El organismo reiteró que la intimación al empresario Néstor Rozín apunta a dos conexiones no autorizadas desde la autopista Rosario-Córdoba, consideradas un riesgo para la seguridad vial.
La Dirección Nacional de Vialidad emitió un nuevo comunicado sobre el conflicto con el propietario del Hotel Sol de Funes, Néstor Rozín, en el que aclaró que la intimación no se refiere a las mejoras realizadas sobre la colectora, sino a la apertura sin autorización de una subida y una bajada directas desde la autopista Rosario-Córdoba, en sentido a Rosario.
Gastón Bruno, jefe del 7° Distrito Santa Fe del organismo, declaró a LT8: “Nadie objeta el aporte que hizo el empresario Néstor Rozín, dueño del hotel, en la colectora, sino que se objeta la vinculación temeraria desde la calzada principal de la autopista hasta la colectora”.
Bruno explicó que inicialmente se otorgó una autorización provisoria para mejorar una conexión en la colectora, pero que a partir de octubre de 2023 se detectaron dos vinculaciones no autorizadas desde la autopista. “Hay evidencia de que no sólo trabajó sobre la colectora, sino que además se hizo una conexión clandestina desde la traza principal con el mismo material”, afirmó.
El funcionario detalló que la entrada creada por Rozín no lleva asfalto, sino materia granular, y que representa un “atajo” para quienes quieran bajar directamente de la autopista sin dirigirse a la calle Galindo.
En su comunicado, Vialidad Nacional reiteró que “no se solicitó la demolición de las obras sobre colectora, sino la regularización administrativa y técnica de aquellas intervenciones que puedan adecuarse a las condiciones de seguridad vial exigidas”. El organismo calificó las dos vinculaciones no autorizadas como un “grave riesgo para la vida de los usuarios”.
Bruno también se refirió al proceso licitatorio de rutas nacionales, señalando que una de las primeras concesiones será la autopista Rosario-Buenos Aires y la Circunvalación (ruta nacional A008), junto con la ruta nacional 33. Aclaró que no se creará un nuevo peaje en la autopista Rosario-Córdoba.
El conflicto se inició cuando Rozín denunció públicamente que Vialidad Nacional le había enviado una carta documento para obligarlo a destruir trabajos de reparación realizados sobre la colectora. Según su relato, llevaba más de un año reclamando obras sin respuesta y decidió intervenir por cuenta propia ante el deterioro del acceso al hotel. Vialidad Nacional respondió que el problema no era el bacheo, sino la apertura de ingresos y egresos clandestinos considerados peligrosos para una autopista de circulación rápida.
