Colectivos y redes de varones de todo el país adhirieron a un documento público en el marco del aniversario de Ni Una Menos, con el objetivo de expresar su compromiso y reflexión frente a los femicidios y las violencias de género.
En el marco de un nuevo aniversario del grito que reclama Ni Una Menos desde 2015, la Red de Espacios de Masculinidades en Argentina (Rema) impulsó una adhesión pública contra los femicidios y las violencias machistas. La iniciativa surgió tras una reunión virtual realizada el lunes pasado, en la que participaron colectivos de diferentes partes del país que trabajan de manera activista y profesional en la agenda de género y masculinidades.
El documento, titulado “Varones organizados contra los femicidios y las violencias machistas”, fue difundido este jueves en redes sociales. En el texto, los firmantes expresaron su “apuesta a fortalecer, consolidar y expandir el trabajo en red entre colectivos de varones y círculos de hombres” y su “convicción de que las desigualdades y violencias de género son problemas estructurales y requieren de respuestas y soluciones estructurales”.
Asimismo, señalaron que “el estado es responsable, y sin políticas públicas para el trabajo con hombres, toda apuesta autogestionada va a resultar insuficiente”. También manifestaron su “vocación por participar de estas luchas y reconocer nuestra desorientación e incomodidad sobre cómo hacerlo de manera respetuosa y efectiva; sea gestionando espacios de cuidados, reuniéndonos entre pares y/o acompañando las movilizaciones del 3 de junio”.
Luciano Fabbri, del Instituto Masculinidades y Cambio Social, sostuvo que la iniciativa surgió a partir de los intercambios entre los colectivos sobre los últimos femicidios y el contexto del aniversario. “Hay una dimensión que estos colectivos trabajamos históricamente, que tienen que ver con los espacios de reflexión con la claridad de que es necesario romper la complicidad machista y los pactos de silencio”, afirmó. También apuntó a la “inexistencia de políticas públicas orientadas justamente al trabajo con hombres, tanto en la dimensión más preventiva, como en su dimensión más de abordaje en casos en los que ya se ejerció violencia”.
Fabbri agregó que “cuando hablamos de desigualdades y violencia de género, hablamos de un problema estructural y sistemático”. En ese sentido, dijo que “la exigencia al Estado, de implementar políticas públicas, es histórica, permanente”. Y mencionó que “atravesamos una coyuntura, con un gobierno que sistemáticamente desmantela todas estas políticas, las subestima, agravia a quienes de algún modo ponen sobre la agenda el problema; y otros gobiernos que quizás sin tener directamente esa política o discurso, abonaron al desfinanciamiento de esas políticas, en diferentes niveles del estado”.
