martes, junio 30, 2026

República Dominicana: un viaje al origen de América en la Ciudad Colonial

Noticias Relacionadas

Santo Domingo ofrece un itinerario histórico entre plazas, murallas y conventos que fueron escenario de los capítulos más trascendentales de la colonización, a dos horas y media de Punta Cana.

República Dominicana no es solo un refugio de arena blanca y mar turquesa. A dos horas y media de su paraíso costero más célebre se levanta la Ciudad Colonial de Santo Domingo. Caminar por sus calles empedradas permite ingresar al origen de América. Las fortalezas e iglesias erigidas hace más de cinco siglos conservan el espíritu de la primera urbe europea fundada en el Nuevo Mundo. En cada esquina emergen las huellas de la presencia española, el legado taíno y la herencia africana que moldearon la identidad dominicana.

Esta experiencia ofrece una atmósfera distinta a la de otros destinos del país. Santo Domingo propone un itinerario histórico entre plazas, murallas y conventos que fueron escenario de capítulos trascendentales de la colonización. Declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, la zona concentra más de 300 monumentos donde es posible descubrir el primer palacio virreinal del continente.

El recorrido comienza atravesando la Puerta de San Diego —o Puerta de la Mar—, construida en 1576 como acceso principal para quienes desembarcaban en la isla. Es la única estructura que conserva intactos sus detalles ornamentales en estilo plateresco, exhibiendo escudos grabados del rey, de La Española y de la ciudad.

Al cruzar el umbral, el viajero llega a la Plaza España, custodiada por el Alcázar de Colón. Este palacio residencial fue mandado a construir en el siglo XVI por Fernando el Católico para Diego Colón —hijo del almirante— y su corte. Hoy, transformado en museo, sus salas resguardan muebles de época y documentos de valor incalculable.

Quienes conocen la zona revelan un hallazgo: recientes restauraciones sacaron a la luz pasadizos secretos y habitaciones ocultas. Eran escondites que la élite utilizaba para proteger objetos de valor y asegurar una vía de escape ante posibles asaltos. Aquellas precauciones cobraron sentido trágico pocas décadas después de la inauguración del palacio.

El mes que la ciudad tembló ante Francis Drake

En enero de 1586, el corsario inglés Sir Francis Drake, al mando de una flota de más de veinte navíos, desembarcó en la isla y sitió la capital de las Indias Occidentales. Durante un mes, sus hombres ocuparon y saquearon la ciudad. Drake instaló su centro de operaciones en la Catedral Primada de América. Desde allí coordinaba las negociaciones de un rescate millonario con el gobernador español. Sus tropas quemaron un tercio de las viviendas, destruyeron altares de los templos y confiscaron cargamentos de plata y oro.

Los guías locales señalan la llave tallada en madera y bronce con la que las autoridades entregaron formalmente la ciudad para detener la devastación. Tras cobrar un botín de 25 000 ducados, el corsario zarpó. Hoy, varios bares rinden homenaje al pirata en sus nombres y decoración. En Santo Domingo se encuentra la que se disputa el título de ser la primera taberna del continente, bautizada “Pata de Palo”.

El corazón de la zona colonial

El pulso cotidiano late en el Parque Colón, una plaza animada por músicos callejeros, familias locales y ancianos en partidas de dominó. Enfrente se erige la Catedral, iniciada en 1512, la más antigua de América y la única levantada bajo diseño gótico en la región. Familias adineradas condicionaron donaciones a cambio de que se replicaran sus gustos arquitectónicos en las capillas laterales, convirtiendo el templo en un mosaico de estilos. Los bancos y muros conservan grabados los nombres de aquellos fieles.

A pocos pasos, la Calle de las Damas —considerada la primera calle del continente— conecta hitos como la Casa de Hernán Cortés y la Iglesia de los Jesuitas con la Fortaleza Ozama. Desde la Torre del Homenaje se aprecian vistas del río y de las murallas que defendieron la plaza bajo banderas españolas, francesas, haitianas y estadounidenses.

Guía de viaje

Distancia: Santo Domingo se encuentra a unas 2 horas y media de Punta Cana a través de autopistas modernas. Conectividad: la capital vive un momento de turismo receptivo gracias a nuevas rutas directas operadas por Arajet, que la conectan con el Cono Sur. Compras con identidad: los comercios ofrecen habanos artesanales, chocolate de alta pureza y joyería de Larimar, una gema volcánica de tonos turquesas que solo existe en suelo dominicano.

La travesía culmina en las afueras del casco antiguo con el Faro a Colón, un monumento de 37 metros de altura y 800 de largo, que dibuja una cruz acostada y proyecta un haz de luz visible a decenas de kilómetros, custodiando los restos del navegante.

Últimas Publicaciones