,3 millones de habitantes en 1983 a 46 millones según el censo de 2022, según datos oficiales. El artículo 45 de la Constitución Nacional establece que la Cámara de Diputados se integra por representantes elegidos directamente por el pueblo de las provincias y de la Ciudad de Buenos Aires, en proporción a la población.

En 2018, la CNE emitió un fallo en respuesta a un amparo presentado por un ciudadano de Córdoba, en el que señaló que la distribución de bancas violaba el principio de representación proporcional. La CNE exigió al Congreso cumplir con el mandato constitucional, pero la orden no fue ejecutada.

El fenómeno de desproporción en la asignación de escaños se denomina en ciencias políticas como “malapportionment”. En Argentina, las provincias más pobladas como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe se encuentran subrepresentadas, mientras que las de menor población como Tierra del Fuego, La Pampa, Santa Cruz, La Rioja y San Luis están sobrerrepresentadas.

Según cálculos de la CNE, la provincia de Buenos Aires debería tener entre 109 y 125 bancas, pero actualmente posee 70. Córdoba tiene 18 diputados y debería contar con entre 25 y 28; Santa Fe tiene 19 y debería tener entre 22 y 24. La Ciudad de Buenos Aires tiene 25 diputados y debería reducir a 19.

Existen proyectos legislativos presentados por distintos sectores políticos para modificar esta situación. La ex diputada Margarita Stolbizer (GEN) propuso elegir un diputado cada 140.000 habitantes y un mínimo de 4 por provincia, lo que elevaría la Cámara a 334 miembros. El diputado Álvaro Martínez (La Libertad Avanza, Mendoza) planteó mantener 257 bancas pero reducir el piso a 3 y fijar 210.000 habitantes por escaño. La ex diputada Carla Carrizo (SUMA) propuso en 2015 elevar a 290 bancas, manteniendo el criterio de 161.000 habitantes. Myriam Bregman (Frente de Izquierda) presentó en 2016 una iniciativa similar que derivaría en 323 diputados.

El exdirector nacional electoral Alejandro Tullio sugirió elevar la base a 165.000 habitantes, lo que daría una Cámara de 297 miembros. El politólogo Juan Manuel Abal Medina señaló que una opción intermedia sería aumentar la Cámara a 350 o 400 miembros, asignando las nuevas bancas a las provincias subrepresentadas.

El juez federal con competencia electoral en la provincia de Buenos Aires, Alejo Ramos Padilla, escribió en una columna para NA que si se aplicara la proporción de 1983, la Cámara pasaría de 257 a 359 diputados, y con el piso histórico de 1976 ascendería a 362.

Hasta el momento, ninguna de las iniciativas fue aprobada. El Congreso no ha tratado en forma integral la actualización de la distribución de bancas.

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