Un documento publicado por la Asociación Americana del Corazón (AHA) indica que el consumo moderado de cafeína, en particular de café negro sin azúcar ni aditivos, podría tener beneficios para el corazón, aunque advierte sobre los riesgos en dosis elevadas y la necesidad de un enfoque personalizado.
La Asociación Americana del Corazón (AHA) publicó un documento de toma de posición sobre el consumo de cafeína y las enfermedades cardiovasculares. El texto señala que consumir entre 3 y 5 tazas de café negro al día, sin azúcar, edulcorantes ni leche, podría estar asociado con ciertos beneficios para el corazón, como un menor riesgo de fibrilación auricular, diabetes tipo 2, derrame cerebral e insuficiencia cardíaca.
El médico cardiólogo Gerardo Zapata, expresidente de la Federación Argentina de Cardiología y jefe de la Unidad Coronaria del ICR, analizó el estudio para La Capital. Zapata indicó que la relación entre cafeína y corazón es compleja y personal, y que no existe una recomendación única para un consumo sano. “Hasta 400 mg de cafeína al día, no más de 5 tazas de café negro, podría tener algunos beneficios en el corazón”, afirmó, pero aclaró que dosis mayores o concentraciones más altas, como las presentes en bebidas energizantes, pueden tener efectos dañinos.
El especialista destacó que la cafeína también se encuentra en té, chocolate, refrescos y medicamentos. Entre los riesgos, mencionó que el cafestol, compuesto presente en el café cafeinado y descafeinado, se asoció con niveles más altos de colesterol LDL, aumentando el riesgo de ateroesclerosis. Además, el café cafeinado produce más latidos prematuros del ventrículo izquierdo y dosis muy altas se asociaron con ritmo cardíaco anormal en personas de bajo riesgo, como adultos sanos menores de 30 años.
En cuanto a la presión arterial, los estudios mostraron que el consumo de 1 a 3 tazas diarias se asoció con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión en personas con presión normal, mientras que más de 3 tazas se asoció con un riesgo menor. Zapata concluyó que cada persona responde a la cafeína de manera distinta según edad, medicamentos, condiciones de salud, genética y metabolismo, por lo que recomendó asesorarse con un médico de confianza.
