sábado, mayo 23, 2026

Citroën cesa su producción local y reconfigura su estrategia industrial en la región

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La automotriz francesa dejó de fabricar vehículos en Argentina y concentrará su actividad en Brasil, Uruguay y Europa, en el marco de un reordenamiento del Grupo Stellantis.

La automotriz francesa Citroën decidió dejar de producir vehículos en la Argentina y concentrar su actividad industrial regional en Brasil, Uruguay y Europa. La medida marca el cierre de una etapa histórica para la marca del Doble Chevrón en el país y reconfigura el mapa productivo del Grupo Stellantis en el Cono Sur.

De acuerdo con información de fuentes del sector, el último modelo fabricado en la planta bonaerense de El Palomar fue la Berlingo Furgón. Ese utilitario, que durante años abasteció al mercado local y regional, será reemplazado en los concesionarios por la nueva Berlingo Work Van L2, importada desde España, lo que confirma el giro hacia una estrategia basada en vehículos llegados del exterior.

La decisión de Citroën se da en un contexto de caída de la demanda interna y una fuerte presión sobre los costos industriales en la Argentina. En paralelo, la fábrica de El Palomar atraviesa suspensiones programadas y el cierre de uno de sus turnos de producción, medidas que afectan también a operarios vinculados a Peugeot, la otra marca del grupo que comparte instalaciones.

Reordenamiento en Stellantis: qué se fabricará en El Palomar

La salida de la Berlingo Furgón coincide con el final de producción de la Peugeot Partner, su modelo gemelo dentro de Stellantis. Con este movimiento, la planta de Tres de Febrero quedará enfocada exclusivamente en dos productos: el Peugeot 208, en su versión hatchback, y el próximo SUV 2008, ambos desarrollados sobre la misma plataforma y considerados estratégicos para el grupo en la región.

De esta forma, Citroën pasará a abastecer al mercado argentino principalmente con vehículos producidos en Brasil —como los C3, Basalt y Aircross—, en Uruguay —donde se ensambla el utilitario Jumpy— y con modelos europeos, entre ellos los nuevos C4 Hybrid y C5 Aircross. El cambio se alinea con una tendencia regional de concentrar plataformas y reducir costos logísticos e industriales.

Una historia industrial marcada por idas y vueltas

La presencia productiva de Citroën en la Argentina tuvo dos grandes ciclos. El primero se extendió entre 1959 y 1979, período en el que se fabricaron modelos emblemáticos como el 2CV, 3CV, Ami 8 Club y Mehari, que se convirtieron en verdaderos íconos populares en rutas y ciudades del país. Tras esa etapa, la marca atravesó un largo parate y sólo se mantuvieron proyectos bajo licencia.

Entre 1979 y 1990, Industrias Eduardo Sal-Lari (IES) produjo en el país vehículos basados en modelos Citroën, bajo licencia francesa. Aquella experiencia terminó envuelta en conflictos laborales, cierre de plantas y controversias por planes de ahorro que afectaron a miles de usuarios, en un contexto de fuerte inestabilidad económica.

La segunda etapa industrial moderna comenzó en 1998, ya bajo el paraguas de PSA Peugeot-Citroën, y continuó luego con la creación de Stellantis. En El Palomar se ensamblaron, entre otros, los C4 Sedán, C4 Hatchback, C4 Lounge, Berlingo Multispace y Berlingo Furgón. Esa producción local se combinó con un creciente protagonismo de modelos importados desde Brasil.

Impacto en el mercado local y perspectivas

Pese al cese de la fabricación nacional, Citroën mantiene una posición relevante en el mercado argentino. En el primer cuatrimestre de 2026 alcanzó un 4,7% de participación, impulsada principalmente por las ventas de vehículos brasileños. Para los consumidores, el principal cambio se verá en la oferta de utilitarios y en el origen de los modelos, aunque la red de servicios y posventa seguirá operativa.

Analistas del sector automotor advierten que el caso Citroën refleja una tendencia más amplia: las terminales buscan plantas más competitivas, escalas mayores y marcos regulatorios previsibles. En ese escenario, Brasil gana aún más peso como polo industrial regional, mientras que la Argentina enfrenta el desafío de recuperar competitividad para atraer nuevas inversiones productivas.

La salida de Citroën de la línea de producción local no implica su retirada del mercado argentino, pero sí confirma una reorientación profunda de la estrategia industrial del grupo en la región.

El futuro de la industria automotriz argentina dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas reglas del juego global, con foco en eficiencia, integración regional y demanda interna sostenible.

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