La jueza Cecilia Labanca ordenó la prisión preventiva de Juan Manuel Uriarte, señalado como coautor de una serie de ataques ocurridos entre febrero y marzo en la zona costera de Santa Fe.
La investigación por una saga de incendios intencionales, amenazas y hallazgo de armas de fuego en Colastiné Norte sumó un nuevo capítulo esta semana con la prisión preventiva de Juan Manuel “Pompis” Uriarte, de 53 años, acusado de actuar junto a su yerno, Brian Nicolás “Juancho” Gómez, en una serie de hechos violentos ocurridos durante el verano.
La medida fue dispuesta por la jueza penal de Santa Fe, Cecilia Labanca, en una audiencia realizada en tribunales de Santa Fe, donde la fiscal María Gabriela Arri sostuvo que persisten riesgos procesales para mantener al imputado detenido mientras avanza la pesquisa.
Uriarte fue detenido en mayo, aunque sobre él pesaba una orden de captura desde el 20 de marzo. Según la acusación, participó activamente en el incendio de una vivienda perteneciente a una mujer propietaria de una ladrillería ubicada en Callejón Laborié y el terraplén, en Colastiné Norte.
El episodio ocurrió el 24 de febrero alrededor de las 4.30 de la madrugada. De acuerdo con la atribución fiscal, Uriarte y Gómez habrían provocado el fuego que destruyó muebles y electrodomésticos de la casa, aunque las llamas no alcanzaron a propagarse a otros sectores.
Ese mismo día, al mediodía, los sospechosos se habrían acercado hasta la casa de un vecino que presuntamente los vio durante el ataque incendiario. Allí comenzaron las intimidaciones: según la investigación, le advirtieron: “Vos anoche no viste nada”, para luego amenazarlo con incendiarle la vivienda y matarlo si hablaba con la policía.
En el caso de Uriarte, la imputación sostiene que al día siguiente interceptó al mismo vecino mientras circulaba en una camioneta Peugeot negra. Según la acusación, “Pompis” descendió del vehículo, lo apuntó con un arma de fuego en el abdomen y lanzó una amenaza: “Los voy a cagar matando a todos y les voy a prender fuego la casa”.
Dos días después, el 26 de febrero, el vecino denunciante sufrió un nuevo ataque: su vivienda fue incendiada y el fuego destruyó gran parte del mobiliario, electrodomésticos y una camioneta estacionada en el lugar. Los informes de Bomberos señalaron riesgo concreto de propagación hacia inmuebles linderos.
La investigación dio un giro el 19 de marzo, cuando personal policial desplegó tres allanamientos simultáneos, uno en la zona norte de Santa Fe y dos en Colastiné Norte. En la vivienda de “Juancho” Gómez, ubicada en calle Pavón al 2800, secuestraron una pistola Bersa calibre 22 cargada, una carabina calibre 22 y un revólver calibre 38. En otra propiedad de Callejón Laborié y pasaje Chañares, considerada un posible “aguantadero”, aparecieron una pistola Tanfoglio calibre 9 milímetros con numeración suprimida, una pistola Bersa calibre .45, cargadores, municiones de distintos calibres y esposas de uso policial. También hubo un tercer allanamiento en inmediaciones de Los Urunday y Los Claveles.
Durante la audiencia, la defensa de Uriarte, encabezada por el abogado Ricardo Calvo Arrázola, intentó desacreditar la hipótesis fiscal. El letrado recordó que el hermano de la mujer damnificada declaró que no existían elementos para sospechar de los acusados, y deslizó que los responsables podrían pertenecer a una banda narco de La Guardia vinculada a presuntas deudas económicas. Cuestionó que pudiera acreditarse el carácter intencional del incendio y sostuvo que no existían pruebas concluyentes contra su defendido. Remarcó que Uriarte estaba trabajando en Santiago del Estero cuando se enteró de que era buscado y que regresó voluntariamente a Santa Fe para ponerse a derecho. Destacó que no posee antecedentes penales y pidió que, en caso de imponerse una cautelar, fuera bajo modalidad domiciliaria y con tobillera electrónica.
Sin embargo, la jueza Labanca coincidió con la postura de la fiscalía y consideró que “hay elementos de sobra para mantener vigentes los riesgos procesales”. Rechazó las alternativas ofrecidas por la defensa y concluyó que no existían condiciones para conceder una morigeración de la prisión preventiva.
De esta manera, Uriarte quedó detenido y se sumó a su yerno “Juancho” Gómez, quien permanece preso desde marzo, mientras la fiscalía profundiza una investigación que continúa abierta.
