sábado, abril 11, 2026

Crónica de un viaje por el Camino del Inca hacia Machu Picchu

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Un relato en primera persona que describe la experiencia física y emocional de recorrer el histórico sendero de cuatro días hasta la ciudadela incaica, desde la aclimatación en Cuzco hasta la llegada.

La experiencia no comienza en el kilómetro 82, punto de partida del Camino del Inca. La historia arranca al llegar al aeropuerto de Cuzco, a 3.400 metros sobre el nivel del mar, donde muchos viajeros sienten los primeros efectos de la altura. Tras una noche de aclimatación, comienza una caminata de 46 kilómetros distribuidos en cuatro días.

El primer día, el grupo parte desde el pueblo de Ollantaytambo hacia el kilómetro 82. El recorrido inicial, de doce kilómetros en aproximadamente seis horas, permite descubrir las primeras ruinas como Llactapata, un centro ceremonial, y Willkarakay, un antiguo puesto de vigilancia. La noche se pasa en el campamento de Wayllabamba, a 3.100 metros de altura.

La segunda jornada es considerada la más exigente, con un ascenso casi constante hasta el paso de Warmi Wañusca, el punto más alto del recorrido a 4.200 metros. Tras el descenso, el campamento se establece en Chaquiqocha, a 3.950 metros, donde las bajas temperaturas contrastan con la vista de la cordillera y un cielo estrellado.

El tercer día es el más largo en distancia, con quince kilómetros de caminata. El paisaje cambia de estepa a selva húmeda, acompañado por el sonido del río Urubamba. El camino lleva a los viajeros por túneles naturales, escalinatas originales incas y complejos arqueológicos como Sayaqmarka y Phuyupatamarca, conocido como ‘el pueblo entre las nubes’. La noche se pasa en el campamento de Wiñaywayna, el último antes de la llegada a Machu Picchu.

La crónica concluye en la víspera del ‘día D’, con la expectativa de la llegada final a la ciudadela sagrada, tras un viaje que combina esfuerzo físico, historia y una profunda conexión con el paisaje andino.

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