martes, julio 28, 2026

Inteligencia artificial: el desafío de repensar el sentido de la educación en la era de los algoritmos

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Silvia Bacher, coordinadora regional de la Alianza Global de Alfabetización Mediática e Informacional de la Unesco, y el filósofo Tomás Balmaceda publicaron “Saber o no saber” (Paidós), un libro que aborda los debates sobre la educación en el entorno digital.

En un presente marcado por la velocidad del scroll y la opacidad de los algoritmos, la pregunta sobre qué significa educar cobra una urgencia renovada. Silvia Bacher, especialista en comunicación y educación, y actual coordinadora regional de la Alianza Global de Alfabetización Mediática e Informacional (AMI) de la Unesco, sostiene que se asiste, sobre todo desde la irrupción de la inteligencia artificial generativa, a una transformación cultural profunda que no puede resolverse con prohibiciones.

Junto al filósofo Tomás Balmaceda, Bacher acaba de publicar “Saber o no saber” (Paidós), un libro que funciona como una brújula para navegar los debates sobre la educación en el entorno digital. «No es un manual sobre inteligencia artificial, es un libro de búsqueda de sentido», explicó la autora en diálogo con La Capital.

El fin de la «caja negra»

Para Bacher, el gran problema de las plataformas actuales es su opacidad. «Son cajas oscuras donde no sabemos quién toma las decisiones ni cuáles son los valores que las rigen. Están diseñadas por industrias del norte global que, muchas veces, no ven a los usuarios como ciudadanos, sino como consumidores de datos», afirmó.

Esa falta de transparencia es, precisamente, donde la educación debe intervenir. Bacher propone que el eje del debate debe ser la ética. «No buscamos censurar, buscamos transparencia y formación. Necesitamos una ética acompañada por la educación, porque esta cuestión tiene que ver con las empresas, pero también con la política y, fundamentalmente, con la escuela», enfatizó.

Bacher recuperó la propuesta de Washington Uranga sobre la necesidad de comunicar para mirar, incidir y transformar, frente a algoritmos que busca «identificar tus debilidades y emociones para volverte adicto a un consumo, y quedarse con nuestros datos para vendernos más cosas».

Frente a la llamada «cultura snack» —esa lógica de consumo de contenidos breves, fragmentados y efímeros al decir del investigador Carlos Scolari—, surge la tentación de que la escuela intente emular el espectáculo. Bacher se mostró firme en su rechazo: «El docente no tiene que ser un influencer ni hacer un show. Tiene que tener formación disciplinar, pero también la capacidad de escuchar a las nuevas generaciones».

La autora reivindicó a la escuela como el espacio del encuentro y de lo diverso, un territorio donde es posible trabajar la «ciudadanía plena». «No existe la ciudadanía digital como algo separado. Todo lo que hacemos en el entorno digital tiene un impacto en nuestra vida analógica», señaló, mencionando riesgos que van desde el grooming y las estafas virtuales hasta la exclusión burocrática de quienes no acceden a las plataformas estatales.

La educación y un nuevo contrato social

El libro, nacido de la experiencia de Bacher en un seminario de Flacso sobre transformaciones culturales en la educación y del respeto académico mutuo con Balmaceda, propone una colaboración wiki: una red donde las instituciones y los saberes se atraviesan para fortalecerse.

«El docente que prohíbe el celular impide ver la transformación cultural y trabajar con los chicos sobre los sesgos o la homogeneización de los gustos en la música. Hay que preguntarse para qué usamos el dispositivo y cuál es el objetivo pedagógico», argumentó.

Al ser consultada por los docentes que hoy sienten «culpa» o miedo frente a la inteligencia artificial, Bacher ofreció una mirada optimista: «Es una oportunidad para inventar nuevos modos de evaluar y para repensar el vínculo pedagógico. La educación no creemos que pueda estar en manos de máquinas, robots o inteligencia artificial, porque la mirada emocional, el encuentro con el otro y la capacidad de construir acuerdos humanos son inimitables».

«Bienvenidos nuevamente al caos», solía decir el maestro Jesús Martín Barbero. Para Silvia Bacher, ese caos es hoy una puerta abierta para construir sociedades mejores: «Por eso digo que es una oportunidad para repensar el sentido de educar».

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