Rosario ya comenzó a prepararse para un posible regreso de El Niño, un fenómeno climático asociado a lluvias intensas y riesgo de inundaciones. Los pronósticos indican una alta probabilidad de desarrollo durante el segundo semestre.
Rosario ya comenzó a prepararse para un posible regreso de El Niño, un fenómeno climático que suele estar asociado a lluvias más intensas, tormentas frecuentes y riesgo de inundaciones en buena parte del centro y noreste de Argentina.
Los organismos meteorológicos internacionales estiman que la probabilidad de que el fenómeno se consolide durante el segundo semestre de 2026 supera el 80% y, hacia la primavera, ronda el 90%. Esa previsión llevó a las autoridades locales a reforzar las tareas preventivas en los barrios históricamente más vulnerables.
El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial aumenta por encima de los valores habituales. Ese calentamiento modifica la circulación de la atmósfera y altera los patrones climáticos en distintas partes del mundo. En Argentina, especialmente en la región pampeana y el Litoral, El Niño suele traducirse en lluvias por encima de lo normal.
En Rosario, el principal impacto esperado es el aumento de la frecuencia e intensidad de las tormentas. Esto no implica que llueva todos los días, sino que los eventos de lluvia intensa pueden repetirse con mayor frecuencia y acumular grandes volúmenes de agua en pocas horas. Si las precipitaciones coinciden con crecidas del río Paraná o con el desborde de los arroyos Ludueña y Saladillo, aumentan los riesgos de anegamientos e inundaciones.
El período de mayor preocupación coincide con la primavera, especialmente entre septiembre y diciembre, cuando Rosario atraviesa naturalmente la estación más lluviosa del año.
Rosario ya atravesó episodios intensos de El Niño, como el de 1997-1998, que provocó inundaciones y miles de evacuados. Más recientemente, entre 2015 y 2016, el fenómeno generó lluvias excepcionales: en febrero de 2016 llovió más del doble del promedio mensual y el río Paraná permaneció casi dos meses por encima del nivel de evacuación. El municipio destacó que las tareas preventivas realizadas entonces permitieron atravesar ese episodio sin evacuaciones masivas en la ciudad.
Ante la posibilidad de un nuevo episodio, el municipio ya trabaja en barrios considerados vulnerables, como Nuevo Alberdi, Empalme Graneros, Los Pumitas, El Mangrullo, Villa Banana, Tío Rolo, Fisherton y Hostal del Sol. Las tareas incluyen limpieza de canales, mantenimiento de desagües y monitoreo de niveles de arroyos.
Los especialistas aclaran que El Niño aumenta la probabilidad de lluvias intensas, pero no significa que necesariamente se producirán inundaciones. El impacto final depende de factores como la intensidad del fenómeno, la duración de las tormentas, el estado de los arroyos, el nivel del río Paraná y las condiciones de drenaje de cada ciudad. Recomiendan seguir los pronósticos oficiales y las alertas tempranas.
