Un análisis sobre la concentración de datos en manos de pocas empresas tecnológicas y su impacto en la autonomía de países y personas, con foco en Santa Fe.
Por Susana Pozzi / Especial para Ahora Santa Fe
En la era digital, el poder ya no se mide solo en territorio o recursos naturales, sino en datos. Empresas como Palantir Technologies, fundada por Peter Thiel, procesan información a escala de inteligencia y defensa, utilizada en conflictos para analizar datos en tiempo real y coordinar operaciones militares. Este fenómeno, que algunos llaman imperialismo tecnológico, capitalismo de plataformas o feudalismo tecnológico, plantea riesgos concretos: cuando los datos y algoritmos están concentrados, la autonomía de países y personas se reduce.
En Santa Fe, donde según el Observatorio de la UCA más de la mitad de los chicos vive en situación de pobreza, la dependencia tecnológica no resuelve problemas estructurales de alimentación, educación y oportunidades. La pregunta es si estamos usando la tecnología para resolver nuestras necesidades o aceptando un lugar subordinado en un sistema que no controlamos. Cuando los datos no son nuestros, el poder tampoco lo es.
