Después de casi una década de andamios y demoras, el Monumento Nacional a la Bandera retomó su recuperación con el reencendido de la llama votiva, un hito que marca el avance de las obras bajo la gestión provincial.
Este lunes, el Monumento Nacional a la Bandera mostró un avance significativo en su proceso de restauración: la llama votiva volvió a arder en el propileo, tras años de obras paralizadas y promesas incumplidas. El reencendido simboliza el fin de una etapa de estancamiento y el inicio de la recuperación definitiva del sitio histórico.
El fuego, que homenajea a los héroes de la Patria y al soldado desconocido de San Lorenzo, no solo tiene un valor simbólico, sino que también evidencia el cambio de gestión. El traspaso de la obra desde la Nación al Gobierno de Santa Fe, acordado en 2026 luego de reiterados incumplimientos, permitió retomar los trabajos con financiamiento asegurado por la provincia y respaldo municipal en el marco del Acuerdo Rosario.
La empresa contratista Dyscon aceleró los frentes de obra clave para llegar al 20 de junio con el Monumento renovado. Entre las tareas en ejecución se incluyen: repintado integral de la Sala de las Banderas y próxima colocación de nuevas luminarias; impermeabilización del piso de la Fuente de la Proa e instalación de cañerías para que el agua vuelva a correr; y restauración de piezas escultóricas en bronce y trabajos finales en la torre principal.
Desde el entorno de la obra indicaron que «todo hace suponer que este 20 de Junio será distinto. Rosario recupera su orgullo tras años de amagues y desidia nacional». La historia reciente del Monumento estuvo marcada por la desatención: durante la última década, distintos gobiernos nacionales prometieron una rehabilitación integral que nunca se completó, y en los últimos dos años la obra se frenó dos veces por falta de fondos.
Hoy, bajo el paraguas del Tricentenario y con una gestión que priorizó los sitios históricos de la ciudad, el Monumento busca dejar atrás el abandono. El fuego en el propileo, que se había extinguido en 2023 y tuvo un breve intento de retorno en 2025, parece haber llegado esta vez para quedarse, custodiando el descanso del soldado desconocido y la memoria de una ciudad que finalmente se hizo cargo de su propio patrimonio.
