Un fenómeno viral en redes sociales muestra a jóvenes varones entrenando golpes ante un posible rechazo femenino, en el marco de una reacción machista que crece en internet. Especialistas advierten sobre la banalización de la violencia y su relación con los femicidios.
En las redes sociales se ha detectado un preocupante aumento de contenido que promueve la violencia de género. Videos de varones jóvenes que “entrenan” golpes por si una chica los rechaza se viralizan entre quienes se identifican como incels (célibes involuntarios). Este grupo, según especialistas, encuentra en los feminismos una amenaza para su masculinidad y una excusa para canalizar frustraciones.
Florencia Rovetto, investigadora de Conicet y secretaria del área de Género y Sexualidad de la UNR, explicó a El Ciudadano que esta tendencia forma parte del denominado backlash, una reacción ante los avances en las conquistas de género. “La comunidad incel se ha hecho muy famosa en los últimos tiempos, sobre todo a partir de la película Adolescencia, pero también porque muchas de las personas que han protagonizado eventos violentos participan de esas comunidades que tienen una fuerte presencia en las redes sociales, como Discord o TikTok”, señaló Rovetto.
La investigadora caracterizó a esta comunidad como “varones enojados, que se han constituido a partir de ese enojo y de esa reacción virulenta a los avances de los feminismos en los últimos años”. Subrayó que el backlash creció a la par del movimiento feminista en Latinoamérica, y en Argentina a partir de 2015 con la primera manifestación de Ni Una Menos y el debate por la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
Rovetto advirtió que estos discursos minimizan la violencia de género y la desigualdad. “Las agresiones, los maltratos o las desigualdades basadas en el género son minimizadas, normalizadas o ridiculizadas, restándole gravedad y ocultando su carácter estructural”, afirmó. Además, mencionó que en casos de femicidio como el de Sophia Civarelli o el de San Cristóbal, los agresores tenían perfiles digitales que reproducían discursos de odio hacia mujeres y disidencias.
La especialista también alertó sobre el contexto de desfinanciamiento estatal de las políticas de género en Argentina, lo que encuentra un terreno fértil para que la violencia traspase las pantallas y se materialice en femicidios. “Hay una especie de manto de impunidad para hacerlo, de habilitación discursiva, pero también una habilitación práctica”, concluyó Rovetto.
