Este 25 de mayo se cumplen diez años del homicidio de Julio César Navarro, conocido como Cara de Goma, miembro de la barra brava de Rosario Central. El caso, signado por la impunidad, involucra internas en la tribuna, narcotráfico y traiciones.
Este 25 de mayo se cumplen diez años del crimen de Julio César Navarro, conocido como Tito o Cara de Goma, un recordado miembro de la barra brava de Rosario Central. Distintas versiones rodearon el homicidio, al que pocos días después le siguió el asesinato de otro integrante de Los Guerreros. Internas en la tribuna, narcotráfico y traiciones aparecieron como hipótesis en un caso signado por la impunidad.
Quienes conocieron a Cara de Goma lo describen como un líder carismático de la vieja escuela de las barras del fútbol argentino, que saldaba sus cuestiones a las trompadas. Sin embargo, también fue uno de los protagonistas de la transformación de la barra canalla, que pasó de ser un grupo caracterizado de la hinchada a una organización investigada por distintos delitos.
La trama impune del crimen se extiende hasta el presente con distintos episodios poco esclarecidos: el asesinato de Mario ‘Gringo’ Visconti días después; el homicidio de ‘Rambito’, uno de los hijos de Cara de Goma, en mayo de 2021; y la imputación a una hija de Navarro como encubridora del robo de pertenencias del jefe de la barra Andrés ‘Pillín’ Bracamonte, asesinado en noviembre de 2024.
Perfil de un barra
Al ser asesinado, Julio Navarro tenía 52 años y cinco hijos. Se había jubilado como colectivero, carrera en la que fue delegado gremial de la Asociación de Obreros del Transporte Automotor. Al retirarse, en 2015, conducía una línea de Rosario Bus. Se dice que de ahí sacaba la pintura amarilla para las cuadrillas de hinchas que pintaban la ciudad con colores de Central.
A la pesada canalla llegó en 2001, casi en paralelo con Pillín Bracamonte, de quien se transformó en su mano derecha tras desplazar a Los Chaperos. A Cara de Goma y sus hijos le atribuyen el robo de banderas de otros clubes, entre ellas trapos históricos de la barra de Newell’s. También manejó uno de los colectivos en los que la hinchada viajó a Medellín para disputar un partido contra Atlético Nacional por la Copa Libertadores.
Una de las fotos más famosas de Cara de Goma lo muestra junto a Pillín en el aeropuerto de Ezeiza en junio de 2010, al regreso de un grupo de barras deportados de Sudáfrica durante el mundial. Integraba la lista de hinchas con antecedentes de la Dirección Nacional de Seguridad en Eventos Deportivos.
Un crimen impune
El 25 de mayo de 2016, cerca de las 19, Cara de Goma estaba en la esquina de Schweitzer y Tarragona, barrio 7 de Septiembre, cuando fue atacado a balazos. Estaba dentro de una camioneta Chevrolet S10 cuando un disparo le impactó en el pecho, provocándole una herida de gravedad por la que murió horas después en el Hospital Clemente Álvarez. Testigos vieron a un joven bajar de un Peugeot 206 y gatillarle a quemarropa. No se conoció un avance en la pesquisa.
Pocos días después, el 1º de junio, otro barra canalla fue asesinado en lo que versiones de calle ubicaron como una venganza. Mario Sebastián ‘Gringo’ Visconti, de 37 años, fue levantado de una estación de servicios de Baigorria y José García. Horas después fue hallado en un camino de tierra de avenida De los Incas, próximo al cementerio de Ibarlucea, con nueve balazos.
La trama del crimen mantuvo como hipótesis una disputa en el interior de la barra brava de Central, que no excluía broncas vinculadas al comercio de drogas. Se comentaba que Visconti y Navarro habían tenido una discusión relacionada al manejo del ‘búnker del medio’, un punto de venta de drogas del barrio 7 de Septiembre. Ese enclave hoy es atribuido a la banda Los Menores, sucesores del manejo del paravalanchas tras el asesinato de Pillín Bracamonte en 2024.
Violencia en la barra de Central
Como todo hecho criminal sin esclarecimiento, los sucesos posteriores surgieron como posibles conexiones. Las actividades ilícitas atribuidas a la barra de Central volvieron a aparecer como trasfondo tras el crimen de César ‘Rambito’ Navarro, hijo de Cara de Goma, asesinado el 1º de mayo de 2021 en la zona norte de Rosario. Por ese hecho fue imputado Rubén Darío ‘Colita’ Coria, pero no se conoció la motivación del ataque.
Poco tiempo después, en la zona norte surgió la banda Los Menores. Uno de sus puntos de influencia fue la barra de Rosario Central, y fueron ubicados como principales sospechosos del asesinato de Pillín Bracamonte y su ladero Daniel ‘Rana’ Attardo en noviembre de 2024. Hay imputadas distintas personas vinculadas a la preparación del crimen, aunque se desconoce quiénes fueron los autores intelectuales y materiales.
La investigación indica que Pillín Bracamonte, en la previa del hecho, estuvo con Leila Navarro, hija de Cara de Goma. Días después, la mujer quedó imputada por encubrimiento y falso testimonio, cumpliendo arresto domiciliario. Para la Fiscalía, fue quien, junto a los barras Leopoldo ‘Pitito’ Martínez y su primo Marcelo Martínez, hizo desaparecer los teléfonos de las víctimas y otras pertenencias. El suceso acentuó las sospechas sobre una traición a Pillín, parte de la trama todavía desconocida que signó de violencia a Los Guerreros.
