jueves, agosto 13, 2026

Vaca Muerta, minería y agroindustria: los motores del desarrollo ante las inversiones y las reglas que necesitan

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En el marco de «Experiencia Idea Rosario», referentes de la energía, el agro y la minería expusieron las condiciones necesarias para sostener el crecimiento productivo del país.

Durante la jornada de «Experiencia Idea Rosario», organizada por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), directivos de empresas de energía, agroindustria y minería analizaron los factores que condicionan las inversiones en el país. El debate se centró en la necesidad de reglas de juego claras, estabilidad fiscal y acceso al financiamiento.

Ricardo Ferreiro, presidente de Exploración y Producción de Tecpetrol, se refirió al desarrollo de Vaca Muerta. Señaló que el recurso es conocido desde hace un siglo, pero que su explotación requirió tecnología y condiciones económicas específicas. Según Ferreiro, a partir de la Resolución 46 de 2017, la producción no convencional pasó de representar el 5% de la producción nacional de gas y petróleo a constituir casi el 70% actual. La producción nacional se encamina a un millón de barriles diarios, con registros de gas de entre 120 y 130 millones de metros cúbicos en verano y hasta 180 millones en invierno.

Ferreiro indicó que Tecpetrol redujo los tiempos de perforación de pozos de 34 días en 2017 a 14 o 15 días en la actualidad. El yacimiento Fortín de Piedra, que demandó una inversión de 1.800 millones de dólares en 18 meses, provee el 16% del gas que consume el país. No obstante, el directivo señaló que el transporte y la infraestructura son los nuevos cuellos de botella, con proyectos como el gasoducto de 3.000 millones de dólares y el desarrollo petrolero «Los Toldos II», que requerirá 2.400 millones de dólares en 24 meses para producir 70.000 barriles diarios.

En cuanto al financiamiento, Ferreiro afirmó que «la velocidad del crecimiento va a ser el acceso al capital, porque ahora vienen niveles masivos de inversión». Vaca Muerta absorbe actualmente entre 9.000 y 10.000 millones de dólares anuales, pero para alcanzar la meta proyectada hacia 2030-2031, que incluye 1,5 millones de barriles diarios y plantas de gas licuado, se requerirá una inversión anual de entre 22.000 y 25.000 millones de dólares.

Fernando Cozzi, presidente de Cargill en Argentina y Managing Director del Negocio Agrícola en Sudamérica, expuso las tensiones del sector agroindustrial. Mencionó la sobrecarga impositiva histórica y la necesidad de que cualquier reforma tributaria sea duradera. Cozzi declaró: «La baja en los impuestos de exportación tiene que ser sostenible… porque justamente uno de los problemas que creo que tenemos históricamente… es la discrecionalidad en el cambio de las reglas de juego».

El ejecutivo comparó la evolución de la producción de soja en Argentina y Brasil: en 2010, las cosechas eran de magnitud similar, pero Brasil triplicó su producción mientras que Argentina permaneció estancada. Cozzi afirmó que «la estabilidad fiscal es de vida o muerte» y citó el caso de una planta modelo en Timbúes, que sufrió un intento de estatización cuatro años después de su construcción. Actualmente, Cargill planifica inversiones logísticas por más de 1.000 millones de dólares, sujetas a la reducción de retenciones y a la recuperación de la rentabilidad de la cadena.

Ignacio Celorrio, executive Vice President en Lithium Argentina, aportó una perspectiva histórica sobre la minería metalífera. Señaló que la industria nació en los años 90 amparada por la Ley de Inversiones Mineras, y que antes de esa década la producción se limitaba a canteras no metalíferas en la provincia de Buenos Aires. Celorrio afirmó: «Tener recursos no desarrollados es lo mismo que tener un jardín. No cambia nada, no mueve nada».

El directivo indicó que, tras un inicio prometedor con proyectos como Alumbrera y Cerro Vanguardia, Argentina comenzó a quebrar las reglas a partir de 2004, en el umbral del superciclo de commodities que culminó en 2014. Como consecuencia, el país capturó menos del 5% de la inversión potencial. En 2014 se eliminaron los beneficios de financiamiento de proyectos y se aplicaron retenciones a emprendimientos estabilizados.

En relación al litio, Celorrio explicó que el precio por tonelada, históricamente en 5.000 dólares, se disparó a entre 60.000 y 80.000 dólares por la electromovilidad, para luego desplomarse a 8.000 dólares en menos de un año. Gracias a inversiones de Capex previas, Argentina expandió su capacidad productiva de 35.000 a 170.000 toneladas anuales, con una producción real proyectada de 100.000 toneladas este año. Con precios consolidados entre 15.000 y 25.000 dólares, Lithium Argentina planifica expansiones por 45.000 toneladas adicionales sobre su base instalada de 40.000 toneladas.

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